Evolución desde el cosmos

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Los shoot’em up fueron un género que se prodigó en los recreativos y cuyas adaptaciones a los ordenadores personales tardaron un tiempo en poder ponerse a la altura de la experiencia en las máquinas arcade. Por eso, en busca de esa experiencia pero también queriendo dejar su sello propio, The Bitmap Brothers dejó uno de los más míticos en el ordenador Amiga. Es Xenon 2: Megablast, y en su momento dio mucho que hablar.


Los que vivimos aquella época en la que a los videojuegos se les llamaba “los marcianitos” sabíamos a qué se debía. Las máquinas recreativas habían bebido de este género a comienzos de los años ochenta a manos llenas, y los shoot’em up habían seguido evolucionando en los años siguientes. De la pantalla estática se pasó al scroll, fuera vertical u horizontal. Llegaron los fondos, los jefes de nivel, los power ups, grandes nombres como Gradius, Darius o R-Type. Los enemigos se hacían más numerosos y sus disparos más abundantes. Pero lo que podíamos jugar en nuestras casas no nos terminaba de llenar.

Nos referimos, claro, a los que éramos usuarios de ordenadores personales. Los sistemas de 8 bits no podían recrear con total fidelidad esa experiencia visual, sonora y de manejo que ofrecían los arcades, pese a que había buenos juegos en nuestras colecciones. Pero aún no estábamos ahí. Con el auge de los ordenadores de 16 bits parecía que se empezaba a bailar a otro son, que ese listón de los recreativos que se tenía como referencia de excelencia en un juego se podía alcanzar al fin. Y con algunos juego se logró, aunque todavía quedaban peldaños por subir. The Bitmap Brothers, el legendario grupo de programación especialmente famoso por sus juegos para Amiga, tocó varios palos y en todos dejó como sello un nivel técnico impecable, pero al mismo tiempo mantenía una personalidad, un cierto regusto que delataba que aquello era un juego de ordenador. 

Cuando retomaron su shoot’em up de 1988 Xenon, un arcade que tenía ciertas influencias del Slap Fight de Toaplan, pero usando una nave transformable para poder luchar tanto por aire como por tierra, subieron las apuestas. En Xenon 2: Megablast, la lucha era íntegramente aérea, pero a cambio en tan solo un año se dio un marcado salto técnico, se introdujo una banda sonora muy particular merced a un acuerdo con un grupo de música electrónica para incluir una de sus mezclas y se dio forma un juego tremendamente difícil y llamativo a nivel visual y sonoro. Muy parecido a una de aquellas recreativas que eran ejemplo a ser, pero sin llegar a convertirse en una de ellas. Y en 1989 eso era mucho decir. 



Tras el primer conflicto con los Xenitas, éstos han decidido que la derrota es una mancha que han de borrar de su historial, en el sentido más extenso de la expresión. Los alienígenas acceden a un lugar llamado El Proceso de la Evolución, una dimensión extratemporal desde donde podrán destruir el contínuo espacio-tiempo con cuatro bombas temporales fusionadas a las formas de vida más complejas de cada región. Solo eliminando a las criaturas se desactivarán las bombas evitando la explosión y pudiendo pasar a enfrentarnos a cara de perro con las fuerzas Xenitas que quedan en pie para borrarlos a ellos de la existencia de una vez por todas.



Hablar de Xenon 2 es una de esas cosas que cambia mucho según el interlocutor. Un jugador joven que no haya tenido contacto con el juego en su momento, o que no haya jugado a juegos en aquella época, en definitiva, que no lo ubique en su marco correspondiente, no va a pasar un buen rato si le da por rescatar el juego, coger un joystick y lanzarse a jugar esperando un Aero Fighters o algo por el estilo. Seguramente se frustrará, echará pestes del control, se quejará de la detección de colisiones y dirá que el juego está roto. Y no se le podrá culpar. Por ello, hay que recordar que Xenon 2 es un shoot’em up de ordenador, y que éstos son de un pelaje distinto. Motivo por el que muchos usuarios de Amiga recuerdan este juego con gran cariño, para sorpresa y hasta disgusto de ese jugador de nueva generación que sacude su cabeza incrédulo.

No es que no pudiera haber grandes conversiones de recreativa en estos ordenadores, al contrario. Pero había géneros que encajaban mejor que otros en el sistema. Conseguir un shoot’em up frenético y que no dé tregua en un ordenador doméstico no es algo que sea especialmente fácil de ver en 1989, y el juego de los Bitmap Brothers, secuela de otro arcade anterior que no termina de despuntar entre su producción, tampoco obra milagros. Simplemente presenta sus credenciales de la manera que mejor sabe.

Xenon 2 es un arcade de scroll vertical en el que el mayor cambio de una entrega a otra se da en los gráficos. Xenon era, bueno, era un juego que cumplía en lo suyo jugándola en corto y al pie, usando escenarios que no son particularmente detallados y que en buena parte del juego confían en la socorrida base enemiga de paneles y estructuras metálicas. Es algo que ya habíamos visto antes. Xenon 2, en cambio, nos suelta en un mundo extrañísimo, con mucha forma de vida orgánica y a veces hasta asqueroso. Es un mundo lleno de protuberancias extrañas, de conductos de los que emergen seres que no quieres tocar ni con un palo, que para colmo se lanzan sobre tí o te disparan; es un mundo en el que además el camino a veces está bloqueado o se bifurca, y puede hacer que la nave se meta por callejones sin salida y quede condenada a la destrucción. O puede dar marcha atrás y arriesgarse a volver, la primera de las novedades que presenta la secuela, que sin embargo a veces nos dejará vendidos.



Otra cosa es la posibilidad de mejorar nuestro caza espacial. Los habituales power ups de velocidad y potencia de disparo no faltan a la cita. La nave es resistente y dispone de una barra de salud, para la que también hay ítems que la rellenan de nuevo dándonos un respiro. Hasta de vez en cuando aparecerán armas nuevas y hasta alguna bomba que elimine todo bicho viviente o no en pantalla. Pero lo que no debemos dejar escapar son las burbujas de créditos que aparecen tras aniquilar oleadas de enemigos o algunos de éstos en concreto. Eso es dinero, y a mitad de cada nivel así como al final de éstos lo podemos gastar en una tienda en la que vender y comprar, si nos llegan los fondos, todo un repertorio de nuevas armas para la nave. Aquí es donde The Bitmap Brothers se hace notar, y es que además de presentar una interfaz similar a la de Speedball, otro de sus clásicos, presenta un elemento estratégico que tendremos que saber aprovechar, y es que no podemos armarnos hasta los dientes libremente, sino que cada arma es un módulo que requiere espacio. Así pues, podemos comprar un disparo automático, aumentar la potencia de éste, un disparo lateral, un cañón trasero, algún otra arma de apoyo como misiles, pero solo puede haber un arma del mismo tipo.

Xenon 2 es ante todo un desafío, uno dificilísimo, pero bastante novedoso en su plataforma nativa, el Commodore Amiga. Desde allí saltó a Atari ST, PC y las consolas Master System y Mega Drive, y hasta la pequeña Game Boy. No es un juego pensado especialmente para ellas, y ciertamente es el público de ordenadores el que le ve más gracia a este juego a pesar de su dificultad. Podríamos decir, salvando unas cuantas distancias, que estamos ante una especie de Dark Souls de los shoot’em ups, pero es justo lo que cuadra con la idiosincrasia de este tipo de jugadores. Si no pueden derribar todas las naves enemigas con su disparo a la primera pasada, no culpan a la respuesta del control o a la detección de colisiones. Simplemente emplearán sus créditos en comprar un disparo más grande y asunto arreglado, ya ves qué problema. En lo que todos estaban de acuerdo es en señalar que la banda sonora del juego, que suena a lo largo de todos los niveles, es una joya. Se trata del tema Megablast, una remezcla a cargo de Bomb The Bass que se lanzó como un sencillo y cuya licencia obtuvo la editora Imageworks para incluir en el juego. Sus notas proceden, agárrate, del tema principal de Asalto a la Comisaría del Distrito 13, película de culto de John Carpenter y un tema que él mismo compuso.

Xenon 2: Megablast copó portadas de revistas y elogiosos análisis en su día, bajo unos estándares que hoy han sido ampliamente superados. Y es que el tiempo y el propio género, a día de hoy denostado, han jugado en contra de este juego. Pero los recuerdos siguen ahí, acompañados de esas notas musicales de fondo que una vez oídas se resisten a irse de la cabeza. Recuerdos de un tiempo en el que Xenon 2 dominaba la galaxia.

Juan Elías Fernández

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Xenon

 

Película: Starfighter

Canción: Bomb The Bass – Megablast

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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