América es de Connor

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Adentrándonos en la Guerra de la Independencia, las batallas navales y el modo multijugador.

Si hay algo que identifica a la saga Assassin´s Creed por encima de todo, es la gran base histórica que cada título presenta. Si la primera entrega nos llevaba a Jerusalén, y la siguiente al Renacimiento italiano, esta secuela nos adentra en Estados Unidos en el año 1773, en plena Guerra de Independencia.

Nuestro nuevo contacto con Connor ha sido bastante relevante: como sabéis, no encontramos al típico americano común, si no que se trata de un mestizo con clarísima ascendencia india, unos rasgos muy logrados y un aspecto intimidador, que enseguida nos demuestra que será un protagonista tan temible como carismático, a la altura de un juego de este calibre. Sus expresiones y movimientos reflejan perfectamente su personalidad, y se nota el esfuerzo realizado para crear a un personaje que no sea el tópico indio de película del Oeste.

Lo siguiente que más nos sigue llamando la atención del juego son los escenarios: no estamos en medio de una ciudad enorme, en la que poder perdernos saltando por sus tejados y atalayas. Además de esto hay mucho más. Aparte de ciudades como Boston o Nueva York, enormes y llenas de posibilidades, como explicaremos más adelante, encontramos vastísimas extensiones de campo y bosques, conocidas como Frontera,  que podremos recorrer a lomos de nuestro caballo, y donde podremos cazar, nadar, enfrentarnos a enemigos o explorar entre paisajes nevados, además de escalar por árboles, cumplir misiones o escabullirnos para escapar del bullicio de las ciudades. También en pleno bosque encontraremos nuestra Hacienda, una enorme casa rural en la que podremos ir desbloqueando contenido para mejorar nuestra armería, que se encuentra en el sótano de la casa, o incluso minijuegos basados en juegos de mesa de la época.

Pero además de estos territorios exteriores, encontraremos ciudades enormes. Pudimos jugar algunas de las misiones que tendremos que hacer en Boston y, además de estar perfectamente recreadas al estilo del siglo XVIII americano, las encontramos más vivas que nunca.

Sus ciudadanos viven e interactúan en la ciudad, y podemos encontrarles paseando, vendiendo pescado en el puerto o incluso a ladronzuelos robando manzanas, todo mientras nosotros nos dedicamos principal actividad: matar. Podemos recorrer la ciudad a pie, a caballo, o con lo más característico de la saga, saltando por los tejados, siempre con cuidado de que los soldados del ejército británico no nos sorprendan haciendo algo sospechoso… porque entonces ya podemos escondernos… o luchar.

 

 

Y eso es lo siguiente que probamos, los combates. Connor podrá equipar dos armas a la vez: la preferida de nuestro personaje es su Tomahawk, un pequeño hacha típico de las tribus indias, pero tendremos también pistolas, un arco, y la clásica cuchilla oculta, entre otras herramientas para matar.

En cuanto a la dinámica de los combates, ha sido bastante mejorada respecto a anteriores entregas: ahora el sistema de fijar al enemigo será  automático, y el peso de la batalla lo llevaremos nosotros, teniendo que ser quienes ataquemos, y no teniendo que cubrirnos y esperar a que el enemigo baje la guardia.

Además de más y mejores movimientos, encontraremos unas opciones de defensa y contraataque más trabajadas, y que serán determinantes para nuestra victoria. El sigilo, por supuesto, también será una opción para eliminar rápidamente al enemigo sin levantar sospechas, y sin que medio ejército nos persiga por la ciudad por asesinato.

Pero sin duda, una de las novedades que más expectación ha creado en Assassin´s Creed III son las Batallas Navales, de las que mucho se ha hablado, y que Ubisoft llegó a reconocer que hasta pensaron en hacer un juego completo dedicado a estas contiendas. Pues hemos podido jugarlas, y os decimos que todo cuanto se haya hablado de ellas es poco, son realmente impresionantes.

En cualquier momento durante la aventura, basta con ir hasta el puerto de la ciudad y hablar con uno de los miembros de la Marina allí presente, y comenzarán estas misiones, en las que tendremos que dirigir nuestro barco, y hundir a los rivales. El control del barco es sencillo, tendremos que cambiar la disposición de las velas para alcanzar más velocidad (a toda vela), menos velocidad (a media vela), o parar el barco (sin velas).

Para atacar a los rivales dispondremos de dos cañones ligeros, que cargaremos pulsando un gatillo del mando, y dispararemos al soltarlo. También podremos utilizar los cañones pesados, situados a babor del barco, que lanzarán una ráfaga de disparos capaz de hundir una flota entera, e incluso de alcanzar los fuertes enemigos situados en tierra.

En cuanto a las misiones que tendremos que realizar en barco, serán variadas: tendremos que hundir flotas rivales, proteger barcos civiles del ataque de enemigos o acabar con fuertes situados en tierra desde nuestro barco. Sin duda, forman algunas de las misiones más divertidas del juego, además de suponer un soplo de aire fresco en mitad de la aventura principal, cuando nos cansemos de muchas horas seguidas de templarios y asesinatos.

 

 

También pudimos jugar al modo multijugador, del cual probamos dos modos de juego: el primero es del estilo “toma la bandera”, en el sentido de que nos dividiremos en dos grupos, perseguidores y blancos, y tendremos que controlar varios territorios del mapa. La gracia estará en que todos los jugadores estarán camuflados entre los civiles que están en el mapa, por lo que no sabremos quién es nuestro enemigo, salvo que se delate realizando movimientos extraños, corriendo o asesinando a alguien.

Tendremos por lo tanto que no llamar la atención, pudiendo incluso disfrazarnos para tener un aspecto diferente, para controlar distintos territorios y eliminar a quien intente arrebatárnoslos. Ganará el equipo que consiga más territorios en un tiempo determinado, y  cada jugador ganará puntos en función a los enemigos eliminados, la forma en que asesinemos, y nuestra habilidad para acabar con rivales de forma sigilosa. Un modo de juego divertido, aunque quizá algo lento, al basarse en no llamar la atención de los rivales.

El siguiente modo multijugador que probamos lleva por nombre “Manada de lobos”, y es bastante más dinámico que el anterior. En él, formaremos un equipo y tendremos una serie de blancos fijados en el mapa, que tendremos que encontrar, en un periodo de tiempo de apenas unos segundos, y eliminar. Para ello será necesario coordinar a todos los miembros del equipo en un lapso de tiempo muy corto, y los puntos que conseguiremos dependerán del sigilo utilizado y nuestra coordinación con nuestros compañeros.

Primera impresión. Si ya teníamos ganas de  tener el título en nuestra consola tras toda la lluvia de información, imágenes y vídeos que conocíamos de él, ahora que lo hemos jugado mucho más a fondo estamos ansiosos por que llegue su lanzamiento, sin duda estará en nuestra estantería de favoritos.

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Juegos relacionados:

Assassin´s Creed III: Liberation

No te quedes sólo con el juego:

Película: Revolución de Hugh Hudson

Libro: Ángeles Asesinos de Michael Sahaara

Canción: Killing in the Name Of de Rage against the Machine

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