«Por gran justicia»

13973

Hay shoot’em ups que son recordados por lo que significaron en su momento para el género y que hoy en día se tienen como obras maestras. Luego hay casos de otros juegos que no son tan brillantes pero que cumplen con creces. Y luego está Zero Wing y su curioso problema de vocabulario. Curiosamente, y sin ser un mal juego, su penosa traducción al inglés le hizo ganar más fama de la que hubiera conseguido por sí mismo.

Aprender es divertido. Ahora ya parece que ha pasado la época en la que cuando caía en nuestras manos un juego “de los de leer mucho” teníamos que tener el diccionario Collins a la verita para que ver qué diantres quería decir “rogue”, “peasant” o “gear”. Pero gracias a esto, los jugadores de los ochenta mejorábamos nuestro inglés con empeño y constancia, y consiguiendo sobre todo con las aventuras y los RPGs lo que los deberes de la academia no conseguía, que era que pusiéramos interés en aprender vocabulario inglés. Suerte que no cayó en nuestras manos Zero Wing en aquel entonces, porque si no, menuda escabechina.



El de 1989 todavía era un año bastante decente para sacar al mercado un shoot’em up. Aún no estaba todo inventado aunque Gradius, R-Type y Darius se empeñasen en lo contrario. Toaplan, desarrolladora japonesa que es famosa por Snow Bros. y a la que Taito les colocó unas cuantas máquinas recreativas en los salones japoneses, probó suerte con el género con Tiger Heli, un arcade de scroll vertical que contó con bastante aceptación y que dió el salto a sistemas domésticos. Más juegos le siguieron en esta misma pauta, como el también bastante popular Slap Fight, un arcade con pedigrí en el que la nave que pilotábamos iba sumando módulos para aumentar su armamento hasta el punto de llenar el ancho de media pantalla. Cuando Toaplan cambió de punto de vista y pasó de lo vertical a lo horizontal probó con el arcade Hellfire, fuertemente inspirado por Gradius y R-Type, hasta el punto de incluso “tomarles prestados” algunos de los enemigos. Y ese mismo año, 1989, repetía fórmula con Zero WIng.

Si no te es familiar es porque Zero Wing es una recreativa competente, pero que no brilla por nada en concreto que la haga especialmente memorable. Cuando se realizó un port para PC Engine CD, éste contó con las habituales secuencias de corte realizadas al estilo anime con voces digitalizadas que explicaban la historia y situaban al jugador en una space opera de aúpa, para que los fans de Macross y similares se chupasen los dedos. Y entonces, con la versión de Mega Drive para Europa y su macarrónico inglés de carta de restaurante chino llegó el escándalo.



El argumento de Zero Wing varía algo entre versiones, pero el fondo de todas ellas gira en torno a un conflicto intergaláctico entre las Naciones Unidas de la Tierra contra un dictador espacial que ha pasado a la acción en un ataque demoledor a las fuerzas terrestres. La última esperanza de la humanidad es el piloto del caza ZIG que ha logrado escapar a la destrucción de su base para enfrentarse al enemigo, denominado CATS en su versión para Mega Drive, y destruirlo por completo para evitar que asole el planeta.



Antes de empezar a comentar qué tiene que ofrecer Zero Wing, merece la pena pararse en la intro de Mega Drive y en su narración, que se traduciría más o menos como sigue. Paladeémoslo un momento, porque la prosa de este juego lo merece:

“En el año 2101 la guerra estaba empezando
Capitán: ¿Qué suceder?
Mecánico: Alguien pone nos la bomba.
Operador: Tenemos señal
Capitán: ¡Qué!
Operador: Pantalla principal enciende
Capitán: ¡¡Eres tú!!
CATS: ¡Cómo están caballeros! Todas sus bases son pertenecen a nosotros. Están en su camino a la destrucción.
Capitán: ¡Qué tú dices!
CATS: No tienen oportunidad de sobrevivir hagan su tiempo. Ja ja ja ja…
Operador: ¡¡Capitán!!
Capitán: ¡¡Despeguen todos los ‘ZIG’!! Saben lo que ustedes haciendo. Moveos ‘ZIG’. Por gran justicia”.

Maravilloso, simplemente. Jamás unas últimas palabras como estas pronunciadas antes de que la nave nodriza que alberga el ZIG reviente en pedazos calaron tan hondo. No hay forma más épica de empezar un juego que transmitiendo la angustia de un sabotaje del que no hay posibilidad de escapar con un inglés que hace que Bizarro, el enemigo de Superman, parezca Shakespeare. La tripulación de esta nave muere matando, matando al diccionario y la gramática de varias docenas de cuchilladas con nocturnidad y alevosía, porque del enemigo ya se encargará el jugador. Bravo. No es de extrañar que a Zero Wing le sobrepasara la popularidad de su intro más que lo que venía después.



¿Y el juego? Pues el juego bien, gracias. Vamos a ser francos, si no fuera por estas geniales palabras seguramente ni nos acordaríamos de Zero Wing, no más que de otros shooters genéricos que aparecieron a carros por la época. Y sería totalmente injusto, porque lo cierto es que Toaplan hizo un buen trabajo. No te vamos a decir que Zero Wing hubiera cambiado tu vida ni mucho menos, pero es un juego bastante competente y entretenido que además cuenta con una estupenda banda sonora. Muy japonesa en su concepción en el sentido de ser una tonadilla pegadiza y con la clase de samples que eran de rigor en este tipo de arcades. Muy adecuada para su temática y su dinamismo. Y el juego en sí se deja jugar la mar de bien.

Solo dos botones, nada de complicarse, porque después de escapar por los pelos de la destrucción (de la que iba en su camino) uno no está para florituras. El ZIG tiene un ataque principal que puede variar tras recoger los correspondientes item, dando pie a tres tipos de disparos diferentes (láser, metralla y misiles dirigidos) de diferente potencia pero con tres posibles niveles si conseguimos recoger el mismo ítem varias veces seguidas (cuatro en la versión Mega Drive, fuente inagotable de sorpresas). Además, lo que distingue a esta nave es que puede atraer en su campo de tracción a vehículos enemigos de tamaño pequeño o casi medio y lanzarlos contra el resto de atacantes o usarlos de escudos.

Zero Wing tiene varios niveles de dificultad que hacen la tarea no sea sencilla y presenta enormes jefes de nivel, de nuevo tomando nota algunos de los ya vistos en los shoot’em ups más famosos, para conformar un juego más que decente. Aunque en un mar de títulos como contiene este género, el principal problema de Zero Wing fue que el listón estaba demasiado alto. Para bien o para mal, su forma de superarlo fue a través de los memes. “All your base are belong to us” es una de las frases que ha trascendido el medio de los videojuegos y que con el boom de Internet de comienzos de este siglo fue rescatada para formar parte del vocabulario urbano. Igual que la expresión “hacer tu tiempo”, dícese de lo único que uno puede hacer cuando “está camino de su destrucción”.



La memoria puede ser muy injusta a veces, y que el recuerdo de un juego sea un meme, sobre el papel puede dar a entender que dicho juego no merecía la pena ser recordado. Bueno, pues Zero Wing sí lo merece y por eso está aquí hoy. No será el mejor shoot’em up, pero una cosa te decimos, y te la decimos bien alto: Es un shoot’em up que puede mantener la cabeza bien erguida. Cuando todas tus bases pertenezcan a otros y estés camino de la destrucción, hazte tu tiempo echando una partida si es que das con él. Por gran justicia.

Juan Elías Fernández

Se parece a… Si te gusta juega a… No te quedes solo en el juego: 

R-Type

Gradius

Anime: Super Dimension Fortress Macross

Canción: The Laziest Men on Mars – Invasion of the Gabber Robots

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
Cerrar