El frenesí retro

Presentado en 2014, Cuphead es uno de los títulos indie más esperados. Desgraciadamente no estará disponible en Xbox One y PC hasta bien entrado el 2017.

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Cuphead es un juego al que hay que seguirle la pista. No todos los días uno se encuentra con un título indie tan llamativo como este, que toma literalmente inspiración de los dibujos animados de los años 40, como Popeye o los primeros cortometrajes de Mickey Mouse. Este título, desarrollado por los hermanos Moldenhauer, en su pequeño estudio independiente, Studio MDHR, se presentó brevemente en el E3 de 2014 y se pudo probar en el E3 de 2015, cuando no era más que un juego con un apartado gráfico inmejorable, eso sí, pero al que le faltaban muchas cosas, sobre todo fases de plataformas en las que no tuvieras que batirte en duelo con un enemigo o jefe tremendamente difícil de superar.

No vamos a engañar a nadie, este juego tiene pinta de ser uno de esos títulos complicados en los que no hacen más que aparecer enemigos por ambos lados de la pantalla, que te vuelven loco al momento. Tiene pinta de ser una vorágine de acción tremendamente colorida y entusiasta que, a poco que te descuides, devorará las vidas del pequeño personaje con cabeza de taza al que controlamos. Y sin embargo, solo por su aspecto, su ambientación y su música, merecerá la pena jugarlo. Es algo completamente original que nunca antes se había visto y, aunque vaya a dar quebraderos de cabeza, seguro que merece la pena.



Cuphead es un título en dos dimensiones. Los protagonistas del juego han estado haciendo lo que no debían y como consecuencia se han encontrado en un gran aprieto, debiéndole una muy grande al demonio. Para poder librarte de lo que será una muerte segura, debes hacer lo que el Diablo te diga. Tu misión básicamente es ir completando cada una de las fases que se te van presentando, en las que enemigos de todo tipo y color aparecerán por todas partes y, con una sonrisa en sus bocas, intentarán acabar contigo. Para deshacerte de ellos tienes unos guantes que disparan proyectiles., que pueden ser diferentes, según las mejoras que tengas equipadas.

Los enemigos nunca cesan de aparecer, así que hay que tener mil ojos en la pantalla para que ninguno te alcance, más teniendo en cuenta que algunos de ellos no mueren realmente, sino que al ser golpeados, se vuelven inofensivos durante un momento, el tiempo suficiente para pasar sobre ellos, para luego volver a revivir y volver a ser peligrosos. Y el que los enemigos aparezcan por todas las direcciones, tampoco ayuda mucho a relajarse cuando estás en medio de una partida.

En cuanto a los jefes a los que te tienes que enfrentar… Estos también van a dar muchos problemas. ¿Por qué? Básicamente porque tienen un nivel de vida, al parecer, muy elevado, nunca sabes cuándo vas a terminar con ellos, lo que puede llevar un poco a la desesperación, sobre todo cuando el jefe no hace más que mandarte hordas de enemigos más débiles o ataques masivos hacia tu pobre cabeza de taza, ataques que, por cierto, son difíciles de esquivar y pueden acabar contigo en un santiamén.



Aún así, parece todo un reto que los jugadores y jugadoras más expertos no van a querer dejar atrás. Aquellas personas que disfrutan de un hueso duro de roer seguro que encontrarán en Cuphead un buen título al que intentar domar.

Ni que decir tiene que lo que más llama la atención de este juego es su apartado gráfico, completamente inspirado en los primeros dibujos animados, tomando como referencia, sobre todo, a la animación de Max Fleischer, creador de Popeye, por ejemplo. Tiene unos personajes y unos enemigos que parecen sacados literalmente de una película de animación de los años 40. El colorido de todas y cada una de las fases puede que te distraiga de lo verdaderamente importante, sobrevivir, pero siempre merece la pena gastar alguna que otra vida para darte cuenta de los detalles que hay en el juego.

En el apartado musical, la elección no puede casar mejor con lo que vemos en la pantalla. También bebe mucho de los estilos musicales de los 40. La mezcla entre el Jump-blues, el Rockabilly o el Swing hace que tengamos la sensación de que la acción de la que estamos siendo testigos incremente por momentos.

 



Como ya hemos dicho, es un juego que hay que tener en cuenta, sobre todo si nos gustan los retos. Acción frenética y plataformas se dan la manos en un título tan original que ni pasa ni pasará desapercibido.


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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.
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