Hemos venido a morir

10296

Durante los últimos años, la saga Dark Souls, creada por From Software, se ha convertido en el mayor exponente en cuanto a juegos difíciles se refiere, en los que avanzar se convierte en uno de los mayores retos, a costa de superar las ganas de arrojar el mando contra el suelo. El próximo 14 de marzo se pone a la venta Dark Souls II, que llega en los últimos coletazos de vida de la ya pasada generación dispuesto a convertirse en el último gran desafío al que se puedan enfrentar los jugadores. Hace unos días pudimos embarcarnos en la misión casi suicida de jugar a Dark Souls II, junto a Takeshi Miyazoe, productor del título, con el que pudimos hablar acerca de algunos aspectos del juego y de la saga.

Antes de ponernos con el juego, Miyazoe nos dio unas pinceladas de lo que habían conseguido con Dark Souls II y las mecánicas que habían cambiado gracias al feedback que les ha ido proporcionando la comunidad, como la nueva asignación de botones para el salto, más sencilla e intuitiva ahora que en juegos anteriores. También se ha puesto especial interés en las opciones online, ya que ahora el juego contará con servidores dedicados, lo que aumentará la fluidez de estas funciones, como el matchmaking, que podrá conectarnos con otros jugadores de nuestro país, o del mundo entero según queramos, además de basarse en el pacto al que pertenezcamos para conectarnos con personas más afines a él. 

Cuando juguemos cooperativamente con otras personas estará disponible un chat de voz, únicamente accesible de este modo, pero también habrá PvP (Player vs Player) en el que nos mediremos contra otros jugadores del mundo, donde el aura que rodeará a los personajes se intensificará con cada victoria, dándonos una pista visual de contra quien nos estamos enfrentando.

Durante nuestra conversación con el productor, le preguntamos acerca de por qué decidieron crear una saga tan desafiante para el jugador, a lo que respondió que querían "hacer sentir al jugador un alto nivel de logro y éxito. Haciendo del juego un reto, el jugador podrá experimentar estas sensaciones", y que comparando la dificultad de Dark Souls con la de otros títulos que están en el mercado, añade: "pienso que hay un mercado para ambos tipos de juegos. Que uno u otro sea más o menos difícil no lo hace mejor, ya que hay público para todos. Reconozco que no soy un Hardcore Gamer, pero me resulta divertido jugar juegos como Dark Souls, incluso sin ser un buen jugador". Miyazoe además opina que los llamados Casual Gamers también podrían sentirse interesados por Dak Souls II: "espero que ellos también jueguen. Pienso que puede ser bastante complicado y frustrante a veces, pero es un juego en el que puedes aprender de tus errores, hay que armarse de paciencia, ya que la esencia del juego es el volver a intentarlo".

Una vez pusimos nuestras manos sobre los mandos para empezar a jugar a Dark Souls II, lo cual nos llevaría a recorrer los primeros compases del juego, empezamos a sentir el abandono del jugador que se ha convertido en la seña de identidad de la saga. Sin objetivos ni marcadores que nos ayuden a saber qué está pasando o a dónde dirigirnos, nos ponemos en marcha, hasta encontrar una pequeña cabaña habitada por un grupo de ancianas que por fin ponen algo de norte a nuestra empresa: nuestro protagonista es un Hueco, una persona que ha sido maldecida y que se irá convirtiendo en un No Muerto a medida que pase el tiempo, sin ningún tipo de recuerdo de su vida anterior, pero con el firme objetivo de conseguir una cura. Pero esta premisa no es más que la punta del iceberg, ya que, según las palabras de Miyazoe, "hay dos modos de jugar, uno en el que puedes ir de principio a fin, y otro en el que el jugador puede encontrar su posición en el mundo, a través de interactuar con los NPC's, descubriendo una historia más profunda".

Es tras esta breve secuencia introductoria cuando el juego nos da la posibilidad de elegir la clase de nuestro personaje de entre todas las que se nos ofrecen, como el guerrero, el ladrón, el caballero, el mago, o incluso el vagabundo, que no cuenta con ningún tipo de arma o armadura, tan solo su cuerpo desnudo levemente cubierto por harapos. Escogimos al caballero, cuyo arma principal era un mandoble y contaba con una armadura bastante robusta en apariencia.

Seguimos con nuestro camino hasta unas cuevas llenas de trampas, donde tendremos algo de tranquilidad, ya que con cierta cautela iremos visitando sus recovecos mientras leemos en las piedras algunas instrucciones básicas de movimiento y combate, haciendo las veces de tutorial, mientras acabamos con algunos enemigos que no suponen un gran obstáculo. Eso no quita que caigamos más de una vez al vacío al andar por donde no debemos, o morir irremediablemente al querer intentar enfrentarnos a monstruos que nos superan tanto en fuerza como en número. 

No tardamos en descubrir las mejoras graficas de las que hace gala Dark Souls II, sobre todo en el sistema de iluminación, ya que al salir de las cuevas llegamos a Majula, un poblado que está bañado por un atardecer espectacular, y desde donde empezaremos realmente nuestro periplo. Allí encontraremos una hoguera, donde podremos quemar objetos determinados que tendrán diversos efectos sobre nosotros o nuestros enemigos, como por ejemplo, aumentar la dificultad de éstos para conseguir mayor numero de almas al derrotarlos. También funcionarán como los checkpoints del juego, y donde reaparecemos al morir, haciendo que los enemigos que hayamos derrotado vuelvan a sus posiciones originales, teniendo que repetir nuestras acciones hasta llegar al punto donde fallamos.

En Dark Souls II los errores se pagan, y el juego nos hace sentir responsables de cada una de las innumerables muertes que suframos (porque lo haremos), usándolo como método de aprendizaje al tener que detenernos a pensar y observar cómo derrotar a los enemigos que antes habían acabado con nosotros. 

Estos enemigos cada vez serán más duros de combatir, cada uno con sus propios patrones de ataque y respuesta, desde típicos soldados y arqueros, hasta alabarderos, capaces de diezmar nuestra salud si no estamos atentos a sus movimientos. Si el número de veces que morimos es razonablemente alto, el juego bajará nuestro nivel de salud un 50%, llegando incluso al extremo de verlo reducido en un 90%, haciendo más difícil nuestro avance, pero tratará de equilibrarlo haciendo que determinados enemigos no vuelvan a aparecer. Todo ello hace que el jugador se frustre al caer siempre en el mismo lugar, pero igualmente produce una gran sensación de logro y satisfacción, del que antes nos hablaba Miyazoe, cuando conseguimos superarlo.

En cualquier momento de nuestra partida podremos acceder a nuestro inventario, pero la acción no se pausará mientras lo ojeamos, por lo que es importante saber cuándo podemos hacerlo, ya que en ocasiones nos podemos ver sorprendidos por un enemigo que intenta atacarnos mientras tanto. La navegación por éste ha sido mejorada, volviéndose más cómoda al poder cambiar nuestras armas o objetos sin tener que pasar por engorrosos submenús, además nuestro personaje estará siempre visible, por lo que podemos ver cómo nos queda la nueva armadura que vamos a ponernos. A medida que vayamos avanzando iremos encontrando objetos que harán más llevadera nuestra aventura, como un anillo que nos hará recuperar nuestra humanidad, o las gemas de vida que harán que podamos recuperar parte de nuestra salud.

Impresiones: Dark Souls II recoge y deja intacta la mecánica que hizo que sus predecesores se ganaran tantos miles de seguidores que sentían una gran frustración al no poder derribar los muros que les iba poniendo el juego pero disfrutaban con ello. Se nota un gran trabajo en cuanto a ambientación y nivel técnico, pudiéndolo notar en el juego de luces y sombras, realmente conseguido . Avanzar supone un gran desafío que para superar deberemos observar y analizar para no caer en los mismo errores del primer momento. Dark Souls II es un juego especialmente duro, si lo comparamos con los juegos a los que estamos acostumbrados, pero la satisfacción que sentimos cada vez que logramos sobreponernos a las dificultades que nos propone lo compensa sobradamente.

Álvaro Moral Arce

——————————————-

Juegos relacionados:

No te quedes solo en el juego:

  • Una película: Los caballeros de la mesa cuadrada, de Monty Python

Publicaciones relacionadas

Cerrar