La princesa Sirena de One Piece tuvo una estatua gigantesca en Japón de casi veinte metros de altura

A Japón le gusta las cosas a lo grande.

Shirahoshi Y sabemos la afición de los nipones por el anime y su manera de vivirlo. Japón es el paraíso del otaku con cafeterías de Pokémon y restaurantes temáticos de One Piece, aunque Seúl puede decir que tiene la cafetería más grande dedicada al anime. Actualmente, la serie creada por Eiichiro Oda es la más vendida mientras el anime se pone al día con el mismo director de la película Dragon Ball Super: Broly. La clave es el diseño de sus personajes y sus historias personales que les hacen más humanos que nunca, a pesar de sus poderes. Es decir, en algún momento todos ellos han demostrado alguna vulnerabilidad y eso gusta a los fans.

Hoy queremos destacar un personaje que siempre nos ha llamado la atención por ese mismo motivo. La princesa Shirahoshi es aparentemente frágil, pero es una de las mujeres más poderosas de One Piece. Esto se debe a que es el arma ancestral Poseidón, capaz de controlar a todas las bestias marinas. Y, teniendo en cuenta que One Piece se desarrolla en el mar, la convierten en un personaje muy peligroso. Se dice que esta sirena gigante puede destruir el mundo con su poder y a pesar de ello, los nipones no dudaron en ponerle una estatua enorme en Odaiba (Tokio) en el año 2012, convirtiéndola en la atracción principal de este festival veraniego. Todo giraba entorno a una gran exposición de productos de One Piece que los asistentes pudieron disfrutar.

Estatua princesa Shirahoshi

En total medía casi 20 metros de altura y se convirtió en un sitio de recreo para los miles de visitantes que fueron por allí. Una pena que no repitan este festival, porque estamos seguros que los fans de One Piece pagarían encantados su entrada que costaba unos 19 euros aproximadamente. ¿No te gustaría que hicieran festivales así en tu país? Ya nos estamos imaginando a Luffy como una montaña rusa con sus elásticas extremidades.

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Raquel Morales

Periodista. No puedo dejar NADA sin explorar. Me adiestré con Lara Croft en el templo de Karnak mientras buscaba el cubo horádrico entre vacas. Camino de Grand Line.

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