Recuerdos de juventud

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La serie Ys se ha venido convirtiendo en un sinónimo de garantía para las consolas portátiles de Sony, y ahora debuta en PS Vita con Ys: Memories of Celceta. Y llega al catálogo de la consola como llovido del cielo. Acompañemos a Adol Christin en su nuevo viaje.

En España hay una buen sector de los usuarios de videojuegos que son muy aficionados al manga y anime, y que jamás hacen ascos a un buen RPG que venga de Japón. Sin embargo, como en otras muchas cosas, el material que nos llega desde el archipiélago nipón apenas supone rascar la superficie, y aunque es verdad que, por fortuna, no nos hemos privado de algunas de las más grandes obras del género aunque lleguen con algo de retraso, el material que tradicionalmente nos ha ido llegando suponía rascar apenas la superficie cuando el género estaba en pleno auge.

Así es como en su buen momento nos perdimos sagas como Tales of, de Namco, o como la que ahora nos ocupa, Ys, nacida en el ya lejano 1987 para el ordenador japonés PC-8801 de NEC. En otros casos, ya fuera por acierto de las distribuidoras o por echar mano del mercado de importación tuvimos más suerte. No obstante, dicen que más vale tarde que nunca, y parece que por fin, desde hace unos años, podemos ir quitándonos espinitas clavadas y presentándonos formalmente con algunas de estas licencias que veíamos desde la barrera porque quizá alguna revista les hacía mención.



Es también buena cosa que Ys parezca estar viviendo una segunda juventud en las consolas portátiles de Sony propiciada por varias entregas que hicieron su aparición para PSP. En particular, una de ellas, Ys Seven, merece mucho la pena vuestra atención. Se trata de un action RPG muy intenso que está entre lo mejorcito del catálogo de la difunta consola y que no puede ser mejor carta de presentación para el paso de la serie a PS Vita. Como cada entrega de la serie, nos narra las aventuras de su protagonista habitual, el pelirrojo Adol Christin, aventurero de vocación y consumado espadachín cuyas andanzas pasan a los libros de historia de un mundo ficticio con el acostumbrado trasfondo medieval que solemos encontrar en estas ambientaciones. Ys: Memories of Celceta nos trasladará a un momento del pasado de este personaje en el que inicia uno de sus mayores viajes en pos de explorar y cartografiar los inhóspitos parajes de Celceta.

Sin embargo, esta entrega de Ys no es tanto una precuela como un remake de los dos juegos que en su momento llevaron el título de Ys IV y que han sido reimaginados, y por tanto reinsertados en el canon, para adecuarlos a los nuevos aires que Falcom está dando a la que ahora mismo es su franquicia estrella. Una jugada que pusieron en práctica con Ys: The Oath In Felghana y que ahora vuelve a tener lugar. Así pues, nos encontramos con este Adol no tan experimentado que, para complicar más las cosas, comienza el juego vagando sin rumbo por las calles de la ciudad de Casnan como si fuera un alma en pena tan solo unos días después de que iniciara su viaje. Pronto descubrimos que nuestro protagonista ha perdido sus recuerdos, apenas tiene constancia de quién es y, salvo por unos retazos acerca de extrañas personas, unas curiosas estatuas y diversas voces, no tiene la más remota idea de lo que le ha sucedido.

Por tanto, nuestra misión primordial consistirá en llevar a Adol de nuevo sobre sus pasos, volver a Celceta y recobrar su memoria. Pero la cosa no es tan simple. Los bosques de Celceta son en sí mismos un territorio inexplorado plagado de monstruos es donde es fácil perder la noción del tiempo y el sentido de la orientación. Por no hablar de que hay algo más que está cociéndose en las sombras y que hay un riesgo mucho mayor al acecho que las criaturas que habitan los frondoso parajes. Adol y su compañero Duren, un “traficante de información” que en esta ocasión sustituirá al habitual compadre de correrías Dogi, inician su viaje con la meta de, al mismo tiempo que Adol recupera sus recuerdos, confeccionar un mapa de la zona por el que las autoridades ofrecen una jugosa remuneración según avancemos en su progreso.



En Ys: Memories of Celceta seguiremos los patrones de anteriores entregas, como es el caso de la nombrada Ys: Seven, sumergiéndonos en un RPG con combates en tiempo real sobre el terreno en el que nuestro grupo, en el que Adol y Duren serán integrantes la mayor parte del tiempo pero que puede constar de hasta tres personajes, deberá avanzar a lo largo de las zonas que componen Celceta encontrando nuevos parajes, personajes ciudades y situaciones que resolver al estilo habitual de los JRPG. Según vayamos avanzando en el juego podremos personarnos en Casnan para presentar nuestros progresos en la confección del mapa y recibir una recompensa en función de los puntos clave que hayamos alcanzado. Así mismo, durante el camino encontraremos una serie de lápidas que una vez activas nos permitirán transportarnos entre sus ubicaciones, siempre y cuando estas piedras brillen en el mismo color. Así, una piedra con fulgor azul no podrá transportarnos a otra con fulgor amarillo, sino que tendremos que recorrer el camino entre una y otra.

La confección del grupo también tiene su importancia en el juego. Cada personaje dispone de un tipo de ataque diferente que es efectivo contra un cierto tipo de enemigos. La espada de Adol puede hacer trizas a enemigos de cuerpo blando, pero es menos efectiva contra otros que estén cubiertos de algún tipo de caparazón. Ahí es donde los puñetazos y patadas de Duren nos prestarán un mayor servicio, pero también habrá otras razas de monstruos que requerirán de otros tipos de ataques para ser vencidas con mayor comodidad. La conjunción de estos personajes de diversa naturaleza también provocará que cuando el trío esté completo se active un efecto especial en función de cuántos de nuestros personajes comparten un mismo tipo de ataque de entre tres posibles.

El uso de cada uno de ellos, que se resumen en corte (Slash), golpe (Strike) y punzante (Pierce) aporta un cierto grado de estrategia al juego por cuanto que con el botón círculo podremos cambiar al personaje que tengamos activo para pasar a controlar a otro cuyos ataques sean más efectivos contra las criaturas que tengamos enfrente. Pero también para hacer uso de las habilidades especiales que cada personaje irá aprendido conforme suba niveles y gane experiencia. Se trata de unos golpes que consumirán un indicador de habilidad en función de su coste y que asignaremos a una combinación de botones. La derrota de los enemigos con un ataque efectivo, una habilidad o un remate que los coja en aires se traducirá en un incremento de un orbe amarillo que al llenarse permitirá ejecutar con el botón L el ataque definitivo del personaje que tengamos activo en ese momento, el cual causará verdaderos estragos en su barra de vida.



Para la interacción con nuestros compañeros se ha hecho uso de las funciones táctiles de la pantalla y panel trasero de PS Vita, incorporando este tipo de control de una manera poco intrusiva y que no resulta especialmente forzada ni molesta para el jugador. Simplemente podremos sacar los menús y movernos por ellos tocando en la propia pantalla, sobre los iconos que veremos en ella. Aunque para los más clásicos, esto podrá hacerse también con cruceta y botones. Lo que sí nos pedirá que pongamos algo de nuestra parte es la estrategia de grupo. Podremos indicar a nuestra alegre pandilla que sean más ofensivos o más defensivos gracias un simple movimiento de pinza en el panel táctil en cualquier momento, de tal manera que si alejamos los dedos hacia afuera los personajes que controle la IA se lanzarán más al ataque, y si en cambio los desplazamos hacia adentro éstos se centrarán en la evasión.

Pero no acaban aquí las particularidades de los miembros de nuestro grupo. Y es que cada uno de los personajes que acompañen a Adol en su periplo dispondrá de una habilidad especial única que podremos utilizar en determinados momentos. En el caso de Duren, su capacidad para forzar cerraduras nos será útil con puertas o cofres que se resistan a mostrar su contenido. Pero por su parte, Karna, la lanzadora de cuchillos puede arrojar sus proyectiles para hacer caer elementos del escenario que nos abran caminos. O podemos usar el golpe de lanza de Ozma para abrir agujeros en paredes sumergidas que presenten una grieta. Lo que estas habilidades no logran, lo consiguen las reliquias, objetos especiales que podemos usar también desde la pantalla táctil y que tendrán efectos como reducirnos de tamaño para encontrar caminos de otro modo inaccesibles o poder sumergirnos y respirar bajo las aguas. Los efectos solo duran mientras la reliquia esté activa, de modo que para volverá a la normalidad basta con tocar su icono en la parte inferior de la pantalla, algo bastante conveniente.

El combate, uno de los puntos fuertes de los últimos Ys en general y de Memories of Celceta en particular, es lo que cabía esperar de la saga de Falcom. Se trata de un sistema muy dinámico que va in crescendo junto a nuestros niveles y al número de integrantes de nuestro grupo, pudiendo liar la marimorena en un momento al lanzarnos en tromba sobre un desdichado enemigo que pasara por allí, o esquivando la lucha como buenamente podamos si topamos con algún bicho más crecidito al que convenga tratar de usted y, si acaso, esperar a estar algo más maduros para pasar a mayores. Si no hubiese más remedio, también conviene recordar que no solo el ataque es importante en este juego y que disponemos de dos maniobras de defensa como son el bloqueo y la esquiva. Y si realizamos alguna de ellas en el momento justo dispondremos de una ventaja momentánea para hacer caer toda nuestra furia sobre nuestro rival antes de que se recomponga.



Allá por donde pase Adol encontrará gentes que le recordarán su paso anterior, aunque en un primer momento no tengamos ni idea de lo que hicimos (algo que nos meterá en problemas en más de una ocasión), pero eventualmente nos prestarán su servicio para ayudarnos en la aventura vendiéndonos objetos, armas y armaduras, y haciendo uso de algunas características como la mejora de éstos con materiales que vayamos recogiendo en nuestras andanzas. Unos materiales que, además, podremos intercambiar por otros de un nivel superior a cambio de un número de unidades de estos, es decir, como si los actualizásemos pero mediante un trueque. En determinados puntos de las ciudades daremos también con un tablón de anuncios donde nos esperan misiones secundarias dispuestas a ser completadas y que nos reportarán recompensas en forma de dinero u objetos.

Como veis son muchas las cosas que conforman la mecánicas de Ys: Memories of Celceta, y eso garantiza que tenemos juego para rato, lo cual no va nada mal para una portátil como PS Vita, y especialmente pudiendo salvar la partida donde sea y cuando sea, sin tener que remitirnos hacia un punto determinado, haciendo el juego ideal para llevarnos en desplazamientos o jugar una partida rápida sin tener luego que dejar el juego suspendido. El único peligro es que nos resistamos a dejar de jugar, porque la verdad es que esta entrega de Ys es bastante absorbente, en buena parte por lo divertido de su jugabilidad. Pero además, los hechos que irán aconteciendo conforme se desarrolle la trama puede que no sean el colmo de la originalidad, pero provocarán que queramos ir colocando las piezas del puzzle en su sitio para saber qué ocurre con ciertos personajes, o terminar de reunir los recuerdos de Adol, los cuales encontraremos en forma de esferas de luz en determinados puntos. Cuando los tengamos cerca, veremos como una especie de interferencia se forma en la pantalla, y una vez los toquemos visionaremos una escena con su contenido.

Quizá el punto donde más flojea Ys: Memories of Celceta sea en el aspecto visual, y es que sin que este sea particularmente malo o esté mal diseñado, es verdad que técnicamente esperábamos algo más después de saber de las posibilidades de PS Vita. En muchos momentos, demasiados, recuerda este juego al mencionado Ys Seven, y recordemos que éste es una generación anterior. Sin embargo, podríamos apreciar pocas diferencias en según qué instantes. Lo compensa, como es habitual en la serie, un apartado musical estupendo, con temas muy moviditos para las luchas contra jefes de zona al igual que para amenizar nuestro recorrido. Una banda sonora muy en la línea de las últimas entregas, muy moderna, quizá, para la ambientación del juego, pero que sin embargo calza muy bien en el espíritu dinámico de éste.



Con la llegada de Ys: Memories of Celceta, los usuarios de PS Vita pueden celebrar la llegada de un estupendo juego a su catálogo que les mantendrá enganchados a su consola durante cerca de 15 o 20 horas, pero sobre todo que les divertirá por su acción intensa y por el vasto mapeado por el que nos moveremos a lo largo de la aventura. Si son fans del rol japonés, aún con más razón, ya que si Persona 4 les pareció una bendición para la portátil, Ys: Memories of Celceta es un exclusivo que no pueden dejar pasar. Va a haber que estar duchos en la lengua de Shakespeare, eso sí, porque el juego nos viene con textos en inglés. Una costumbre a la que ya empezamos a resignarnos, pero por la que sería una lástima obviar juegos como este, porque realmente es un título más que notable para una consola que lo estaba necesitando como el aire.

Juan Elías Fernández

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Valoración final:


Jugabilidad: Rol de acción en su estado más puro, con muchos elementos con los que jugar y mejoras que realizar, pero sobre todo con combates intensos, especialmente contra los jefes. Es Ys en plena forma.

Gráficos: El punto más discreto del juego. No es el mayor exponente de la potencia de PS Vita, pero son coloristas y los monstruos y escenarios resultan variados.

Sonido: Además de ocasionales frases en inglés, el juego está acompañado de una banda sonora que sigue fiel a la filosofía de la serie, en especial en lo que a calidad se refiere, y eso es buena noticia. Sintonías con mucho ritmo para un acompañamiento musical más que bueno.

Duración: Completar la exploración de Celceta nos puede llevar en torno a las 15 o 20 horas.

Conclusión: Ys: Memories of Celceta no apuesta por inventar la pólvora, apuesta por causar el estallido más grande posible, y vaya si cumple. El mejor elogio que se le puede hacer a este juego es que estamos ante una entrega de Ys de hecho y derecho, y eso es garantía de diversión y de JRPG de acción en su estilo más puro. No defraudará a los fans de la serie, y supondrá un muy interesante hallazgo para los que la prueben por primera vez. Recibimos a Adol Christin con los brazos abiertos en PS Vita y esperamos que lleguen muchos más como él, porque eso significará que los usuarios de la consola tendremos muchas horas de disfrute por delante.

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Juegos relacionados:

  • Ys Seven
  • Ys: The Oath in Felghana

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