Mancillando al clan Hayabusa

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Llega una nueva entrega de la saga Ninja Gaiden, aunque cualquier parecido con ella es prácticamente pura coincidencia. Zombies, mucha sangre y mucho macarrismo son las claves de Yaiba: Ninja Gaiden Z.

Tomonobu Itagaki decidió hace algunos años renacer la saga Ninja Gaiden imprimiéndole un sello propio, nacido de la abrupta personalidad del creativo. Sangre a borbotones, féminas voluptuosas y una dificultad de lo más desquiciante eran los principales patrones de las aventuras protagonizadas por Ryu Hayabusa. Un cóctel explosivo que lo llevó a ser uno de los mejores y a la vez menos reconocidos hack’n’slash. Pero tras la publicación de la segunda entrega de la serie, el melenudo japonés abandonó el Team Ninja. Pese a ello, la franquicia continuó por su sendero. O bueno realmente se desvió de él. Ninja Gaiden 3 fue un completo desastre. Tras ello el estudio prometió que desarrollarían un juego que cumpliría las expectativas.

Y así nació este Yaiba: Ninja Gaiden Z, que no hace más que refrendar que la brújula del equipo nipón ya no marca el norte como antes. Ni siquiera la producción del bueno de Keiji Inafune ha sido suficiente para devolvernos la fe en la saga que tantas alegrías nos ha dado desde sus orígenes ochenteros. Esta nueva propuesta es fresca, original y gamberra. Sin embargo, y pese a no tratarse de un completo descalabro, está muy por debajo del mínimo exigible. Arrastra la pesada losa de llevar en el título una marca tan prestigiosa como es la de Ninja Gaiden. Y por esto es inevitable que los defectos se penalicen algo más. Es el precio a pagar por tratar de conseguir una comercialidad más sencilla. Ya que cualquier parecido con los capítulos anteriores es pura casualidad.

El argumento trata sobre la venganza, como no podía ser de otra forma en una trama relacionada con ninjas. Encarnamos a Yaiba, un antihéroe que es derrotado por el mismísimo Ryu Hayabusa en un santiamén. Su cuerpo cae en manos de un multimillonario español que lo resucita convertido en un ciborg del futuro. Con tal panorama y con el único objetivo de acabar con el protagonista de anteriores entregas de la saga, Yaiba deambula por los lugares más estrambóticos de Rusia tratando de dar con el paradero de Ryu haciendo frente a oleadas de enemigos.

Yaiba, como personaje, es un quiero y no puedo constante. Intenta ser un tipo duro y carismático pero se convierte en un intento baldío. Sus respuestas contundentes y forzadas no aportan ni una pizca de empatía al que está a los mandos. Sus chascarrillos, que en ocasiones rozan el más absoluto mal gusto, consiguen todo lo contrario de lo que pretenden. Se aprecia cómo han intentado aportar dosis de humor a la aventura, pero solo lo consiguen en un par de ocasiones contadas. Trata de usar como clara referencia al genial Lollipop Chainsaw, que desprende cachondeo y buen hacer por los cuatro costados. Pero en vez de provocar carcajadas consigue dejarnos con una cara de estupefacción difícil de describir con palabras.

La mayor diferencia de Yaiba: Ninja Gaiden Z con el resto de iteraciones es que esta vez los enemigos a los que tenemos que hacer frente no son avezados samuráis con brillantes técnicas de combate. Ahora, el mal al que debemos de contener es una oleada de putrefactos zombies, que parece que ahora tienen que salir hasta en la sopa. Estos muertos vivientes no pegan ni con la mejor cola del mundo en la ambientación, pero aceptaremos barco como animal de compañía en esta nueva propuesta.

Los combates son directos y frenéticos. Con la simple utilización de tres botones para repartir espadazos, puñetazos y una especie de latigazos le basta para reflejar en la pantalla una pirotecnia donde la espectacularidad es el factor imperativo. Acompañando a los zombies habrá otros enemigos que revisten una mayor dificultad y que nos ponen en más de un aprieto de manera constante. Desde temibles payasos, hasta novias con poderes eléctricos o unos muy asquerosos que lanzan bilis tóxica. Cada uno de ellos requiere de un proceso determinado para hacerles morder el polvo, lo que provoca que no baste con machacar imperiosamente los botones, si no utilizar las técnicas con cabeza y criterio. Por supuesto, también hay unos cuantos jefes finales que obligan a sacar lo mejor de nosotros. Además, a medida que se avanza en los siete episodios del juego iremos desbloqueando nuevas técnicas del árbol de habilidades que le aportan creatividad a pesar de no transmitir la sensación de que sean un elemento necesario. No esperéis un paseo por el campo, Yaiba: Ninja Gaiden Z es un juego exigente hasta en el nivel de dificultad más bajo.

Lamentablemente, los combates, que son el punto fuerte del producto, se vienen abajo por diversos factores. Si le habéis echado vuestras horas a la saga Ninja Gaiden sabréis que el uso del bloqueo y el contraataque resulta vital para proseguir con éxito. Aquí ocurre algo parecido, pero es prácticamente imposible ejecutarlos ya que se requiere de una precisión milimétrica para acertar el momento en el que realizar esta acción. Por ende, lo mejor es hacer uso de un movimiento evasivo que en muchas ocasiones no resulta nada efectivo, pero es la única opción, ya que es imposible rodar o saltar en los combates.

Pero sin duda, la mayor lacra de este remozado Ninja Gaiden es su sistema de cámaras fijas. Son un completo quebradero de cabeza en todo momento. En ocasiones están situadas en una zona que nos deja un punto ciego en el que no apreciamos nada. Otras se aleja de la acción para tratar de enfocar a todos los enemigos que hay en pantalla, lo que provoca que perdamos de vista constantemente a Yaiba entre la multitud y aporreemos botones por instinto hasta que volvemos a localizarle. Es un completo caos que sucede constantemente en la aventura, lo que provoca que la confusión sea una constante.

Otro de los problemas que acarrea el juego es su mal diseño de escenarios. La estructura de los niveles se centra en ir de una zona de combate a otra pasando por tramos de plataformeo tan absurdos como mal resueltos. Este tipo de tramos son siempre iguales y se centran en deslizarse entre saltos por los escenarios por medio de Quick Time Events ocultos en pasajes scriptados. De vez en cuando, se proponen pequeños puzles que se resuelven fácilmente lanzando zombies a determinados elementos del escenario. Situación que se repite en numerosas ocasiones: La originalidad brilla por su ausencia.

Para terminar con una sensación positiva, hay que decir que no le sienta nada mal el acabado gráfico celshading con el que se ha dotado a la aventura. Aunque su diseño sea mejorable, el colorido le aporta un dinamismo que le sienta de fábula, y de paso disimula un poco la sangre a borbotones que se esparce en todos y cada uno de los escenarios al partir a los zombies por la mitad. En lo referente al audio, melodías cercanas al dubstep amenizan las batallas. Las voces por su parte están completamente en inglés, aunque subtituladas al castellano. Para que no os perdáis ni uno solo de los tacos.

José L. Ortega

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Jugabilidad: Ofrece una mezcla de combates excesivamente sencillos con otros de lo más exigentes. Derrotar a los numerosos zombies es lo más divertido de la aventura, aunque el desarrollo decaiga en cuanto a estructura cuando sale de ahí.

Gráficos: El aspecto en celshading le sienta de fábula gracias al colorido y a ese toque de color que aporta. Sin embargo, el sistema de cámaras es nefasto, lo que acarrea que la experiencia sea confusa.

Sonido: Melodías dubstep y voces en inglés sirven como acompañamiento. Cumple sin demasiados alardes, lo cual ya es positivo.

Duración: Podréis completar la aventura en unas seis u ocho horas. No es demasiado rejugable salvo que os piquéis con los marcadores online. Eso sí, al terminar desbloquearéis un modo clásico en scroll lateral.

Conclusión

Yaiba: Ninja Gaiden Z es un quiero y no puedo constante. Entretiene y eso puede servirle a los fans del género, pero su propuesta hace aguas en cuanto a desarrollo, estructura y a la hora de tratar un acercamiento con el usuario. Está bien que se trate de innovar, pero hay estándares que deben mantenerse siempre, más en una franquicia de tanto prestigio. Itagaki, te echamos de menos.

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  • Película: Ninja Assassin

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