No habrá paz para los gusanos

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Worms Revolution tiene lo mejor de los mejores Worms y la suficiente y necesaria inovación para llamarse revolucionario sin que los fans más acérrimos de la saga protesten.

¿Tiene gracia la guerra? Ni pizca, socios. Bueno, si está protagonizada por gusanos es para partirse. Y no hablamos de gusanos metafóricos sino de nuestros queridos y carismáticos Worms.

La ya longeva saga Worms comenzó allá por 1994 y bajo su nombre ya hay cerca de 24 juegos, algunos grandiosos, y otros horrendos. Pero casi todos respetan una fórmula divertidísima que se mantenía prácticamente inalterable, hasta ahora.

Worms, para los incautos que aún no conozcan el juego, es como un ajedrez para gente habilidosa. Un juego de estrategia militar por turnos protagonizado por unos caricaturescos gusanitos que utilizan delirantes armas para acabar unos con otros. Así de sencillo es el juego que simplemente tenemos que acabar con el equipo rival, en un tiempo determinado y sin que el rival nos mate a nosotros.

¿Por qué entonces la última entrega se llama Worms Revolution? Porque ha introducido unos cuántos elementos inéditos hasta ahora que son lo suficientemente revolucionarios como para hacernos con el juego y mejorar la fórmula pero no tan radicalmente innovadores como para que los fans de la saga se enfaden.

El primer de estos cambios es que Worms Revolution por fin tiene sistema de clases: a parte del gusano normal de toda la vida de Dios, ahora contaremos con un científico, un explorador y un fortachón.

Cada uno nos dará ventajas e inconvenientes: el científico aporta más cinco de vida por ronda cuándo le toca a él, pero es más débil; el explorador corre que se las pela y pega unos saltos que ni un ninja en forma, pero resistirá muy pocos ataques y su daño es más limitado; y el fortachón, es un gusano duro de roer, difícil de mover del sitio y que como te pegue con el bate de beisbol te sacará del mapa sin derramar una gota de sudor.

Dependiendo del tipo de gusano y de donde esté colocado, tendremos que valorar si nos es más interesante atacar o construir una infraestructura o ir a por una caja. Una mala decisión nos hace perder la partida. Pero lo mejor de este sistema es que consigue que el juego esté tremendamente equilibrado, como ningún Worms hasta la fecha.

Este equilibrio se debe además a que están mejor cuidadas las armas y a que en su modo estándar tiene la munición justa y necesaria para que nos veamos obligados a dominar todo tipo cacharros para hacer papilla a los gusanos enemigos. Algo que por ejemplo era muy necesario es que con la cuerda nos será imposible recorrer el escenario a nuestro antojo, pues ahora se despega de la pared si la recogemos por completo y nos ayuda a saltar (pero nos obliga a gastar otra cuerda).

 

 

El otro punto de revolución está en el agua. Worms Revolution es como una fiesta veraniega. Los que ya habéis jugado a juegos anteriores sabéis que el agua es nuestro peor enemigo y que zambullir a uno de nuestros gusanos en agua es la muerte para el gusano.

Esto se sigue manteniendo, es decir, si el agua es el suelo del escenario el gusano morirá en el acto al caer en ella. Pero ahora hay armas de agua como globos de agua, pistolas de agua, ataques aéreos de agua (por un momento se nos está viniendo a la cabeza Forest Gump, y la gambas) que inundarán el escenario.

Este agua no hará que muramos, pero si nuestro gusano está metido en estas piscinas creadas para la ocasión irá perdiendo 5 de vida por cada turno que se encuentre sumergido. Una forma perfecta de desgastar a varios gusanos del enemigo a la vez, muchas veces sin que este tenga remedio de sacarlos del agua. Eso sí, la primera vez que uséis el arma defensiva “desagüe” (su nombre lo dice todo), os vais a partir de la risa.

El último punto que supone esta revolución es que ahora los escenarios tienen objetos físicos que responden a nuestras interacciones. Por ejemplo, si hay un pez podrido y disparamos contra él, a parte de la explosión, se envenenarán los gusanos. Y tendremos armas como la telequinesia y los ovnis para desplazar estos objetos ya sea para cubrirnos, para bloquear a gusanos enemigos o para usarlos en su contra en turnos venideros.

 

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Valoración final

Jugabilidad: El más equilibrado y correcto de la serie. Será difícil llevarlo más allá.

Gráficos: Las físicas del agua están conseguidas, pero no es un portento gráfico. Cumple y es divertido visualmente.

Sonido: Caricaturesco, la voz del narrador es de órdago y os vais a morir de la risa (eso sí, inglés subtitulado). Pero, ¿qué ha pasado con el sonido de Home Run con el bate de béisbol?

Duración: Largo. La campaña tiene 32 misiones que nos va a costar terminar, más otras tantas en una sección de rompecabezas. Y esto es solo el aperitivo porque el juego en línea y el multijugador local va a ser difícil que nos canse.

Conclusión

Worms Revolution es el mejor juego de Worms creado hasta la fecha. Mantiene el germen de la franquicia casi intacto pero deja la fórmula de la saga en un grado de equilibrio y perfección que será difícil que lo supere un juego posterior. Sus innovaciones obligan a hacernos con él pero no son tan grandes como para enfurecer a los fans de la saga.

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