Avance de God of War – Amor paternal a hachazo limpio

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Brutal, salvaje y frenético. Sony Santa Monica Studio puede sacar pecho con total orgullo. Esta división de desarrollo acunada en el interior de Sony lleva ya más de una década ganándose el amor de los jugadores con una de las franquicias más queridas por los usuarios de consolas PlayStation: God of War. La historia que comenzó con una venganza contra los dioses del Olimpo nació en la era de PlayStation 2 y pareció llegar a su cruento desenlace en PlayStation 3; pero nada más lejos de la realidad.

Kratos ha vuelto, y de hecho estamos muy cerca de volver a meternos en la piel de este sanguinario guerrero. El nuevo God of War para PlayStation 4 llega el próximo 20 de abril para que volvamos a disfrutar con una de las sagas más bestias y divertidas de la compañía japonesa, aunque esta vez las cosas han cambiado mucho. Solo hace falta echar un pequeño vistazo para darse cuenta de cómo esta vez se ha cambiado la épica de la mitología griega por la frialdad del folclore nórdico.

Pero no es lo único que cambia. El vengativo espartano ahora es un padre de familia, aunque va a seguir luchando para defender a su retoño, no es el único que lleva la batuta en esta entrega. Treus, el pequeño que nos sorprendió a todos la primera vez que vimos el título en movimiento es el hijo de nuestro ahora barbudo semidiós, y la conexión que ambos tienen con las divinidades va a ser una de las bazas de peso para un juego que promete romper con muchos moldes sin dejar de hacernos abrir la boca con los ojos bien abiertos mientras tenemos el mando en las manos.

Las novedades sobre este nuevo God of War son algo que ha ido llegado con cuentagotas, aunque de forma muy continua. Sony ha estado guardando la fecha de lanzamiento del esperado videojuego con mucho recelo hasta que, hace poco, liberó un nuevo tráiler en el que por fin podíamos fijarnos para señalar una fecha en nuestros calendarios y, además, saber algo más sobre la historia que construya esta novedosa y distinta entrega de la saga.

La pérdida de una mujer para Kratos y de una madre para Atreus parece ser el punto de partida de una aventura en la que padre e hijo parten. Este es uno de los puntos clave para entenderlo todo, pero más aún lo es la sangre que corre por las venas de ambos. El pequeño no sabe que su progenitor es un semidiós, y mucho menos que él también tiene en su interior un poder que va mucho más allá de lo que pueda imaginar. Descubrirlo apunta a ser uno de los momentos culmen de esta entrega, como también obligatorio, ese potencial en su interior puede consumirlo, y habrá que ponerle remedio antes de que sea demasiado tarde.

A partir de ahí, ambos van a seguir los pasos que el antiguo general espartano siguió en sus «años mozos» para conseguir la última voluntad de esa mujer que tanto significó para ambos, esparcir sus cenizas desde la cima más alta. Esto va a hacer que se topen con todas sus criaturas y, por supuesto, el combate contra las divinidades va a estar presente, solo que esta vez una de las dos partes no es consciente de la experiencia que la otra tiene en este asunto. ¿Qué ocurrirá cuando Atreus sepa todo lo que hizo su padre hace años?, ¿qué pensará cuando sepa que aquel que le protege contra viento y marea fue capaz de plantar cara al mismísimo Zeus?

Con este brutal cambio de contexto, todo apunta a que el peso de la narrativa esta vez va a ser mucho mayor que en otras ocasiones y a que, precisamente, el espíritu de hack 'n slash que impregnaba los primeros juegos de God of War no va a estar presente de forma tan evidente en esta entrega. La cooperación entre padre e hijo va a ser una de las claves para los combates, aunque la brutalidad de nuestro Kratos es algo que, aunque rebajado, no va a terminar de perderse. De hecho, va a necesitar portar una cabeza de un personaje en un momento determinado (¿homenaje a Helios?).

No podemos esperar el mismo estilo que vimos en el pasado porque ahora nuestro protagonista es más viejo, y la edad aporta tanto conocimiento como serenidad. El último tráiler publicado por Sony muestra una frase en la que se expone perfectamente este cambio de mentalidad: «el poder de esta arma, de cualquier arma, viene de aquí [del corazón], pero solo si se templa con esto, con la disciplina y el autocontrol de quien la empuña». Aunque lo haga mientras muestra al espartano lanzando su hacha mágica y gritando encolerizado. Es probable que veamos un arrebato de locura del protagonista, un retorno a los tiempos en los que su fin era acabar con el Olimpo.

Aún así, será imposible verlo como antaño porque, esta vez, las Espadas del Caos han quedado relegadas al olvido. Ahora el arma principal es un hacha con propiedades mágicas, algo que encajaba mejor con la visión nórdica que el equipo de diseño tenía para este God of War, con lo que querían imitar algo tan icónico como el Mjolnir de Thor, pero mucho más afilado y apropiado para alguien como Kratos. Esto desemboca en un cambio total en las batallas, donde ahora la idea de encadenar combos y más combos mientras la sangre llena la pantalla queda a un lado para apostar por la cooperación entre padre e hijo.

Podremos pedirle a Atreus que entretenga a un enemigo o este incluso podrá ayudarnos con su arco si estamos demasiado apurados, incluso el aprovechamiento del inventario influirá en las capacidades de ambos a la hora de plantar cara a enemigos. Si bien podremos recopilar elementos que estos dejen caer, elegir quién los llevará sera realmente importante. En caso de confiar en nuestro hijo, la conexión entre ambos será mayor y se fortalecerán los lazos, lo que a su vez implicará una mejor coordinación tanto dentro como fuera del combate.

En Sony no han querido ser muy específicos con el papel del chaval, pero se sabe ya que es un pilar fundamental no solo a nivel narrativo, sino también jugable. Entender las runas del lenguaje nórdico, resolver determinados puzles y muchas otras situaciones solo podrán llevarse a cabo gracias a su papel, y es que Kratos, al provenir de la cultura griega, entiende bien poco de este idioma y las creencias de estas gentes.

Con todo esto, la confianza será algo también vital. Ahora la cámara, aunque tiene cierta libertad, se colocará a los hombros del protagonista mientras pelea, lo que imposibilitará ver qué hay detrás de él como sí se podía en otros God of War. Aquí es donde vuelve a entrar Atreus en acción, cubriéndonos con su arco para evitar en la medida de lo posible que nos pillen por la retaguardia mientras intentamos masacrar a un rival. Se ha perdido la rapidez y fluidez de antaño, pero se ha apostado por algo más carnal e incluso creíble. Quieren demostrarnos que Kratos ahora es mucho más humano.

Y, por supuesto, para demostrarnos esta humanidad y todos estos cambios que suponen el cambio de mecánicas y de cámara, vamos a contar con un apartado gráfico que quiere exprimir hasta la última gota de la circuitería de PlayStation 4 y su hermana mayor, PlayStation 4 Pro. Sony Santa Monica lo ha dejado ya muy claro, es uno de sus trabajos más ambiciosos, y solo hace falta ver alguna imagen o vídeo para darse cuenta del brutal salto gráfico que hay con respecto a God of War 3. Podrá ser más lento, habrá perdido aquel sadismo tan característico, pero lo que vamos a ganar en todos los sentidos es algo que nos hace mirar con optimismo a abril.

God of War va a dar mucho que hablar cuando se estrene el próximo 20 de abril, más incluso de lo que ya está dando. Probablemente muchos tendremos que abrir un poco más nuestras miras para asumir que este Kratos ha cambiado, que los años pasan, que todos crecemos y que, en su caso, la edad aporta perspectiva e incluso temple. Suena chocante ver que una nueva entrega de esta franquicia quiere apostar por algo más cinematográfico, que pierde aquel sentimiento arcade que nos empujaba a machacar botones para conseguir el mayor número de impactos seguidos mientras íbamos en busca de la siguiente deidad a la que destrozar; sin embargo, la realidad es que Sony Santa Monica va a arriesgar con un cambio de fórmula.

Un ritmo más pausado, una cámara mucho más libre pero a la vez restringida a la hora de luchar, unos combates que seguirán siendo fieros, pero mucho menos sanguinarios y rápidos que antes. El espartano seguirá siendo muy contundente en el cuerpo a cuerpo, pero ahora tiene a un hijo que va a ayudar a que este cambio sea original y tengamos una experiencia de juego mucho más enriquecedora. Queda menos para ver qué sucede en esta odisea por cumplir una última voluntad, para ver si el adiós a las Espadas del Caos no es el adiós a la esencia de Kratos.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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