Análisis de Wolfenstein II: The New Colossus – Regresa el terror de los nazis

Si tuviéramos que quedarnos con tres sagas que iniciaron lo que es hoy en día el género de los shooters en primera persona probablemente las afortunadas serían Quake, Doom y Wolfenstein. Todas a su manera contribuyeron a construir un género de videojuegos y todavía a día de hoy siguen haciéndolo. En el año 2014 Bethesda y MachineGames hicieron regresar de entre los muertos a la legendaria franquicia Wolfenstein del mejor modo posible.

El título que jugamos hace ya tres años, Wolfenstein: The New Order, era soberbio. Divertido en lo jugable y más profundo que nunca en lo narrativo. Pasaron unos meses y se nos deleitó con una expansión llamada The Old Blood que nos hacía regresar justo antes de los acontecimientos de The New Order para descubrir cómo había empezado todo. Pero ahora ha llegado la hora de seguir contando la historia del presente.

Es por ello que MachineGames ha estado trabajando durante años en una campaña a la altura para Wolfenstein II: The New Colossus. A pesar de lo que pudiera parecer B.J. Blazkowicz no está muerto, pero ha quedado gravemente lesionado. El año es 1961 y Terror Billy se ha despertado en un Estados Unidos completamente ocupado por los nazis, que ganaron la guerra. Ahora su misión es volver a unirse a la resistencia para acabar con este régimen fascista y restaurar la libertad. ¿Lo conseguirá?

Hay una cosa muy importante en The New Colossus, y es que MachineGames ha pensado enormemente en aquellos que no tuvieron la oportunidad de de jugar a The New Order. Así las cosas, cuando empezamos la partida se iniciará directamente un resumen de la primera entrega de la saga desde su reboot, desde el principio hasta el final. De hecho durante los primeros minutos de juego también tendremos que volver a tomar la decisión de la primera parte: escoger entre Wyatt y Fergus.

El personaje que escojamos salvar estará presente en nuestra partida de The New Colossus, de modo que vale la pena elegir con cabeza. Tras ello se nos explicará de qué modo consiguió sobrevivir Blazko a los eventos de la primera entrega, pero será unos minutos después cuando empecemos a hacer lo que más nos va a tocar hacer: matar nazis. La acción, como no podía ser de otro modo, vuelve a ser fundamental en el juego.

Aunque tenemos un gran número de niveles de dificultad para elegir y adaptar a nuestro gusto y habilidad, Wolfenstein es una saga complicada, de modo que la acción no siempre se ha de encarar desde el disparo limpio. En muchas ocasiones es más inteligente afrontarla con sigilo y tratando de avanzar poco a poco y eliminando a los enemigos sin hacer ruido. Esto es especialmente importante en las fases en las que hay comandantes, que vuelven tras haber aparecido en The New Order.

En ellas se nos marca la distancia a la que estamos de los comandantes, unos enemigos especiales que darán la voz de alarma si nos detectan y que no dejarán de mandar refuerzos a la zona hasta que hayamos acabado con ellos. Lo mejor suele ser matar a los comandantes en silencio y ya después atacar al resto de enemigos que queden en la zona, aunque cada cual es libre de saber cómo debe afrontar las escenas de acción.

Y es que la dificultad añadida de la saga Wolfenstein es que la salud no se regenera al ponernos a cubierto al máximo como en otros juegos, sino que solo se recupera hasta la decena de puntos inmediatamente superior. Es decir, si tenemos 100 puntos de vida y nos dejan a 33 de vida esta solo se regenerará hasta los 40 puntos. Por ello es importante siempre estar pendientes de recoger elementos curativos y armaduras que encontremos por los escenarios, pues afrontar combates con poca vida es casi un suicidio.

Explorar el escenario, así las cosas, es algo fundamental y no solo por los ítems curativos, sino que en ellos encontraremos munición, nuevas armas, granadas, cuchillos e incluso elementos con los que interactuar para acabar más fácilmente con los enemigos. Sin embargo, en los niveles también encontraremos coleccionables como cartas, ilustraciones y recortes de periódicos que deberíamos buscar con ahínco si estamos interesados en descubrir todo el lore que ha plasmado MachineGames en la obra.

Mención especial merece el primer nivel del juego, en el que Blazkowicz se desplaza debido a sus problemas físicos en silla de ruedas. El control del personaje cambia radicalmente, pero lo más interesantes son las mecánicas de avance, empleando montacargas en lugar de escaleras y teniendo que tener más cuidado que nunca con los enemigos que aparecen a nuestra espalda, pues girarnos nos costará más que de costumbre.

Evidentemente hay otras muchas sorpresas a lo largo de la aventura, pero no vamos a hablar de ellas para no caer en el spoiler y que puedas disfrutarlo por ti mismo cuando te pongas manos a la obra. Otro apartado donde destaca sobremanera Wolfenstein II: The New Colossus es en la historia. En The New Order ya había mucha profundidad narrativa y gran carga emotiva, pero aquí se lleva a un nuevo nivel y podríamos decir que es uno de los FPS más poderosos a nivel argumental de los últimos años.

La recuperación de personajes de la talla de Anya o Fergus, sumado a la incorporación de villanos nazis que consiguen infundir el terror que deben infundir son los principales responsables de que en lo narrativo The New Colossus funcione a las mil maravillas. Donde también ha sabido evolucionar MachineGames en el apartado técnico y nos ofrece todo un espectáculo audiovisual que supera por mucho a lo visto en The New Order y en The Old Blood.

El diseño de niveles y escenarios es exquisito, pero más lo es el nivel gráfico que luce la propuesta, que está a la altura de los grandes del género. Al mismo nivel está el apartado sonoro, pues los sonidos de disparos y golpes es fantástico, aunque no llega a la altura de una banda sonora potente y emotiva cuando debe serlo y un doblaje al castellano de muy alto nivel, aunque cuando suena el alemán en versión original se nota una enorme diferencia entre uno y otro doblaje.

Joel Castillo

Jugabilidad: Moverse por los escenarios es una delicia, ya sea acabando con todo lo que nos aparezca por delante a golpe de disparos o en sigilo. El título funciona bien en las dos vertientes, pero también lo hace en la exploración. Buscar ítems curativos, armas, munición, elementos interactuables y documentos que ayudan a comprender la historia es fundamental para sobrevivir un minuto más en el juego.

Gráficos: La evolución desde The New Order hasta The New Colossus es colosal, valga la redundancia. Técnicamente el videojuego de MachineGames es un portento que impresiona a cada nuevo escenario que se presenta ante nuestros ojos, a lo que hay que añadir un diseño de niveles muy acertado y que hace que todo sea muy divertido.

Sonido: La banda sonora es uno de los grandes puntos ciertos de la aventura. Es potente y poderosa cuando la acción está en su punto álgido y es emotiva y delicada cuando la situación lo requiere. Los sonidos ambientales también rayan a un gran nivel, pero es en el doblaje al castellano cuando llevamos nuevamente a la excelencia.

Duración: La cantidad de horas que te dure el videojuego dependerá en gran medida de tu forma de jugar. Si eres de ir directo tendrás menos horas que si deseas explorar hasta el último rincón, pero indudablemente estamos ante un título de unas 12-16 horas. La ausencia de multijugador no se nota por la gran calidad de la historia individual.

Conclusión: Wolfenstein II: The New Colossus es un verdadero paso adelante para la franquicia. Aunque en The New Order ya se incorporaron elementos que no eran habituales en la franquicia, pero en The New Colossus se avanza de forma magistral en el terreno narrativo y emotivo. La historia nos embarga y no estamos ante una retahíla de escenas de acción, sino que nos encontramos en una propuesta lo suficientemente profunda como para meterse de cabeza en el top de shooters en primera persona de la generación. Un imprescindible para los amantes del género.

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