El vuelo del dragón

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Crimson Dragon lleva ya un buen tiempo en desarrollo desde que se le conocía como Project Draco. En ese tiempo no solo ha cambiado de nombre, también de sistema. Pero, ¿es tan fiero el dragón como lo pintan?

Ver cualquier pantallazo de Crimson Dragon y no pensar en Panzer Dragoon es algo que se antoja inevitable. Las referencias las veréis por todo Internet, imposible que no sea de otra forma. No es solo por el evidente parecido, ya que juegos en los que controlemos el vuelo de un dragón no es que haya habido demasiados en el mercado, sino también por los propios responsables del juego.

Detrás de Crimson Dragon, desde que este era un polluelo dentro del huevo conocido solamente como Project Draco, está Yukio Futatsugi, padre de la escamosa criatura desde los tiempos de la Saturn, y se nota.

Desde que Project Draco se mostró, la inspiración era evidente. Desde el minuto 1 se le calificó de sucesor espiritual del juego de Futatsugi para Sega, una reencarnación pensada para acercar Kinect a un tipo de público más hardcore y dado al juego tradicional que huyese de minijuegos y títulos para niños. Pero el dragón de Project Draco comenzó volando alto para luego caer en picado y sumergirse bajo la bruma en vuelo rasante. Durante un tiempo allí se mantuvo y ahora emerge de nuevo para dar señales de vida.



Falta hacía porque ese juego previsto para Xbox 360 se fue retrasando y aletargando paulatinamente hasta que ha terminado por dar un salto generacional y convertirse, salvo nuevos imprevisto, en uno de los primeros títulos específicos como el nuevo Kinect anunciados para Xbox One. Crimson Dragon, como reza ahora su título, sigue siendo un juego de disparos sobre raíles a lomos de un dragón. Esta frase quizá merezca una explicación, así que vamos a entrar en detalle.

En Crimson Dragon, como es de sobras sabido, nos encontraremos presenciando el vuelo de un majestuoso dragón sobre el que tendremos el control en la aventura. Un dragón al que, por cierto, podremos hacer evolucionar de diferentes maneras para que gane distintas habilidades. Si bien la ruta del vuelo propiamente dicho estará guiada por el propio juego en todo momento, lo que sí quedará bajo nuestro control será la posición del dragón en la pantalla y el apuntado de una cruceta que nos servirá para lanzar el ataque de nuestra montura. Todo ello contiene no pocas reminiscencias de aquel título de 1995 que ha quedado para el recuerdo.

Ahora bien, sobre el papel y con lo visto hasta el momento, este aire continuo de homenaje, o secuela, o remake, o como se quiera considerar puede ser, al mismo tiempo, la mayor virtud y el mayor peligro en el camino de Crimson Dragon. La mecánica de juego puede ser adecuada para llevarse a Kinect, la verdad es que encaja en ello como un guante, pero ¿hasta qué punto este tipo de juego puede atraer al público actual? Y ahora démosle otra vuelta de tuerca: ¿Es un juego con tendencias de hace 18 años como Crimson Dragon el mejor medio de darle la bienvenida a un nuevo sistema más potente como será la nueva consola de sobremesa de Microsoft?



Para averiguarlo aún queda un tiempo, ya que de momento la única base que podemos usar para juzgar el juego es una demo que, siendo sobre un proyecto todavía en desarrollo, todavía queda bastante limitada, aunque al menos ayuda a hacernos una idea de lo que será este regreso de Yukio Futatsugi al concepto que le llevó a la fama. El aspecto gráfico es precisamente uno de los puntos sobre los que no vamos a sacar muchas conclusiones, ya que siendo su motor el Unreal Engine 3, aunque una mejora sí que debería de apreciarse sobre todo en cuanto a definición, en principio no deberíamos poder ver una grandísima diferencia con respecto a otros juegos de la actual generación.

Lo cual, sin embargo, no debería ser obstáculo para que Crimson Dragon luzca unos diseños atractivos y distintivos que aporten un cierto colorido al catálogo inicial de Xbox One. También el manejo de la cámara deberá ser uno de los puntos clave para que este juego cumpla con sus expectativas, algo que, por desgracia, parece que en la demo es una de las asignaturas pendientes. Pero desde luego el pilar de este proyecto, habiendo nacido con la idea de hacer uso del dispositivo gestual de Microsoft, debe ser el control. Aquí, los japoneses de Grounding Inc. están poniendo la carne en el asador para que le saquemos partido a Kinect, pero si no estamos por la labor de hacer aspavientos, el mando de Xbox One podrá servir también para el propósito de cara al que fue creado.

Y de momento, poco más sabemos de este juego. Tenemos entre manos un proyecto que presenta un aspecto artístico interesante, con criaturas gigantescas y que en ocasiones rozan lo retorcido, que busca llevar una fórmula conocida y querida por una generación de usuarios a otra nueva que ofrece muchas más posibilidades. Pero nuevamente nos asalta la duda de si estos dragones tendrán un aliento lo suficientemente cálido como para derretir las barreras del escepticismo que pueda surgir entre sus destinatarios.

Como decíamos, Crimson Dragon, con todas las virtudes que puede atesorar, y no son pocas, puede tener también al enemigo en casa si estas no se saben aprovechar bien y si tanto cambio en un desarrollo un tanto errático no pasa factura. Recientemente, el propio Futatsugi ha sugerido que aún están a tiempo de transformar el juego en un RPG, una idea que no deja de resultar bastante interesante.

El lanzamiento de Crimson Dragon debería producirse a finales de este mismo año 2013, a tiempo para recibir a Xbox One en nuestras vidas y hogares, por lo que Grounding aún dispone de algo de tiempo para poner a punto a sus reptiles voladores antes de soltarlos a volar en la nueva generación. 

Primera impresión: Crimson Dragoon es como esa amistad que se retoma después de haber estado muchos años sin mantener el contacto. Lo conocemos en su esencia, y ésta no está nada mal: un juego artísticamente destacable, con un ritmo acelerado y cargado con toneladas de acción, pero nos queda el miedo de saber si no habrá cambiado, o si le habrá castigado el paso del tiempo. La respuesta la encontraremos en el futuro, esperemos que cercano.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego: 

Película: Cómo entrenar a tu dragón, de Dean DeBlois y Chris Sanders

Canción: Black Majesty – Dragon Reborn

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