Avance de Burnout Paradise Remastered – Dulce olor a goma y chatarra

 

 

Con el gran éxito de los videojuegos de carreras durante la época de PlayStation 2, Xbox y GameCube, el equipo de Criterion Games. que ya llevaba un tiempo metida en el género, decidió crear algo un poco más gamberro y con mayor amor por las descargas de adrenalina. Burnout apareció en 2001 para recoger el relevo de sagas como Need for Speed y meter un componente poco explorado hasta el momento: la destrucción de los vehículos.

Comenzó así un legado que nos lleva al tiempo actual, con un lanzamiento repleto de nostalgia. El estudio ha vuelto a las andadas junto con Electronic Arts para firmar Burnout Paradise Remastered, una revisión del videojuego que llegó en el año 2008 para traer sus colisiones y unas físicas mejoradas a una generación que apenas llevaba un par de años dando sus primeros y grandes pasos de la mano de PlayStation 3, Xbox 360 y una Wii que no siempre lograba sumarse a los lanzamientos de peso.

Su objetivo es bien claro, rememorar una de las entregas más queridas por los fans de la franquicia (con permiso de Burnout 3: Takedown) y hacerlo con un homenaje que aspira a maximizar todos y cada uno de sus aspectos en el terreno técnico. ¿Solo un lavado de cara o algo más con lo que traernos la velocidad más bestia de vuelta? De eso os vamos a hablar a continuación para que sepáis bien lo que se avecina el próximo 16 de marzo a PlayStation 4 y Xbox One.

Si hay algo que caracterizaba al Burnout Paradise original era su afán por ofrecer al jugador un mundo abierto, uno de los de la época en el género de la conducción, claro. Paradise City es una ciudad que se abre ante los ojos del jugador para que este pueda recorrerla de cabo a rabo con su bólido y sin miedo alguno a preservar los elementos que la componen. Esta entrega nació con el fin de reinventar la saga Burnout, y su salto a la apertura en el mapeado no fue lo único que lo demostraba.

Ahora, además de esto, también tendremos la ocasión de disfrutar de aquel sistema de evolución del vehículo. Todos los logros que consigas, las mejores que obtengas y los coches (y motos) que compres están a tu disposición para alternar entre ellos y seguir moviéndote con la libertad que buscaron sus creadores. La idea, en su momento, era brindar a los jugadores una experiencia digna de la next-gen (de la de 2008, aclaramos), lo que implicaba una mejora en las colisiones, este aperturismo que ya hemos mencionado e incluso un ciclo natural día-noche que no estaba disponible en el lanzamiento, pero que llegó con una actualización y también estará disponible en esta versión Remastered.

Estos son solo dos de los grandes cambios que introdujo esta entrega en la franquicia; pero hay mucho más que formaba parte de su núcleo jugable y que, incluso, impregnaba otras capas adicionales a una jugabilidad que buscaba expandirse en todos y cada uno de los sentidos (para muchos, algo que llegaba a diluir ligeramente la sensación original de juego).

El afán por dotar de libertad a los conductores/jugadores hizo que, como podremos comprobar en Burnout Paradise Remastered, activar el mítico «Crash Mode» pueda hacerse en cualquier momento y lugar de la partida. Denominado ahora como «Showtime», nos pone como objetivo conseguir el mayor número de golpes y daños tanto en nuestro vehículo como en el resto. Evidentemente, hay bonificaciones por espectacularidad y demás logros, además de por lograr salir como se pueda del embrollo a pesar de «montar un buen pollo».

Por otra parte, la variedad en las carreras se hizo de notar. Los circuitos pasaron de ser algo cerrado a permitirte elegir las rutas que prefirieses. Al estar en un mapa abierto, buscar atajos o caminos más cortos era una posibilidad más que palpable y aprovechable, aunque a veces estas rutas alternativas no salían tan bien como prometían. Además, también entraba en juego la opción de modificar todos los parámetros deseables para configurar una carrera al gusto. Densidad de tráfico, rutas, tipos de vehículos y más parámetros podían ajustarse para crear una experiencia personalizada.

Quizá el cambio más llamativo, aunque a día de hoy puede que no logre impactar tanto, era el sistema de daños dinámicos. Los vehículos detectaban el punto exacto de colisión y la fuerza con la que esta se realizaba, deformándose y afectando a su rendimiento en consecuencia. Para aquellos que modificaran el coche con piezas diferentes (tanto ornamentales como funcionales), pagar las reparaciones a veces podía ser algo bastante negativo.

Centrándonos en los cambios de Burnout Paradise Remastered, la principal novedad, que se puede comprobar directamente con cualquier imagen o vídeo, es el salto a nivel gráfico. Aunque no se ha remodelado por completo, sí que se ha introducido un importante empujón en cuanto a resolución (capaz de llegar a los 4K en ambas consolas actuales), junto con varias mejoras en las texturas y modelados que vienen acompañadas de un renovado sistema de iluminación.

El remozado visual es algo que salta a la vista, pero no es lo único que trae este remaster. Desde Criterion Games ya han anunciado que incluirá un total de ocho paquetes de contenidos con los DLC que se lanzaron tras el lanzamiento del juego original. De esta forma, por los 40,99 euros que tendrá cuando salga a la venta, no solo nos llevaremos la experiencia de juego base, sino también todos aquellos añadidos que terminaron de completarlo y darle un empaque mucho mayor.

Ni la jugabilidad ni el argumento se han modificado para esta ocasión, o al menos no se ha confirmado nada al respecto de boca de sus creadores. Lo que sí han querido remarcar es que podemos respirar tranquilos, porque Burnout Paradise Remastered ni incluirá microtransacciones ni tendrá contenidos descargables a comprar tras su lanzamiento. Lo que tenga sera única y exclusivamente aquello con lo que aterrice en las tiendas el próximo 14 de marzo.

Burnout Paradise Remastered no viene a reinventar el género ni a descubrir la pólvora, aunque sí viene a redescubrirla. Es una obra pensada por y para los que disfrutaron del original en su momento y se quedaron con ganas de vivir algo similar en los tiempos que corren, como también lo es para aquellos que jamás han sabido lo que es la saga Burnout. Puede que no sea la entrega más adecuada para reflejar la esencia de la franquicia, pero sí la más acertada para mostrar cómo se reinventó.

Un mundo abierto, coches totalmente destructibles y una diversión que gira en torno a la velocidad, las cronos y los «bombazos» entre vehículos. Si lo tuyo es conducir sin miedo y con ganas de no pisar el pedal de freno, presta mucha atención a esta remasterización que está por llegar a PlayStation 4 y Xbox One.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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