Tiempo de competición

La temporada de rallies ya está de nuevo aquí. Y qué mejor forma de disfrutar de ella que con su juego oficial desarrollado por Namco Bandai y Milestone. Abróchate el cinturón, porque vienen curvas.

Está claro que el de los rallies ya es un género más que consagrado en nuestro mercado. Es por ello que, una temporada más, Namco ha renovado su licencia oficial con dicha competición para satisfacer a todos los aficionados al mundo del motor. Y para conseguirlo presenta un título que, si bien sigue la acertada base del año pasado, expande la experiencia en algunos aspectos.

Pisándole a tope
Para empezar, el modo Historia del juego, llamado Camino hacia el WRC, es algo más completo que el de la entrega anterior. Aunque básicamente sigue las pautas ya típicas dentro de este género. Es decir, tenemos que crear nuestro propio piloto -con ayuda de un editor-, y guiarle durante varias temporadas hasta convertirnos en el número uno mundial. Para ello no solamente hay que ganar carreras, claro, sino también ocuparnos de la parte de gestión de nuestras carreras, firmando contratos y cosas por el estilo.

Pero para completar la oferta jugable, Milestone también ha incluido en el título muchas más opciones: carreras multijugador para hasta dieciséis usuarios, campeonatos, carreras individuales… e incluso pruebas “secundarias”, como WRC Safari. En total un abanico de opciones que hacen que vayamos a tener entretenimiento asegurado hasta la edición del año que viene (o hasta que nos aburramos, lo que llegue antes).

Una vez empezamos con las carreras, nos encontramos con un simulador no especialmente exigente, pero tampoco lo que se dice arcade. Como cada vez es más frecuente dentro de los juegos oficiales (el más claro ejemplo de ello podría ser el nuevo F1 2011), los programadores han decidido optar por un control que abarca tanto a jugadores expertos como a los menos puestos, que lleguen al título atraídos por la licencia oficial. ¿Y cómo lo ha conseguido? Pues, además de con un manejo relativamente exigente, aunque accesible, sumándole tres niveles de dificultad: Novato, Intermedio y Adaptado.

Por lo demás, el título tiene calidad suficiente como para estar entre los grandes del género, al nivel de pesos pesados como el conocido Dirt, de Codemasters. Por ejemplo, el doblaje llega en castellano, el aspecto de los vehículos es realmente creíble, y los quince escenarios han ganado en detalle y profundidad con respecto a lo visto el año pasado.

Y a todo esto, además, hay que sumarle un sistema de daños muy realista. Si durante una carrera tenemos un golpe, lo sufriremos de veras, aunque apenas llevemos un minuto de tramo. Es decir, que no será lo que se dice raro ver cómo nuestro coche padece problemas de frenado, suspensión o potencia a medida que avanzamos (sobre todo si tenemos algún que otro accidente). Y eso que los coches son totalmente reales.

En definitiva, WRC2 es todo un ejemplo de cómo aprovechar una licencia de este tipo. Milestone ha vuelto a firmar un juego completo, variado y divertido. ¿Su principal hándicap? El que sufren casi todos estos juegos anuales, que ya tengas la versión del año pasado y las novedades te parezcan insuficientes. Aún así, las mejoras gráficas y jugables merecen que se le dé una oportunidad.

Cerrar