Akira Toriyama revela el secreto tras el poder de Goten en Dragon Ball Z

Tras años de misterio, la clave del poder de este personaje queda perfectamente explicada.

Goten en Dragon Ball Z

Mientras Dragon Ball Super sigue sorprendiendo a sus lectores con el poder y la maldad de Moro, se están comenzando a disipar varias dudas que llevaban años enquistadas entre la comunidad de seguidores del universo** Dragon Ball. Goten, el hijo más pequeño de Goku, siempre demostró un poder muy poco usual para la edad que tenía, ¿a qué se debía este nivel tan inesperado? Tras muchos años de silencio, **Akira Toriyama ha resuelto la pregunta de forma bastante clara.

La clave, según explica Toriyama en una entrevista con el medio japonés Saikyo Jump, está en unas células conocidas como S-Cells. Estas, que son hereditarias, provocan que una persona pueda convertirse con mayor facilidad en Super Saiyan. De esta forma, Goku puede que tardara mucho en conseguirlo, de hecho no fue hasta que se le llevó a un extremo en el planeta Namek, siendo ya adulto; pero su hijo más pequeño lo consiguió siendo un mero infante, antes incluso que Gohan.

Goten en Dragon Ball Z

Cuanto más alto sea el nivel de S-Cells en el organismo, más fácil es llegar al estado de Super Saiyan y tener un mayor poder. Ahora, la siguiente pregunta es, ¿por qué Goten se pudo transformar antes que Gohan? El japonés resuelve también la cuestión rápidamente: cuando Gohan nació, Goku todavía no había alcanzado el estado Super Saiyan; sin embargo, cuando el hermano pequeño llegó al mundo, ya la había dominado más que de sobra, teniendo más S-Cells en el cuerpo.

Puede que para algunos sea una respuesta adecuada, pero también puede que muchos la consideren una vía de escape bastante similar a la de los midiclorianos de Star Wars, adaptada a Dragon Ball Z. Akira Toriyama no es George Lucas, desde luego, pero parece que ambos tienen en común esa forma de justificar el Ki o la Fuerza de sus personajes.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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