Nace una nueva utopía

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2K e Irrational Games nos devuelven al universo de Bioshock, pero en esta ocasión en un marco muy diferente al del original. La sumergida ciudad de Rapture deja paso a una fortaleza flotante que, a principios del siglo XX, sobrevuela orgullosa el mundo.

La gran pregunta que todo el mundo se hace, o se lleva haciendo desde que un nuevo Bioshock fue anunciado, es la siguiente: ¿realmente habrá vida después de Rapture? Y es que ese es el gran desafío con el que se enfrentan los chicos de Irrational Games. Después de haber vivido bajo las gélidas y terroríficas aguas del Atlántico dos de las mejores aventuras de lo que llevamos de generación, ¿funcionará el nuevo invento?

El futuro, en las nubes

Olvidaos de Rapture. La ya clásica ciudad en la que se llevaba a cabo el primer Bioshock ya es historia. Y es que, y esto conviene dejarlo claro, Bioshock Infinite no será ni una secuela ni una precuela. No necesariamente, al menos. Se tratará de un renacimiento en toda regla. De una resurrección absoluta de la serie. ¿Algo necesario? Suponemos que sí. Bioshock 2 aún fue un buen juego, pero ni por asomo la secuela que en principio todos esperábamos. Imaginamos que por eso 2K ha decidido cortar por lo sano y proponer un nuevo entorno, una nueva aventura y una experiencia distinta. ¿Pero todo es diferente en este nuevo título? Sí y no.

Como decíamos, el lugar donde se llevará a cabo Bioshock Infinite será distinto. En concreto responderá al nombre de Columbia; y será una ciudad flotante, al más puro estilo de la película El Castillo en el Cielo, del Studio Ghibli. Esta fortaleza, poderosamente armada, será el orgullo de unos florecientes Estados Unidos… al menos hasta la llegada de un conflicto internacional por el que el proyecto resultará abandonado.

Abandonado, pero no eliminado.

Columbia seguirá a lo suyo, flotando entre las nubes, y gobernado por políticos que tendrán sus propios planes para ella. ¿Os suena a algo? Sí. El argumento del juego, pese a todo, nos hará sentir un cierto deja vi con respecto al primer Bioshock. Otra historia, pero que sigue las mismas bases, más o menos. En esta ocasión en lugar del visionario Ryan, encontraremos a un líder xenófobo y radical (más radical aún).



¿Hay alguien ahí?

¿Y que pasaré con los míticos “Big Daddy”? Pues que también estarán presentes, pero de otra manera. En esta ocasión nos encontraremos con una criatura mecánica, a medio camino entre un robot y una armadura medieval, para que nos hagamos una idea. Otro ejemplo más de lo que supondrá este Bioshock Infinite, una nueva propuesta pero con cierto regustillo a “ya vivido” (al menos en un principio), y con parecidos razonables al ya citado El Castillo en el Cielo, de Miyazaki. Y es que Irrational Games va a tirar, por lo que parece, del dicho que asegura que “más vale malo conocido”.

Lo mismo sucederá con nuestras habilidades. El juego volverá a ser un título de acción en primera persona (shooter), que mezcle algo de exploración, armas de fuego y poderes especiales (como la telequinesis, el fuego y cosas por el estilo). Pero aquí sí que entrará un nuevo elemento. Y se llamará Elizabeth.

Elizabeth será el objetivo que nos lleve a Columbia. Una supuesta prisionera que llevará toda la vida encerrada en este sueño/pesadilla flotante que será la ciudad. Una vez allí, su personaje resultará imprescindible para entender la jugabilidad de Bioshock Infinite. Más que nada porque nos acompañará en la aventura y, a al parecer, a nuestros poderes habrá que sumarles lo suyos (también sobrenaturales). Y con tal mezcla lograremos combos muy poderosos. Pero ojo, por Elizabeth se cansará y no podremos aprovecharnos de sus talentos todo el tiempo.

Nuestro personaje, por su parte, responderá al nombre de Booker DeWitt, y será un detective encargado de hallar el paradero de Columbia. Según los detalles que hemos visto hasta el momento, su personalidad será más pronunciada que la de los anteriores protagonistas de la serie. Ya iba siendo hora…

Pero a la hora de la verdad, ¿cómo será el desarrollo de Bioshock Infinite? Espectacular. Al igual que sucedía en la primera entrega, uno no sabrá qué es lo que se va a encontrar a medida que explora y descubre el mundo volador en el que se encuentra atrapado. Los tiroteos típicos y algún que otro momento de habilidad estarán salpicados por momentos realmente espectaculares que nos harán preguntarnos ¿ahora qué? Y con mucha frecuencia. En ese sentido, se recuperará el misticismo que, de alguna forma, dejó de aparecer en la segunda parte

Aunque no todo será igual. Los veteranos amantes de esta saga seguro que aún recuerdan de sobra al agobiante y descorazonador lugar que era Rapture. Pues bien, Columbia será algo distinto, bastante distinto. Vale, es cierto que seguirá incluyendo el mismo acabado retro y decadente de principios de siglo, pero nada resultará lo mismo. Los rincones sucios y oscuros de Rapture dejarán paso a lugares abiertos, rascacielos luminosos y ventanas resplandecientes. Demonios, estaremos en el cielo, al fin y al cabo. Es normal que la luz gane la batalla a las tinieblas, ¿no? A lo que habrá que sumar un nuevo y mejorado motor Unreal, claro.

¿Supondrá este cambio algo positivo o negativo para la serie? Imposible saberlo, al menos de momento. Es cierto que los primeros Bioshock hacían de su apariencia tétrica una virtud, pero estamos seguros de que la ambientación de Infinite también tendrá sus propias cualidades para hacer que nos sintamos totalmente atraídos por ella.

Primera impresión. Bioshock se la juega. Eso lo sabemos todos, y seguramente Irrational Games y 2K más que nadie. Por eso están poniendo toda la carne en el asador a la hora de desarrollar esta secuela. La segunda parte, aunque notable, supuso una cierta bajada de calidad, y ahora Infinite es un cambio totalmente radical dentro de la serie. ¿Conseguirá el juego triunfar y hacerse un hueco entre los mejores títulos de acción? Aún no lo sabemos, pero la cosa tiene buena pinta. Y nosotros estamos deseando conocer más de cerca ese misterioso mundo llamado Columbia.

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