Un maravilloso regreso

Lizardcube presenta el remake que los seguidores de Wonder Boy III: The Dragon's Trap llevaban esperando desde su estreno en la década de los 80. Bajo un espectacularmente renovado apartado visual se esconde la esencia de un videojuego que, pese a la adaptación, no ha perdido ni un ápice de su característica jugabilidad. Wonder Boy: The Dragon's Trap está disponible, desde hoy, en PlayStation 4, Xbox One, Switch y PC.

14455

En 1989, los usuarios de Master System pudieron disfrutar de un videojuego considerado, hoy en día, todo un clásico del género de plataformas y de esa década. Desarrollado por Westone, Wonder Boy III: The Dragon's Trap se convirtió en uno de los grandes representantes de la plataforma hasta el punto de que, actualmente, los seguidores de la franquicia seguían demandando una revisión del título de la consola de SEGA. En este sentido han estado trabajando los chicos de Lizardcube, que han llevado a cabo una radical actualización de su apartado visual para ofrecernos una nueva versión adaptada a nuestros tiempos.

El videojuego ya se encuentra disponible, a través de la venta digital, en PlayStation 4, Xbox One, PC y en la recientemente estrenada Switch, la consola híbrida que Nintendo lanzó el pasado 3 de marzo ¿Habrán sido capaces de mantener la esencia, así como la característica jugabilidad, del juego original? Para salir de dudas, te invitamos a leer nuestro análisis de Wonder Boy: The Dragon's Trap, que hemos tenido la ocasión de jugar en la consola de actual generación de Sony.

Como en la aventura original, este juego de acción y plataformas con toques metroidvania nos pone en la piel de un héroe que, a causa de un terrible maleficio, ha sido convertido en una criatura capaz de transformarse en múltiples formas. Precisamente esta facultad será la que le permita enfrentarse a su destino con las suficientes garantías para alcanzar el éxito.

Si tuviéramos que alabar una cualidad de este remake por encima del resto sería el respeto con el que Lizardcube ha adaptado la propuesta original. Pese a que en lo visual nos encontramos ante uno de los mejores trabajos que hemos visto últimamente, con un apartado gráfico que va mucho mas allá de la mera remasterización, el resto de elementos jugables han sido trasladados con total fidelidad.

Aquellos que disfrutaran del videojuego ochentero no hallarán, por tanto, ninguna diferencia en cuanto a la disposición de los diferentes elementos del escenario, el control del personaje o cualquier otro aspecto digno de mención. De hecho, esta cualidad puede comprobarse en cualquier momento con una de las opciones más interesantes que han incluido los desarrolladores.

En cualquier momento, es posible activar los gráficos clásicos, transformando inmediata e instantáneamente todo lo que vemos en pantalla por el característico apartado visual de la entrega original. No solo puede hacerse desde el menú sino durante el gameplay, evidenciado así cómo, al margen del motor gráfico, el videojuego continúa siendo exactamente el mismo. Sin duda, una gran noticia para los usuarios más veteranos que deseen revivir la experiencia de Wonder Boy III: The Dragon's Trap.

Por supuesto, la dificultad continúa siendo otra de las señas de identidad del título. Pese a que pueden seleccionarse hasta tres niveles, incluso el estándar ofrece un reto lo suficientemente intenso para cualquier jugador, que deberá hacer frente a los diferentes monstruos presentes en el juego con la máxima atención. A este respecto, cabe señalar la amplia variedad de criaturas de la que consta el videojuego a lo largo de la aventura.

Mientras unas gárgolas de piedra nos lanzarán fuego, los sapos preferirán saltar sobre nosotros para infringirnos el mayor daño posible. También encontramos rivales tan dispares como girasoles, cangrejos, guerreros lanzadores de flechas o nubes con gafas de sol que nos seguirán adonde quiera que vayamos. Algunos de ellos, además, se dividen en diversos colores que señalan su propio nivel o fuerza. Mientras los rojos pueden ser destruidos de un golpe, los verdes deberán recibir dos o tres y los azules cinco de media.

Para acabar con ellos es indispensable contar el héroe en las mejores condiciones posibles. Por ello, conforme matemos a los enemigos irán ofreciendo hechizos, corazones de salud o simplemente monedas. Los diferentes conjuros, como tornados, bolas de fuegos o flechas, servirán para atacar a un enemigo con mayores garantías y asegurar así su baja. Mientras tanto, recuperar salud será indispensable para rellenar los corazones de vida de los que disponemos y facilitar así el avance hasta el siguiente punto de control.

Apenas existen, por lo que disponer de gran cantidad de vida para el tramo final de cada nivel será casi indispensable. Por ese motivo disponemos también de enfermerías, en las que en ocasiones también pueden adquirirse vidas adicionales en forma de pócima, o tiendas en las que se ofertarán armas y armaduras de todo tipo. Sin embargo, estos últimos elementos no estarán disponibles para todas las versiones de nuestro personaje.

El dragón preferirá escupir fuego que blandir una espada, mientras el pequeño ratón no dudará en equiparse con una de ellas además de un escudo. En cualquier caso, cada una de las transformaciones del protagonista será indispensable para progresar en el juego. Como apuntábamos al inicio, no se trata de una aventura plataformera lineal, de modo que será necesario revisitar zonas continuamente con el objetivo de descubrir nuevas vías.

En este sentido serán especialmente útiles los diferentes aspectos del personaje. Mientras la rata nos permitirá trepar paredes y acceder a lugares inaccesibles de otro modo, otro personaje será capaz de volar o de bucear de forma ágil para descubrir nuevos caminos antes bloqueados por las circunstancias. Para conseguir una nueva transformación y su correspondiente habilidad será necesario avanzar en cada fase y enfrentarse a un jefe, una rutina que se repetirá durante la aventura.

Si la fortuna no nos acompaña y caemos en el intento, nos veremos las caras con una ruleta que decidirá nuestro destino para la siguiente partida. Dependiendo del resultado, regresaremos al anterior punto de control simplemente con la vida restaurada o con una pócima extra con la que enfrentarnos al reto. Únicamente el azar determinará cuál de ambas opciones será la seleccionada.

Regresando al apartado gráfico, no podemos sino alabar la trabajo realizado por los encargados del remake, que no se han limitado a trasladar la aventura sino a hacerlo con un gusto extraordinario. Donde antes solo veíamos muros y zonas limitadas, en el mismo espacio aparecen ahora preciosos paisajes de estética retro y artísticamente destacables. Además, tanto los menús como los textos in game se presentan ahora completamente en castellano.

En cuanto a la banda sonora, no solo ha sido restaurada sino nuevamente compuesta. Las clásicas melodías del videojuego original se han convertido ahora en piezas musicales que, aunque respetando totalmente las canciones en las que se basa, son capaces de trasladar a una experiencia de juego notablemente más rica. En cualquier caso y, como ocurre con los gráficos o los efectos visuales, una simple opción dedicada a los nostálgicos puede activar la música de Wonder Boy III: The Dragon's Trap en cualquier momento.

Javier Castillo

JUGABILIDAD: En términos jugables, el título estrenado en la consola de SEGA en los años 80 y el que hemos tenido la ocasión de jugar ahora no ha variado lo más mínimo. Pese al renovado apartado visual, tanto los controles como la interacción del protagonista con el escenario sigue siendo idéntica. Esto explica, de hecho, que puedan cambiarse entre el nuevo aspecto y el retro durante la propia partida.

GRÁFICOS: El apartado visual ha sido extraordinariamente rehecho en este remake del clásico Wonder Boy III: The Dragon's Trap. Lo mejor de todo es que, tras el esmerado trabajo artístico, se esconde el videojuego original tal y como podía verse en Master System. Para activarlo, únicamente debe pulsarse un botón en cualquier momento.

SONIDO: La pista de audio no solo ha sido tratada minuciosamente, sino que la banda sonora se ha vuelto a rehacer para la ocasión. En cualquier caso y, como ocurre en la vertiente gráfica, aquellos que deseen disfrutar de la música original podrán hacerlo tan solo activando la opción correspondiente.

DURACIÓN: Puesto que el videojuego no ha sufrido ningún tipo de cambio excepto en el apartado técnico, la duración de la aventura es la misma que en Wonder Boy III: The Dragon's Trap.

CONCLUSIÓN: Los chicos de Lizardcube han llevado a cabo un proceso que se aleja de la mera remasterización para convertirse en uno de los remakes mejor realizados que hemos visto últimamente. El apartado visual no solo ha sido reimaginado por completo, sino que ha contado con un diseño artístico fuera de lo común, al igual que la banda sonora. Sin duda agradará a los seguidores del videojuego original, aunque consta de virtudes suficientes para enamorar a cualquier aficionado al género.

Juegos Relacionados Si te gusta juega a… Te puede interesar…
Wonder Boy III: The Dragon's Trap
 

El jugador también puede activar el apartado gráfico original.

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
Cerrar