Un conocido personaje regresa a Dragon Ball Super para generar el caos

Porunga está de vuelta, pero esta vez para conceder deseos que van a traer serios problemas.

Dragon Ball Super Moro y las Bolas de Dragón

El último capítulo del manga de Dragon Ball Super va a dejar una huella muy importante en todo el transcurso de la franquicia. Además de traer de nuevo la muerte al actual arco, su villano, Moro, ha cerrado el capítulo con un deseo desconocido que va a traer serios problemas. Un deseo que solo ha sido posible gracias al retorno de un personaje que hacía tiempo que no veíamos en Dragon Ball: Porunga.

Esta criatura fue invocada por un lacayo de Moro, Cranberry, que aprovechó para pedir como primer deseo recuperarse de sus heridas tras un fuerte combate y, como segundo, hacer que el villano recupere todo su poder, algo que le trajo un fatal desenlace. Tras estas dos peticiones, Moro se ha comunicado directamente con el dragón para pedir otro malévolo deseo del que no se sabe nada, pero que descubriremos en el próximo número del manga.

Moro Bolas de Dragón

Porunga, que no hacía acto de presencia de forma importante desde los acontecimientos de la antigua Namek, con Freezer desatando el terror en el planeta, ahora vuelve a aparecer tras reunirse las bolas de dragón en Nueva Namek. Es él quien concede los tres malignos deseos que se han pedido en Dragon Ball Super ahora mismo, aunque el último parecía algo que pudiera estar fuera de su alcance, pero que finalmente podrá hacer realidad para satisfacer las oscuras intenciones del peligroso Moro.

¿Qué será lo que haga?, ¿retirará todo el poder que Majin Buu ha mostrado tras ser poseído por el Daikaioh o será algo peor? Sea como fuere, el retorno de Porunga no viene acompañado precisamente de cosas buenas. Tendremos que esperar al próximo número de la obra de Toyotaro y Toriyama para descubrir qué va a suceder con Goku, Vegeta y compañía.

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Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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