3 razones para odiar al Vegeta de Dragon Ball GT

Y amar al Vegeta de Dragon Ball Super

Vegeta en Dragon Ball GT

Vegeta es uno de los Saiyan más conocidos del universo Dragon Ball y, como tal, es uno de los que más fusiones y formas suma y, también, uno de los que más teorías elaboradas por fans acumula, como esta muy interesante de Majin Vegeta como una crisis de mediana edad. Pero, como es evidente, la conexión con los fans también puede tener momentos amargos y a Vegeta también se le acumulan los detractores.

Es cierto que no nos referimos a Vegeta como personaje en sí, sino a una versión de Vegeta en concreto de las que hemos visto a lo largo de las sagas. Según vero3457 en Reddit y contrariamente a lo que muchos seguidores de Dragon Ball piensan, parece que hay 3 razones fundamentales para odiar al Vegeta de Dragon Ball GT, aún por encima de lo que muchos odian al Vegeta de Dragon Ball Super. Veamos por qué es este el caso en tres sencillas razones.

Razones que hacen odiar a Vegeta en Dragon Ball GT

A continuación veremos estas tres razones de peso para considerar al Vegeta de Dragon Ball GT como el peor de todos, pero no te asustes ni pierdas los papeles si no estás de acuerdo, siempre es posible tener opiniones dispares y estar en lo correcto. Así pues, te animamos a que te adentres en estos argumentos y los apoyes o rebatas con los tuyos propios, ¡nos encantará leer lo que tienes que contarnos!

1. Vegeta es un personaje inconsistente en Dragon Ball GT

Vegeta como SSJ4 en Dragon Ball GT
Trachta10 en DeviantArt

Muchos fans consideran que este Vegeta «no está mal» debido a que no tiene una ambición marcada, es decir, que no lucha ya por superar a Goku. Pero no es realmente el caso, pues Vegeta se enfada en varias ocasiones, una de ellas luchando contra C17 cuando el Dr. Mu-Sama indica que no hay nada que temer mientras Goku no esté. Además, Vegeta sí tiene una cierta ambición, ya que los comentarios de que Goku es el único que puede hacer algo por los demás, no le sientan demasiado bien (aunque sea cierto que en GT es Goku el que mueve los hilos y luchas), para luego, en un cambio de parecer, lo ensalce como casi un número uno.

A todo esto hay que sumarle cuando Vegeta logra llegar a ser un Super Saiyan de Nivel 4, momento que aprovecha para recordar a Goku que nada está dicho y que su rivalidad por ser el mejor luchador está lejos de terminarse. Por tanto, con estas idas y venidas, Vegeta es un personaje «poco hecho» en Dragon Ball GT, porque uno sí puede tener incongruencias, pero no hasta el punto en que, o no aportan nada a la historia, o no sirven para desarrollar al personaje.

2. Es difícil reconocer la esencia de Vegeta en Dragon Ball GT

Vegeta en Dragon Ball Super

Si hay algo que ha caracterizado siempre a Vegeta, es ese carácter orgulloso y un tanto altivo que lo mantienen vivo y que sirve, perfectamente, como una forma de crear un antihéroe de los «buenos» dentro de una saga plagada de lucha plagada de arquetipos del buen rollismo. Por ejemplo, en Dragon Ball GT parece que Vegeta quiere esconder sus raíces cuando dice que es un terrícola, cuando todos sabemos que no es así y que, además, el Saiyan está realmente encantado con sus raíces.

Tampoco está muy en sintonía la forma en la que Vegeta alcanza el nivel de SSJ4, usando un dispositivo para aumentar su poder. ¿No te parece esto raro cuando Vegeta siempre ha querido trabajar duro y por sí mismo para superar a Goku? La verdad es que este momento no es brillante, en lo que respecta a la construcción del personaje, y hace que sea muy difícil reconocer la esencia de Vegeta, lo que le hacía único a ojos de todos.

Como último punto, podría incluirse la versión malévola de Vegeta en su posesión a manos de Baby, convirtiéndolo de nuevo en un ser malévolo después de todo el trabajo y de todo el crecimiento personal de Vegeta hacia una vida de respeto y defensa de los más débiles. No es una transformación creíble desde el punto de vista argumental, por mucho que sea una forma de ensalzar las posibilidades y habilidades de Goku.

3. Dragon Ball Super y Vegeta, la historia continúa

Vegeta se muestra sonriente

Si no tomamos a Vegeta como un personaje estanco o una marioneta sin personalidad, es fácil darse cuenta de que en Dragon Ball Super, el Saiyan mejora paso a paso, marcándose un camino fijo y seguro que le lleva a tener un cierto peso en la serie, al contrario de lo que sucedía con el supuestamente «más independiente» Vegeta de Dragon Ball GT. Esto ayuda a que el anime pueda construir el personaje de forma significativa y ofrecerle un desarrollo propio.

Por ejemplo, Vegeta se traga su orgullo cuando visita a Whis para pedirle personalmente que lo entrene, lo mismo que hizo cuando se dirigió a Yadrat para aumentar sus habilidades. En un primer momento puede parecer raro que Vegeta pida ayuda, pero si lo miramos más de cerca, es un paso necesario para el personaje y para su evolución como luchador, esto no significa que Vegeta no sea el mismo, sino que se ha dado cuenta (al menos parcialmente) que, en algunos casos, hay que ser humilde y reconocer las carencias que uno pueda tener, buscando una solución adecuada y entendible.

Mientras que en GT Vegeta era casi un personaje poco vulnerable e inamovible, en Dragon Ball Super, Vegeta se muestra receptivo al cambio y a la mejora, desde entrenar con otros para mejorarse a sí mismo, hasta arrepentirse de sus acciones pasadas como la de su ambición por destruir la Tierra o el momento en que mata a numerosos namekianos desprotegidos.

Estas 3 grandes razones para odiar al Vegeta de GT no son tanto para odiarlo, sino para recordar que no todo es siempre como queremos que sea y que tenemos que aceptar que Vegeta quiera o pueda superar a Goku, ya que no es necesario que el segundo sea siempre el motor de absolutamente todo lo que acontece. Pero tampoco se trata de eso, no es una necesidad de defender a Vegeta, sino de que es necesario reconocer cuando un personaje evoluciona y responde para poder tenerlo en cuenta, algo más positivo que dejar que sea una mera marioneta a la disposición de la historia. Vegeta se merece su relevancia y, por eso, Dragon Ball GT nunca será ejemplo de nada, al menos en lo que a personajes respecta.

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Mario Arias

Recolector incansable de contenedores de corazón y piezas de la Trifuerza, emisario de la Diosas en la Tierra de Hyrule y adorador de la Luz de la Espada Maestra. Me defino como Nintendero de corazón y Tolkiano de-mente. Studio Ghibli es mi religión.

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