El infierno te sienta bien

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Diablo es una de las sagas más consagradas de Blizzard, y como pasa con otras de sus grandes franquicias, cuenta con miles de seguidores, que tras Diablo II, tuvieron que esperar más de una década para poder hincarle el diente a una nueva entrega de su saga favorita.

Poco más de un año ha pasado desde que Diablo III se puso a la venta, y desde Blizzard han confirmado que están trabajando en Reaper of Souls, la que será la primera expansión del juego, poniéndose a la venta a principios del 2014. Para que los usuarios puedan probar las no pocas novedades que traerá dicha expansión, se ha distribuido una "Beta para familiares y amigos", a la que hemos podido jugar, y aunque de aquí a la versión final pueden cambiar muchas cosas, os contamos qué nos ha parecido.

En términos generales, Diablo III no fue el juego que muchos esperaban, su largo desarrollo y algunas decisiones un tanto cuestionables le terminaron por pasar factura. Muchos de sus jugadores lo abandonaron rápidamente, ya que una vez terminado no ofrecía ningún aliciente para seguir jugando, haciéndose repetitivo si querías alcanzar el máximo nivel, además, que la Casa de Subastas que se implementó rompía la dinámica de juego que habían asentado su anteriores entregas. Con Reaper of Souls Blizzard pretende equilibrar la balanza a su favor, añadiendo nuevo contenido y necesarias mejoras para llevar a Diablo III al lugar que merece.

Una de las principales novedades de esta nueva expansión es el añadido de un nuevo capítulo en la historia del juego, el numero quinto, que viene a continuar la historia tal y como quedó en Diablo III, que no comentaremos para evitar spoilers. A grandes rasgos, Malthael, antiguo Ángel de la Sabiduría, al que creíamos desaparecido, se alza como el nuevo destructor del mundo, y será nuestra misión el pararle los pies, visitando la ciudad de Westmarch, que está siendo asediada por las huestes del ahora llamado Ángel de la Muerte. Entre sus filas habrá nuevos enemigos, que debido a la ambientación fúnebre y gótica que nos propone este capítulo, nos encontraremos con muertos vivientes, encarnaciones fantasmales o demonios que dominan las artes oscuras.

A lo largo del acto V del juego, nos encontraremos a la Mística, un nuevo NPC con el que podremos personalizar nuestros objetos, cambiando las estadísticas o la apariencia de estos. Si al derrotar a uno de los jefes nos cae un objeto perfecto para nuestro inventario pero que aumenta la velocidad de ataque, cosa que no necesitamos, no tendremos más que llevárselo a la Mística, que a cambio de dinero cambiara una estadística que no nos guste por otra aleatoria, pudiendo conseguir un objeto a nuestra medida. También podremos personalizar la apariencia de los objetos de nuestra armadura con ella, pudiendo conseguir la de cualquier objeto que hayamos tenido y nos guste más, consiguiendo así el aspecto y el poder de ambos.

Para hacer frente a las innumerables dificultades del camino, contaremos con una nueva clase que se añade a las disponibles en Diablo III, el cruzado. Siguiendo la estela que dejó el Paladín en Diablo II, el cruzado es un personaje fuerte, siendo capaz de llevar armadura pesada, y una espada y un escudo en cada una de sus manos. Dentro del juego se posiciona como una clase muy versátil, tanto en ataque como en defensa, cosas que potenciaremos más con las habilidades que irá aprendiendo mientras sube de nivel., convirtiéndonos en un tanque puro y duro, aguantando estoicamente los incesantes ataques enemigos. Pero cuando pasamos a la ofensiva es igual de bueno, ya que cuenta con ataques muy poderosos que, además, afectan a varios enemigos, barriéndolos del mapa en un visto y no visto. 

Por lo jugado, el cruzado se posiciona como una clase especialmente poderosa, siendo probablemente la más escogida cuando se lance Reaper of Souls, y como suele ser normal, Blizzard no tardará en equilibrarla junto al resto de clases. También se ha subido el nivel máximo al que podemos llevar a nuestros personajes, que podrán alcanzar el nivel 70, alargando un poco más la progresión y mejora de sus estadísticas y habilidades.

Cuando alcancemos este nuevo máximo, seguiremos siendo capaces de hacer crecer a nuestro personaje, gracias al sistema de Parangón que se introdujo en una de las actualizaciones de Diablo III, pero que en esta ocasión se ha mejorado sustancialmente, convirtiéndose en el sistema de Parangón 2.0. Con cada nivel de Parangón que consigamos, se nos proporcionará unos puntos que podemos usar para mejorar distintas habilidades del personaje, que estarán clasificadas en cuatro bloques diferentes. Entre estas habilidades encontramos la velocidad de ataque, el tiempo de cooldown de nuestras habilidades de combate, la rapidez de movimiento, el porcentaje de hallazgo mágico y de oro, y un largo etc.

Estos puntos tienen un límite de cincuenta por estadística y podremos reasignarlos siempre que queramos, adaptándonos a la situación a la que nos vayamos a enfrentar., además, se compartirán entre todos nuestros personajes, pudiendo beneficiarse de ellos incluso si no hemos alcanzado el nivel tope. Por ejemplo, tenemos un Monje al 70 y vamos subiendo niveles de parangón, los puntos que consigamos también estarán disponibles para usar con el cruzado de nivel 15 que nos hemos creado.

Otra de las cosas que se han mejorado notablemente, y que se convirtió en uno de los achaques de Diablo III, es el sistema de botines o looteo. Blizzard ha puesto especial interés en equilibrar los objetos que soltaban los enemigos al ser derrotados, sobre todo por la decisión de cerrar definitivamente la casa de subastas, que se convirtió en el único medio de conseguir objetos que mejoraran nuestro personaje, ya sea con oro, o con dinero real. Antes dichos objetos eran muy escasos, y cuando conseguías alguno, no era útil para la clase que estabas usando debido a la extremada aleatoriedad de las estadísticas, ahora, esos problemas parecen haber desaparecido cayéndonos objetos con más frecuencia y utilidad, incluso en los primeros compases del juego, que habremos cambiado de arma y armadura tres o cuatro veces, sorprendiéndonos con algún que otro objeto raro en nuestro poder.

Por último, Reaper of Souls añade un nuevo modo de juego,  llamado modo aventura y botines, solucionando así el problema del inexistente end game del que se quejaban muchos usuarios. Este nuevo modo, que viene a complementar al modo historia, es perfecto para tratar de conseguir nuevo equipo que añadir a nuestro baúl, ya que en él tendremos un sistema de misiones donde conseguirlo. Estas misiones son aleatorias, y variarán siempre que entremos al juego, y suelen consistir en completar determinado evento, eliminar cierto número de enemigos o derrotar algún jefe, además, están divididas por localizaciones y capítulos que componen la historia, por ejemplo, tendremos la misión de recorrernos la Catedral de Nueva Tristán disponible entre las que se encuentran agrupadas en el acto I. 

Impresiones: Atrás quedaron las sensaciones de jugar siempre a lo mismo, de pasar horas consiguiendo oro para poder intercambiarlo por algún equipo decente, todo ha cambiado con la inclusión del nuevo modo aventura y el sistema Loot 2.0. No contentos con eso, han añadido un nuevo capítulo a la historia, que seguro que nos hará que pasemos de nuevo varias horas por Santuario, y muchas más si decidimos probar al cruzado, la nueva clase, y todo lo que el nuevo sistema de parangón ofrece. Blizzard ha hecho los deberes y ha sacado nota, y nosotros que nos alegramos, ya que Reaper of Souls hace que Diablo III quizás sea el juego que todos estaban esperando.

Álvaro Moral Arce

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