Tiempo de tortas

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Peleas callejeras entre luchadores de todo el mundo, ¿puede haber un concepto más radical? SNK y Alpha Denshi nos proponen peleas callejeras entre luchadores de todas las épocas. Es la hora de World Heroes.

El año 1992 no es un buen año para intentar dominar el mercado de los juegos de lucha ni los salones recreativos. El motivo es que Street Fighter II ha puesto su pica en el género y está reportando a Capcom fama mundial y pingües beneficios. Pero en SNK no quieren tirar la toalla, y si no pueden luchar contra sus colegas de igual a igual, habrá que dar a los jugadores algo que se pueda diferenciar del coloso videojueguil que está arrasando el mundo. Con Fatal Fury parece que han iniciado un camino interesante, pero claro, la clientela pide a Ryu y sus alegres amigos. A través de la empresa Alpha Denshi, que posteriormente cambiaría su denominación a ADK, y echándoles una mano en el desarrollo, SNK lanza en ese 1992 World Heroes, una recreativa que no sería su juego más profundo, pero que era lo bastante entretenido como para darle una oportunidad mientras se despejaba la máquina de Capcom.

¿Que quién es el luchador más fuerte de todos los tiempos? ¡Por Júpiter, Marty! Para averiguar eso haría falta reunir a los mayores campeones de varias épocas, y no hay manera de predecir cómo ni cuándo puede aparecer uno. A menos que quien quiera hacerlo sea el Doctor Brown, un científico de aire un tanto alocado con un cierto parecido no solo en el nombre (aunque sin canas) al inolvidable co-protagonista de Regreso al Futuro. Estaría bien entrar en la broma de Alpha Denshi y pensar que el bueno de Emmett “Doc” Brown sacó un ratito de entre sus tareas de estafar a terroristas libios e instalar condensadores de fluzo en un DeLorean para construir un mecanismo que pudiera arrancar de su corriente temporal a ocho de los mayores guerreros que han pisado la Tierra. Pero no, seguramente se trate de otro Doc Brown que también esté chiflado y guste de trastear en el continuo espacio-tiempo como si no costara. 



Así pues, la idea es que estas ocho bestias pardas se midan entre sí para determinar quién es el campeón de campeones, habiendo entre sus filas desde ninjas japoneses a luchadores de wrestling, pasando por sucedáneos de figuras históricas como Juana de Arco (Janne), Gengis Khan (Julius Carn) o Rasputín, que no necesita alias. Las reglas son las de costumbre, el que consiga vencer a todos sus rivales en combates al mejor de tres rondas será el que opte al título de mejor de los mejores, algo para lo que World Heroes ofrecía dos modalidades: Normal y Deathmatch, que sembraba los escenarios de trampas mortales como minas o muros electrificados.

Los controles de World Heroes no requieren estar pendiente de seis botones, sino que se apaña únicamente con tres, y hasta podían haber sido menos. Porque de esos tres, uno es para hacer un agarre cuando estemos cerca de nuestro rival, pero los otros dos son para puñetazos y patadas cuya intensidad variará en función de la presión que hagamos sobre dichos botones. A mayor presión, más fuerte el golpe, mientras que si damos toques breves, lanzaremos impactos rápidos pero poco dañinos. La combinación de éstos es la clave para encadenar varios golpes que puedan llegar a romper la defensa del rival y dejarlo desorientado y a nuestra merced, aunque el público empezará a corear el nombre del afectado para darle ánimos.

A pesar de que la librería de juegos de SNK contaba con múltiples títulos de lucha caracterizados por tener una personalidad y un estilo propios, el World Heroes de Alpha Denshi puede ser sin duda uno de los más parecidos al juego de Capcom. No solo algunos de los personajes comparten set de movimientos con los luchadores callejeros por antonomasia, sino que algunos de estos héroes venidos de otros tiempos son en realidad trasuntos de los guerreros de Capcom mejor o peor camuflados. Sin ir más lejos, los dos ninjas del juego, Hanzo y Fuuma, de las aldeas rivales de Iga y Koga, vienen a ser el Ryu y Ken de Alpha Denshi. Precisamente, sus movimientos se ejecutan de igual manera y son bastante parecidos, salvo que en vez de un Hadoken lanzaremos un shuriken de energía y que el Tatsumaki Senpuu Kyaku se transforma en un giro en el aire con cuchillas. El Shoryuken, en cambio, viene adornado con un llamativo dragón.



Pero es que además, World Heroes tiene su Zangief particular en la figura de Muscle Power, un americano que recuerda irremediablemente a Hulk Hogan. Aunque Janne aporte el toque femenino, es más bien Kim Dragon el que recuerda a Chun Li, pero en este caso con la apariencia y gritos característicos de Bruce Lee. Y la capacidad del cibernético Brocken para alargar sus extremidades y lanzar misiles incendiarios trae a la memoria al instante al bueno de Dhalsim.

Hasta las fases de bonus son calcadas a las de Street Fighter II, en un caso con la misión de arrear un número cierto de mamporros dentro de un límite de tiempo no para reducir a chatarra el coche de alguno de los miembros de la banda Mad Gear, sino para poner las artes marciales al servicio de la escultura y modelar un perfecto adonis hipertrofiado a base de golpes. Y en el otro caso para romper una serie de vasijas que caen de las alturas como lo hacían barriles en el juego de Capcom.

La culminación del periplo de los héroes llega con la derrota del último de los siete rivales que salen al paso, tras lo cual el doctor Brown considera que somos aptos para ser proclamados como el luchador más fuerte de la historia. Pero antes de que comience la ceremonia de investidura del premio, un nuevo desafiante entre en escena y World Heroes presenta a su malo final, Geegus, un ser con apariencia de estatuilla de Oscar musculada hecha metal líquido que es capaz de imitar el aspecto y técnicas de cualquier personaje, incluyendo al que estemos controlando en ese momento. Lo más terrorífico de Geegus, no obstante, no es su abrumador poder, sino la pose de victoria que adopta y verle mover los pectorales de manera rítmica. Por amor del cielo, ¿es que no había bastante con la paliza?  

World Heroes tuvo el suficiente éxito como para ser portado a consolas domésticas, no solo la Neo Geo, que contó con su correspondiente cartucho, sino los sistemas de referencia del momento, Super Nintendo y Mega Drive, que siempre recibían con gran alborozo las conversiones de la “consola de los ricos” aunque se vieran reducidas técnicamente para reducir el mastodóntico tamaño de los juegos y encajarlos en dimensiones más mundanas. Es más, inició su propia saga a la que en posteriores entregas invitaría a más personajes como el chamán Mudman, la judoka Ryuko Izumi (inspirada por la judoka real Ryoko Tani) o el mismísimo Son Goku, no el de Toriyama, sino el Rey Mono de Viaje hacia el Oeste. Una franquicia sin complejos y orientada a la diversión que dejaba otros acercamientos más innovadores y profundos al resto de series de SNK que le podían discutir de tú a tú a la distinguida competencia. Y no le vino nada mal. Los héroes de World Heroes tienen su rinconcito asegurado en el corazón de los jugones en activo de los primeros años noventa.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

Película: Street Fighter II, la película

Canción: Boney M – Rasputin
 

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