Avance de Detroit: Become Human – De piel y circuitos

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Un reparto de más de 500 personajes distintos, un guión de más de 2.000 páginas y aproximadamente 35.000 capturas de movimientos. Si nos ponemos a hablar de números, y dejamos al lado un presupuesto que seguramente nos haría agarrarnos el pecho con fuerza mientras buscamos el asiento más cercanos, podemos asegurar que hay tanto esfuerzo como ambición tras Detroit: Become Human. La nueva obra de Quantic Dream se estrena a finales de mayo en exclusiva para PlayStation 4, y todo el reguero de migas de pan que ha ido dejando desde su primera presentación da motivos para el optimismo.

También lo hace el pasado del estudio y de su máximo responsable. Quantic Dream y David Cage son dos nombres que llevan años sonando con mucha fuerza a la hora de hablar de títulos en los que la narrativa se convierte en algo más que un hilo conductor, en los que el argumento pasa a ser algo que envuelve por completo al jugador, convirtiéndolo también en autor de lo que sucede de una forma totalmente palpable. Las decisiones cuentan, tus acciones tienen reacciones y la historia se escribe pulsando botones y sticks.

Esa es la intención que se persigue con Detroit: Become Human, esta obra de ficción futurista que hace una pequeña voltereta en el tiempo para trasladarnos al año 2038 y a una sociedad donde humanos y robots conviven; pero también donde comienza a prenderse la mecha de una revolución social y cibernética que está a punto de cambiar al mundo entero.

Un título que llega de las manos de quienes crearon el célebre Omikron: The Nomad Soul en el año 99, de los mismos nombres que firmaron Fahrenheit o, si reducimos el cerco a la última década, quienes también lanzaron al mercado Heavy Rain y Beyond: Dos Almas. Este bagaje es suficiente para imaginar qué es lo que se está gestando; pero no podremos averiguarlo hasta que llegue el 25 de mayo. Ahí podremos comprobar la sed de ambición de Quantic Dream con este exclusivo de PlayStation 4.

Año 2038, las familias de todo el mundo comienzan a convivir con robots que les hacen la vida más fácil. Estas creaciones cibernéticas ayudan a realizar las tareas domésticas, cuidan a los más pequeños del hogar y hacen prácticamente todo lo que se les pide. La sociedad está ganando en comodidades a un ritmo endiablado y, por supuesto, cada vez lo tiene más fácil para acomodarse, además de tratar a estos androides como meros instrumentos.

Sin embargo, los avances no hacen más que sucederse y los robots comienzan a evolucionar hasta el punto de adquirir unos patrones de comportamiento cada vez más complejos y realistas. Puede que su interior sea de chips, cables y circuitos; pero son más humanos que nunca y, conscientes de su naturaleza, empiezan a cuestionarse muchísimas cosas. Desde su procedencia hasta el papel que desempeñan en una sociedad que los tiene como utensilios.

Ahí se establece el punto de partida de Detroit: Become Human. Tres nombres en concreto, tres de estos robots, tienen un papel importantísimo en una revolución que está a punto de sacudir al planeta entero. Algunos de los autómatas que hay por las calles querrán tomar el control por la fuerza, otros buscarán la forma de llegar a una solución pacífica hablando con sus creadores y muchos, simplemente, están demasiado confusos como para saber qué hacer en una situación tan delicada.

En este punto es donde entran en juego Markus, que cree que la mejor forma de conseguir un buen futuro para los robots es orquestando una revolución violenta; Kara, una androide pensada para trabajar en el ámbito doméstico que debe enfrentarse a una situación de maltrato a menores y, por último, Connor, el robot más avanzado, que trabaja para la policía a la hora de llevar a cabo investigaciones o negociar con delincuentes.

Lo que ocurra en esta historia es algo que corre a cargo del jugador. La intención de Quantic Dream, además de generar cierto debate entre la comunidad tras toparse con todas las cuestiones y dilemas que se plantean en Detroit: Become Human, es que haya una gran libertad de decisión y que, precisamente gracias a esto, se puedan alcanzar multitud de finales alternativos. De hecho, cualquiera de los personajes puede morir y la partida proseguir con los restantes, erradicando la posibilidad de que este siga desarrollando su historia.

Algo que se puede comprobar en la demo que hay disponible en la PlayStation Store. En esta, si Connor no logra llevar a buen puerto las negociaciones, es posible que tenga que sacrificarse para salvar a la pequeña retenida. Aunque esta es solo una pequeña porción de todo el juego, ver que posee más de 3 desenlaces diferentes demuestra que hay una gran cantidad de ramas distintas para el desarrollo de todo el argumento, y que cada decisión y acción cuentan.

No hablamos solo de cambios en cuanto a respuestas en diálogos o de dicotomías. Hablamos también de pararse más a investigar un lugar y reconstruir debidamente los hechos (volvemos a citar la demo de Connor para ello, en la que incluso se puede ver cómo sucedieron las cosas a golpe de botón), de hablar con tal o cual individuo o coger un objeto determinado. Todo, además, realizándose con pequeñas combinaciones de botones y movimientos tanto con el mando como con el dedo sobre el panel táctil del DualShock 4.

El gran remate de la obra viene de parte de su conjunto audiovisual. En España, vamos a contar con un doblaje en castellano a la altura de las producciones más grandes del cine y, por supuesto, el apartado gráfico no se queda para nada atrás. El grado de realismo que se persigue con todos los movimientos y expresiones de los personajes es algo que demuestra la ingente cantidad de capturas de movimientos realizadas por Quantic Dream.

Escenas como el careo de Kara con el padre que maltrata a su hija o incluso el avance de Markus por el cementerio de androides demuestran hasta qué punto Detroit: Become Human aprovecha hasta el último circuito de PlayStation 4 para mostrar un acabado soberbio. El estudio ha volcado muchísimo esfuerzo en conseguir que esta experiencia sea lo más cinematográfica posible, y para ello deben encargarse de hacer que entre por los ojos. Por lo visto hasta ahora, lo consiguen.

Detroit: Become Human apunta a ser la gran obra de Quantic Dream. Cinco años después de haber lanzado Beyond: Dos Almas en PlayStation 3, el estudio vuelve a la carga con un título que recoge el testigo y mira a todo el legado que se ha dejado atrás para romper todas las barreras.

Una historia infinitamente más compleja y con la intención de dejar secuelas, una cantidad de ramificaciones abrumadora, unas mecánicas de juego que se funden con el guión y, por supuesto, una trama que espera a que el jugador se encargue de construirla con sus actos y dejando la huella de su propio comportamiento. El 25 de mayo podremos salir de dudas sobre la magnitud de lo que prepara el equipo francés para PlayStation 4; pero lo que se ve en la distancia tiene una velocidad y un volumen vertiginosos.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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