Las muertes espeluznantes regresan a Dragon Ball Super: Moro se ha cobrado otra vida

El villano vuelve a dejar claro por qué es uno de los antagonistas más crueles de la serie.

Dragon Ball Super arco de Moro

El último arco del manga de Dragon Ball Super está dejando una gran ristra de «momentazos» gracias a la presencia de su villano, Moro. Este personaje principal está trayendo de cabeza a todo el reparto de DB Super, ha humillado a Goku y Vegeta y ha encontrado la horma de su zapato en Majin Buu; pero ahora ha vuelto a hacer de las suyas. Conocido por su fuerza y su sadismo, Moro ha asesinado a otro personaje con toda la crudeza que le caracteriza.

El último número del manga ya ha sido publicado, anticipando el deseo sorpresa que el antagonista quiere pedir con las Bolas de Dragón de Namek, pero también ha dedicado un momento a demostrar la frialdad y crueldad de este villano. Antes de acercarse de nuevo a las bolas, reunidas por fin gracias a su leal aliado Cranberry, decide asesinarlo a sangre fría y por la espalda, atravesándolo de la misma forma que atravesó al héroe namekiano que intentó pararle los pies.

Moro mata a su aliado en Dragon Ball Super

El mismo que evitó que Majin Buu acabara con Moro usando la misma técnica de sellado que usó el Daikaioh millones de años atrás, ha sido asesinado por el ser al que estaba protegiendo. Un acontecimiento totalmente inesperado, que nos recuerda por qué estamos ante uno de los villanos más crueles de todo Dragon Ball Super y de todo Dragon Ball, y que demuestra también el especial interés que tiene la nueva némesis de Goku y Vegeta por pedir otro deseo más a Porunga.

¿Qué será lo que ha hecho que Moro se apresure tanto como para matar a alguien que le ha servido tan lealmente? Lo descubriremos en el próximo número del manga firmado por Toyotaro y Toriyama. Desde luego, las sorpresas no dejan de agolparse en las páginas del cómic.

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Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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