Avance de Animal Crossing: Pocket Camp – Campamento para llevar

114690

El tercer juego de Nintendo para móviles tras su alianza con DeNA, la compañía también japonesa especializada en títulos sociales y apps, ha sido ni más ni menos que una adaptación casi literal de una franquicia que encaja perfectamente con el formato. Animal Crossing: Pocket Camp trae de vuelta una saga que lleva ya varios años sin una entrega principal propiamente dicha, y lo mejor es que lo hace con un título que permanece tremendamente fiel a cualquiera de los vistos en consolas de la Gran N.

Obviando Miitomo, que tenía más de red social que de juego, Super Mario Run dio el pistoletazo de salida con un modelo de pago poco habitual en el mercado de los videojuegos para smartphones. Tras él, llegó Fire Emblem: Heroes con una idea más afín a lo que el público de estos terminales acostumbra: una entrada totalmente gratuita y micropagos con los que conseguir objetos u orbes para obtener más héroes. Ahora, Pocket Camp sigue la línea trazada por este último, solo que en lugar de batallas hay decoración y, en lugar de héroes, animales demasiado monos como para no caer en la tentación de charlar con ellos un poco.

Una experiencia relajada, pensada para disfrutar de las horas muertas dando un paseo y cazando este o aquel bicho para dárselo al animalito de turno. Desde luego, parece la propuesta ideal para los amantes de las granjas y demás títulos de corte social que tanto frecuentan en los móviles. Si te ha picado la curiosidad, sigue leyendo, porque tenemos mucho más que contarte de este título que llega a finales de noviembre a los terminales iOS y Android de nuestro territorio.

Animal Crossing: Pocket Camp tiene tras de sí una historia repleta de silencio. Su existencia se supo gracias a una de tantísimas reuniones de inversores que Nintendo lleva a cabo a cada trimestre. Apareció de la nada junto con la idea de un nuevo Fire Emblem para móviles, que acabó convirtiéndose en Heroes; pero su truculento desarrollo hizo que tardara bastante más en llegar a las tiendas de apps. Y es que, como se ha sabido, tuvo incluso que rehacerse de cero para alcanzar las cotas de calidad buscadas.

El resultado parece ser bastante prometedor. Esta adaptación de la IP a los smartphones conserva gran parte de su esencia, con el continuo cumplimiento de favores, el crafteo de objetos y, sobre todo, la recolección de objetos sin estrés alguno. En resumen, para los fans de la franquicia será algo bastante familiar, con la diferencia de que ahora todo se mueve en la pantalla de sus teléfonos y no a través de dos pantallas y con botones, como se ha estilado estos últimos años en Nintendo 3DS.

Se cambia el formato, y por tanto se cambia el contexto. En este Animal Crossing el jugador no tiene que preocuparse de una historia (nunca ha tenido que hacerlo), ni por llevar adelante una aldea o una ciudad, mucho menos de ser un alcalde benévolo con su pueblo. Aquí, la idea principal es construir un camping que quite el hipo. Por no haber, no hay ni una hipoteca ni un Tom Nook que nos recuerde que debemos pagarla; pero sí vuelven las Bayas como forma de pago y el interés por captar la atención de los demás como gran motor de la experiencia de juego.

A medida que mejoras tu campamento con nuevo y estiloso mobiliario, consigues que más animales de los alrededores se animen a hacerte una visita. Pero antes de eso hay que entablar amistad con ellos, y el método es tan sencillo como hacerles favores. Darles esos pescados que tanto les apetecen o conseguirles esos bichos o frutas que te encuentras. Haciendo esto, tu afinidad con él aumenta y, a su vez, sube tu nivel de personaje mientras recibes más materiales para construir.

También entra en juego la posibilidad de agregar amigos charlando con los avatares que te cruces durante la partida. Estos, recreados al gusto del jugador, al igual que el tuyo, están ahí para que los visites y compruebes cómo son sus campamentos. Eso sí, olvídate de comunicarte con ellos porque, al menos por ahora, no parece que haya intenciones de permitirlo.

Claro que, siendo un título que se podrá descargar de forma completamente gratuita, ¿dónde está el negocio? La respuesta es bien sencilla: los Leaf Tickets, moneda del juego que se compra con dinero real o se consigue realizando ciertas acciones. Al principio abundan, pero todo apunta a que, a la larga, su obtención te hará mirar de reojo a la cartera mientras sujetas el teléfono.

Estos tickets se utilizan para acelerar la fabricación de muebles, para conseguir más espacio con el que fabricar varios al mismo tiempo, para comprar objetos especiales, para acceder a una cantera donde conseguir material especial, para poder pescar más peces al mismo tiempo… En definitiva, para acelerar todos los procedimientos con los que el juego normalmente pide al jugador que espere.

En las primeras partidas es posible que no parezca necesario el uso de esta moneda. Sin embargo, cuando un animalito pida cuatro naranjas, dos melocotones y cinco peces diferentes y los árboles ya están agotados, la cosa se complicará; pero es que cuando además requier varias piezas de mobiliario necesitan varias horas, se pondrá más difícil todavía. Y ahí la tentación comienza a susurrarte al oído.

Puede que este sea el combustible que alimente las ganas del jugador por pasar por caja para hacerse con los Leaf Tickets. No sería la primera ni la última compañía que monta toda una estrategia camuflada en las mecánicas de un free-to-play (o free-to-start, como los llama Nintendo) con la que ganar generosas cantidades de dinero a través de microtransacciones.

De todas maneras, obviando este elemento tan propio del formato en el que se lanza el juego, todo lo demás refuerza la sensación de que vamos a recibir un Animal Crossing casi tan capaz como los de videoconsolas. El personajillo que manejaremos puede pescar, cazar bichos, recoger frutas o picar piedras con un par de toques en la pantalla; minijuegos que ayudan a pasar el tiempo mientras se mantiene ese continuo trueque con los demás animales y que, junto con la interacción que se haga con ellos, sirve también para cumplir una serie de recompensas con las que conseguir más objetos todavía.

Con todo esto, visitar los diferentes puntos del mapa del juego se puede hacer de forma rápida mientras vas de un lado a otro buscando eso que te falta para cumplir el deseo de ese amigo que quieres que te visite. Claro está, luego entra el elemento de la personalización, y es que el otro gran punto fuerte de Animal Crossing: Pocket Camp está en la posibilidad de amueblar tu campamento para hacerlo a tu total medida, o hasta personalizar tu furgoneta. El editor es muy sencillo, se basa en una pequeña cuadrícula en la que colocar todo lo que hayas fabricado y rotarlo con un par de gestos; aunque a la larga lo limitado de su espacio pueda ser un problema para el jugador que quiera hacer algo realmente grande.

Con todo lo que sabemos de Animal Crossing: Pocket Camp podemos decir que la franquicia va a llegar a una plataforma que parece pensada para ella. El tratamiento que se le ha dado y la cantidad de cosas por hacer encajan con la idea de poder jugar pequeñas sesiones diarias para ir acumulando objetos y cumpliendo objetivos con esa atmósfera relajada tan propia de esta saga.

Puede que lo limitado de las acciones del jugador y la sombra de los micropagos sean los principales baches con los que se topen los jugadores una vez puedan hincarle el diente al título, pero lo cierto es que, viendo lo visto, Nintendo ha planteado una propuesta idónea para los fans de Animal Crossing. Tendremos que esperar a finales de noviembre para poder valorar, tras unas buenas sesiones de pesca y decoración de interiores (¿o exteriores?) si realmente la fórmula sabe llevarse bien con los smartphones.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

Publicaciones relacionadas

Cerrar