Una aventura madura y peligrosamente entretenida

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Los juegos de Péndulo siempre son un acierto, quizás no por tener una jugabilidad espectacular o unos gráficos a la última, pero sí por contar con personajes entrañables y unas historias que atrapan al jugador hasta el final. La segunda parte de New York Crimes llega para cerrar las heridas de un protagonista que quiere conocer sus orígenes y salvar a la humanidad de una amenaza que se le escapa. 

Yesterday Origins continúa la trama de la primera parte, New York Crimes, que fue un recorrido de misterio e intriga hasta sus compases finales, donde todo quedó abierto y sembró numerosas preguntas en el jugador. Esta segunda parte era necesaria para hacer redonda una historia a la altura de Péndulo Studios. Debido a esto, te recomendamos que no leas esta sinopsis si no has completado la primera parte, el análisis, en cambio, está libre de spoilers.
 
El comienzo de este juego resulta algo confuso. Se vuelve al pasado, una época convulsa, con la inquisición de por medio y un preso acusado de ser el hijo del diablo. Controlar a un adolescente descoloca por momentos, pero en seguida, uno se da cuenta de que es el protagonista de la primera aventura, inconfundible. Los continuos saltos en el tiempo para conocer la historia de John ofrecen un ritmo incluso más dinámico que en su anterior entrega y aportan una variedad de escenarios y ambientaciones que vuelven la aventura bastante adictiva. 
 
 
Nada resulta ser lo que parece, y es complicado saber cuándo se debe confiar y cuando no, pero los saltos dramáticos que configuran la trama, hacen que el jugador se implique más y sea absorbido por la historia, hasta el punto de desear llegar al fondo de la cuestión. París, España, Escocia, Nueva York, pasado, presente… escenarios con más o menos protagonismo, pero variados como para mantener la acción en todo momento. 
 
La época actual resulta algo más tranquila para el protagonista. Se ha hecho dueño, junto con Pauline, del anticuario de su padre y también juntos, asumen su peculiar maldición. El objetivo de su presente es salvar el negocio consiguiendo una buena venta, también con Boris como empleado y con una clienta dispuesta a pagar mucho si se la convence. El jugador se pone manos a la obra, unas fotos por aquí, unos documentos por allá, todo debidamente cuidado, hasta que la trama pega un giro y John debe dejarlo todo para seguir las pistas de su pasado.
 
Como se sabe al término de New York Crimes, el protagonista ha sido transmutado y como resultado es capaz de revivir una y otra vez. Su don de la inmortalidad sería perfecto de no ser por su pérdida de memoria en el proceso. Del ritual que consiguió esta propiedad, poco se sabe, y Yesterday Origins se convierte en una investigación de lo más interesante: sectas, libros malditos, sacrificios, torturas, y una serie de artífices que han sobrevivido al paso del tiempo. 

 

Me declaro una fan incondicional de Péndulo Studios desde hace mucho tiempo. Concretamente, desde que consiguieron hacerse un hueco en mi corazoncito gracias a toda la originalidad y la magia de Hollywood Monsters allá en 1997. Después de comprobar que no era un caso aislado y deleitarme en la saga Runaway, esperaba ansiosa la llegada de una nueva aventura con la que escapar por completo de la realidad y disfrutar como una niña. 
 
Ahí conocí a John Yesterday, un personaje que mantenía el interés y desconcertaba al jugador desde el comienzo. New York Crimes cambió la trayectoria de los desarrolladores hasta el momento, pues el característico humor y el tono, pasaron a ser mucho más adultos. A pesar de la seriedad de la trama, no faltaban los momentos hilarantes y originales, y todo estaba impregnado de la esencia Péndulo. Con estos ingredientes, era complicado que no consiguiera ganarme de nuevo, hasta el punto de presenciar un final abierto y dejarme llena de preguntas, que tardaría cuatro años en resolver. Ahora lo he hecho.
 
Yesterday Origins es si cabe mejor que su antecesor, y no es una gesta sencilla. En este mundillo de aventureros gráficos, las críticas suelen ir enfocadas a la corta duración, a la extrema sencillez de los puzles, a las triquiñuelas de algunos desarrolladores que hacen uso de pixel-hunting… etc. Este juego, en cambio, tiene una duración adecuada, en la tónica de la primera entrega, y además es difícil. Los puzles no se valen de trucos baratos que los complican absurdamente, son acciones lógicas pero que invitan a sacar el máximo partido de todas las posibilidades jugables. 
 
 
Esto lleva a hablar de la jugabilidad, que ha sido algo variada, ampliando lo habitual en el género: más capacidad de interacción y observación de los objetos y memorización de ideas que llevar a cabo. Ahora no solo habrá que combinar una cuerda y un gancho para avanzar, además habrá que tener clara la idea de para qué se hace. También se ha mantenido el tick que ya se vio en New York Crimes, para que el jugador sepa cuándo ha agotado un diálogo, algo que quita peso a esta mecánica, para centrarlo más en el pensamiento lógico.
 
Otra característica interesante es la capacidad de jugar con dos personajes en una misma secuencia y alternar con ellos a placer. Lo que puede parecer una ventaja, a más personajes, más posibilidades, a veces es un incremento de la dificultad, porque cada uno tiene una tarea y pueden ser complementarias
 
En PlayStation y Xbox One se ha adaptado un tanto la jugabilidad y quizás eso haya hecho que se pierda el encanto de tener que ir buscando los puntos calientes manualmente, pero también es una ventaja. En consola, estos puntos van apareciendo según se aproxima el personaje y gracias a eso, su jugabilidad en este dispositivo es realmente cómoda, algo que no ocurre con otras aventuras gráficas que han saltado de plataforma.
 
 
Los únicos “pero” que podrían ponerse a este juego, son algunos pequeños bugs que han aparecido durante la partida, que es algo normal cuando todavía no se ha puesto a la venta y sobre todo, la falta de doblaje, algo que potenciaba aún más el humor de Péndulo y le daba un toque ibérico que pocos juegos tienen. Es cierto que, al ser más serio y tirar por otros derroteros, no se echa tan en falta como en las aventuras anteriores, pero hubiera sido un puto a favor.
 
En general, todas estas nuevas aportaciones mejoran la experiencia que ya era buena en New York Crimes, y pica, pica mucho. Algunas zonas significan quedarte atascado automáticamente, revisarlo todo cientos de veces y no dar con la clave. En estos momentos uno desea sucumbir a la guía y hacerlo fácil, pero esta experiencia se disfruta mucho más siendo capaces de lograrlo y superarse uno mismo. Ha sido una gozada descubrir mi propia capacidad de análisis, de observación, de lógica con el aliciente de llegar al final y aclararlo de una vez por todas. Y sí, lo he disfrutado intensamente hasta el final, entonces me he dado cuenta de que tocaba de nuevo esperar indefinidamente, hasta la próxima aventura de Péndulo Studios que nos haga soñar.
 
Elena Fernández "Elfvera"
 
 
 

Jugabilidad: ha sido mejorada y ofrece nuevas opciones que complicarán un tanto los puzles. Ahora, además de inventario de objetos, hay un inventario de ideas y a la hora de llevar a cabo acciones habrá que tener claro el objetivo de estas. También la capacidad de utilizar dos personajes en una misma secuencia es un dato a tener en cuenta.
 
Gráficos: se mantienen en la tónica a la que acostumbra Péndulo Studios. Su sello identificativo característico no ha variado, dibujos originales y aunque ahora más serios en la trama, siguen manteniendo el humor en los trazos. Los escenarios muy logrados y los ambientes con mucha capacidad inmersiva.

Sonido: el único "pero" que puede ponerse al juego, no está doblado. Mantiene una banda sonora también característica, con el uso del timple canario tan peculiar en algunos momentos, pero se echan de menos esas voces que llevaban el diálogo un paso más allá. 
 
Duración: la duración es adecuada, no se hace largo, quizás algo corto pero es debido a la capacidad de diversión que se va generando en el camino. Al final cuesta asumir que ha llegado el final. El juego está diseñado para que pueda pasarse en 250 minutos, 4 horas y 10, pero eso dejándose mucho en el tintero y yendo a tiro hecho. Dada la dificultad que tiene y la de veces que uno se atasca, la duración es mayor.

Conclusión: me ha encantado. Un juego que continua a la perfección New York Crimes y que mantiene la esencia de Péndulo Studios. Muy recomendable para los amantes de las aventuras gráficas y de las buenas historias, también para los que busquen retos inelectuales, pues no es un juego extremadamente sencillo.
 
 
 
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