El amo de la noche

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Cuando Christopher Nolan tuvo la oportunidad de devolver al Caballero Oscuro su vieja gloria mundial lo tuvo claro: había un montón de errores que no repetir y tenían que mostrar al héroe de manera distinta.

Con Batman Begins Nolan consiguió que nos acostumbrásemos a este héroe post 11-S que en muchos casos resultaba un antihéroe de cara a dejarnos a todos boquiabiertos con la majestuosa y de moral tan extrema para ser una superproducción que resultaba El Caballero Oscuro. Finalmente, con la Leyenda Renace dio un correcto fin para contentar fundamentalmente a la productora que quería aprovechar el tirón conseguido antes de que todo el equipo se tirase de los filmes.

Su éxito radicó en el cambio y lo mismo pensaron los chicos de Rocksteady cuando en 2009 decidieron sacar Batman: Arkham Asylum. Estamos convencidos de que lo primero que pensasteis la mayoría (y nosotros también) fue: "ya está aquí otro discutible juego basado en una licencia." Además se estrenó solo un año después que la citada El Caballero Oscuro por lo que el momento parecía el ideal.

Sin embargo, como ya sabéis porque la historia está escrita, Rocksteady trajo su propia visión del héroe que probablemente sea la más cercana al héroe de los comics lo que hizo que Batman no solo fuera tratado en serio sino con el respeto que ya se iba mereciendo. Batman: Arkham Asylum es considerado uno de los mejores juegos de la generación y su secuela, Batman: Arkham City lo que hizo fue engrandecer la fórmula para continuar con la leyenda de este héroe de la noche.

Para la tercera entrega, como ya sabréis de sobra, Rocksteady decidió abandonar al hombre murciélago (las especulaciones, nada descabelladas, apuntan a que podrían estar preparando un Batman para la nueva generación) y la licencia ha quedado en manos del estudio de videojuegos de Warner que, a tenor de lo que hemos podido probar en AlfaBetaJuega, están haciendo un trabajo excelente con Batman: Arkham Origins.

¿A qué se debe esta excelencia? Os preguntaréis. Pues a una norma de vida que casi siempre funciona: si la fórmula no solo gusta al público sino que fascina a la crítica ¿para que tocarla? Y se suma a ese otro dicho muy castellano: no hay dos sin tres.

De este manera, Batman: Arkham Origins va a seguir una línea tremendamente continuista en lo que a jugabilidad se refiere. Pero como buena secuela, va a ofrecer una serie de elementos diferenciadores para que no perdamos el interés pero sin suponer una revolución para que nos ofrezcan algo que odiemos por ser poco dogmático.

El primer cambio fundamental está en el argumento. Batman: Arkham Origins será una precuela, hecho más que lógico si tenéis en cuenta cómo terminaba Batman: Arkham City (no diremos nada, pero los que lo habéis jugado sabéis de sobra que seguir esa línea argumental era demasiado arriesgado).

La historia nos pone en la piel de un Batman que está padeciendo sus primeros días como justiciero nocturno. Es Batman en versión becario, vamos. Este hecho no le hace ni pizca de gracia a los criminales de la ciudad sobretodo a un tipo que desprende un carisma y maldad que van a parecer dignos del Joker: Black Mask. 

El tipo de la calavera negra ofrecerá nada menos que 50 millones de dólares a quién consiga capturar al Caballero Oscuro. Y claro, el dinero que sale de la sangre llama a los asesinos sedientos de ella. Con el anuncio, ocho grandes criminales llegarán a Gotham para dar muerte a Batman entre los que encontraremos a grandes conocidos que tienen obligada presencia en un juego de Batman como El Joker o Bane y a otros que debutarán en la saga y que son archiconocidos en el cómic como Deathstroke, Deadshot o Copperhead.

Puede que la premisa no sea la más original pero como punto de partida para el desarrollo de un videojuego es muy prometedora y como acostumbra a ser en la saga Arkham las cosas empezaran a no ser lo que parecen y a buen seguro que habrá más de una sorpresa en este día de Nochebuena en el que el nombre no le va nada bien a lo que nos espera esa noche.

Lo que si nos da el argumento es el primer ligero cambio que afecta a la jugabilidad: al ser los primeros días de Bruce como Batman, nadie en la ciudad va a confiar en nosotros, por lo que tendremos que enfrentarnos tanto a los villanos como a las fuerzas de la ley.

Pero es más: como son nuestros primeros días, en los combates no seremos a priori tan súper poderosos por lo que aquí, el sistema de evolución de la habilidades será más fundamental si cabe que en las anteriores entregas. Para mejorarnos a nosotros mismos, lo que tendremos que hacer es combatir con el sistema que ya es mítico en la saga y que ha sido copiado hasta la saciedad: ese baile de golpes, contragolpes y encadenamientos que convierten las batallas en una nueva coreografía. En principio seremos un poco torpes pero iremos mejorando con la compra de habilidades obteniendo puntos de experiencia que además conseguiremos en mayor o menos medida dependiendo de que nuestra forma de combatir sea más o menos eficiente y más o menos espectacular.

Seguiremos contando además con todos los gadgets (que se irán desbloqueando a lo largo de la aventura) con los que cuenta este detective. De nuevo, el mayor cambio viene con la doble bat-garra. Esta, a parte de servirnos para desplazarnos por la ciudad que, por cierto, será más grande aún que la que vimos en Arkham City (por lo que olvidaros de que el juego vuelva a la esencia de Asylum), nos ayudará en los combates.

Vamos con los dos casos en los que la hemos visto en acción: si dos enemigos se encuentran cerca, con la bat-garra podremos acercárnoslos y que se golpeen entre ellos debido a los imanes que hay en sus puntas.

Además, si tenemos una gárgola cerca podremos usarla a modo de horca improvisada y dejar a los esbirros colgados de la misma en mitad de los combates.

Otro cambio, insistimos, no excesivamente grande, radica en el modo detective que incluirá un nuevo sistema por el cual podremos ver recreado en vídeo un siniestro en busca de pistas muy al estilo de lo que pudimos ver en Remember Me con los Memory Remixes. 

Pero la mayor innovación del juego que si es revolucionaria y supone un cambio total en la saga, curiosamente, sin apenas tocarla es que Batman: Arkham Origins tendrá multijugador (se acaba de oír un matasuegras y confeti lanzado al aire de uno que aún no sabía esto).

El modo que nos permitirá combatir en línea se llama Invisible Predator Online y tiene una propuesta de lo más interesante: dos equipos de tres se enfrentarán a muerte por conquistar y defender al mismo tiempo determinadas zonas del mapa. Estos equipos estarán compuestos por un líder de grupo (de momento hemos podido ver a Bane y Joker en acción) con dos esbirros de apoyo. Suponemos que los líderes de equipo tendrán una serie de habilidades especiales que los harán más fuertes en combate para poder apoyar a sus dos compañeros.

Dicho así os estaréis preguntando qué le vemos de especial a esto cuando parece el típico modo multijugador. Tranquilos, que os hemos ocultado parte de la información para daros un nuevo susto: habrá un tercer equipo. ¿Cómo? Sí, un tercer equipo que estará formado por Batman y Robin y cuyo objetivo es disuadir a los otros dos equipos para que cesen en su empeño de conquista de la ciudad. Para ello, Batman y Robin contarán con sus habilidades de sigilo y harán lo que hacíamos en los juegos anteriores: intentar acabar con los villanos desde la sombra, rápida, eficazmente y sin ser detectados.

La inclusión de este tercer equipo es genial y provocara, a buen seguro, una situación tronchante y tensa: puede que los dos equipos de villanos que se están enfrentando a muerte les interese hacer una tregua pasajera para acabar con el equipo de Batman y Robin. De esta forma estaremos ante un modo que medirá con mimo y mucha diversión los componentes de cooperación (tanto la obligada de Batman y Robin como la supuesta entre villanos) con la rivalidad total entre los tres equipos enfrentados. Tiene pinta de que nos va a llevar horas y horas este modo.

Primera Impresión: Cuando os cuentan todos los elementos de Batman: Arkham Origins así en frío puede haber motivos para el escepticismo: que se trate de una precuela y que el estudio sea distinto al de sus creadores originales crean la duda. Sin embargo, nosotros que lo hemos probado os podemos decir que el trabajo hasta ahora es de lo más prometedor por un motivo más que claro: cumple el dogma de una secuela a rajatabla. Mantiene intratable lo que ha hecho enorme a la saga Arkham y ofrece algunas novedades (sobretodo su interesante multijugador) que justifican con creces la entrega. Además, es Batman. Y gracias a esta generación de consolas, decir esto es garantía de éxito.

Néstor García

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