Impresiones Beta de Naruto to Boruto: Shinobi Striker – Aires de cambio

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La historia de Naruto ya ha escrito su última página tanto en manga como en anime. La obra de Masashi Kishimoto que nos presentó al joven de la Aldea Oculta de la Hoja (Konohagakure) y nos invitó a replicar esos intrincados gestos de manos para intentar escupir bolas de fuego ha culminado tras quince años en papel y trece en pantallas. Ahora, el legado de los ninjas que conocimos tan a fondo durante tanto tiempo ha recaído en toda una nueva generación, con el joven Boruto tomando el gran relevo.

Este cambio de generación no solo es algo visible en el nuevo anime y las nuevas historias de Kishimoto, también lo es en los videojuegos basados en la saga. El que más y el que menos seguro que sabe que los videojuegos de Naruto, en su inmensa mayoría, eran títulos de lucha que, gracias sobre todo a Cyber Connect 2, alcanzaron unas cotas de espectacularidad superiores a lo que el anime era capaz de transmitir. Pero ahora se ha hecho borrón y cuenta nueva.

El retorno de los ninjas a los mandos se llama Naruto to Boruto: Shinobi Striker. Los combates cargados de espectaculares jutsus, movimientos ágiles y carreras por paredes vuelven a acaparar el foco; pero esta vez el planteamiento parte de las batallas en equipos y el objetivo no es hacer al rival morder el polvo, o al menos no en la beta cerrada que hemos podido probar este fin de semana. Soleil, estudio que forma parte de Valhalla Game Studio, firma esta vez un videojuego que quiere evolucionar la fórmula más tradicional alimentándola con algunos de los conceptos multijugador más asentados en las experiencias online.

A lo largo de las sesiones limitadas de juego disponibles durante las pasadas jornadas, la sensación de estar ante el mismo mundo de siempre, pero desde un prisma totalmente diferente, no hacía más que acentuarse. El punto de partida fue lo más evidente, y es que la beta arrancaba solicitándonos hacer un avatar que sería nuestra representación en el online, única faceta disponible en la versión de prueba cerrada.

Un abanico bastante reducido de rasgos y aspectos entre los que podíamos dar forma a nuestro propio Naruto, Sasuke o Sakura o buscar por algo más diferenciado jugando con colores e incluso apariencias y atributos de diferentes aldeas. Suponemos que, de cara a la versión final, habrá mucho más donde elegir aquí para hacer un ninja a tu total medida, pero al menos en esta primera toma de contacto las opciones, si bien eran muchas, apenas tenían variantes en cada una.

Con el personaje ya creado, pasamos a movernos por el hub central, la gran sala online representada por la plaza central de Konoha. Un entorno al aire libre, pero limitado, donde los jugadores se desplazaban con total libertad de un lugar a otro para charlar entre ellos a base de mensajes predefinidos o para interactuar con NPCs más que conocidos como Tenten, Sakura o incluso Sasuke, disponibles para comprar objetos a usar en combate, modificar la apariencia del avatar, etc. Sin embargo, la clave para jugar residía sobre todo en la residencia del Hokage, desde donde se accedía a las partidas.

Antes de avanzar, merece la pena mencionar un tutorial previo y totalmente obligatorio para conocer las mecánicas de juego, que ahora procederemos a explicar; como también la opción de disfrutar de una misión en Realidad Virtual que no tuvimos la ocasión de probar. Según explica el propio juego, se trata de encargos a realizar en primera persona acompañados de los personajes más famosos de la saga. Algo pensado por y para el fan y que promete mucho fanservice, como también sentirse más cerca que nunca de lo que es ser un ninja a los ojos de Kishimoto.

La auténtica salsa estaba, como decíamos antes, en la residencia de Naruto, el Hokage. Este es el centro neurálgico de las partidas online, desde donde comenzar a buscar 7 jugadores más para dar comienzo a las batallas en línea. En las rondas que jugamos, solo una modalidad y un mapa estaban disponibles: capturar la bandera y el bosque de árboles. Una combinación perfecta para dejar claro que hay mucho más que peleas en el multijugador y que los entornos también tienen mucho que decir en las partidas.

Ahora, los encuentros se realizan en grupos de cuatro contra cuatro. Cada personaje puede asignarse un rol que determina sus habilidades y estadísticas (atacante, distancia, sanador, defensivo) y, a su vez, elegir entre su avatar o caras conocidas. Evidentemente, el equilibrio es fundamental para que se tenga alguna opción de ganar. Si en un equipo no hay un sanador, un encontronazo grupal puede ser todo un desastre que desemboque en un punto en contra por una bandera robada.

Porque en el fondo, aunque hay un sistema de combos muy sencillo (golpe rápido o golpe fuerte), un par de jutsus a poder realizar por personaje e incluso una técnica especial que depende del rol asignado; es imposible que un jugador solo pueda poner patas arriba la partida. La compenetración y la coordinación son indispensables ya que, por muy bien que se te de colar un Rasengan, efectuar esquivas, el cambiazo o incluso esa posibilidad de hacer un contragolpe para parar los impactos del rival; si vienen dos a por ti, eres ninja muerto.

Saber moverse en equipo importa y también saber moverse por el mapa. Ambos elementos son los que colocan a Naruto to Boruto: Shinobi Striker como algo totalmente distinto a los Ultimate Ninja Storm. El mapa en el que pudimos jugar, una arbolada con vallas y la constante posibilidad de caer al vacío, obligaba a conocer los puntos calientes y saber cómo evitarlos en caso de portar la bandera robada en la base enemiga (ya sabéis cómo va esto de capturar la bandera). También a afinar los saltos y el gancho, y es que ahora, además de tener un salto doble y poder correr por cualquier superficie (por vertical que esté), es posible hacer un salto cargado que te lleve mucho más lejos o lanzar un gancho con el que ir hacia una pared. Evidentemente, así sí se ofrece algo más parecido a lo que hemos visto todos estos años con los ninjas del manganime.

Aunque quizá deberíamos hablar más del manga que del anime. El estilo artístico que han seguido en Soleil quiere recordar a las ilustraciones a color de los tomos de Masashi Kishimoto. Nada de colores limpios, más bien texturas que en cierto modo imitan a la acuarela tanto para personajes como para entornos. Ofrece un acabado peculiar, pero un conjunto un poco flojo para los desfiles de partículas y efectos que hemos llegado a ver con juegos anteriores. Eso sí, a veces las partidas pueden ser un auténtico caos de bolas de fuego, clones y explosiones de chakra.

Nos quedamos con el buen sabor de estar ante algo diferente a los combates más tradicionales. Nutrirse de una modalidad online tan tradicional como es el Capturar la Bandera nos invita a esperar algo más diverso, variado y divertido. Ver que podemos modificar a nuestros personajes, establecer sus habilidades, cooperar en combates y toparnos con modos que quieren decirnos más que el más que machacado “acaba con x” da pie al optimismo de estar ante algo distinto, o más bien ante algo que necesitábamos para ver los juegos de Naruto con otros ojos. No podemos decir lo mismo, por desgracia, del sistema de cámaras y la regular reacción ante impactos enemigos. Moverse por diferentes planos, por superficies perpendiculares, intentando cambiar tu blanco fijado de un personaje a otro puede ser frustrante, más aún cuando solo quieres fijar a ese que te está atacando.

Entendemos, claro, que esto es una beta y que todavía hay mucho por pulir. Por eso, es inevitable que nos quedemos en el sendero del optimismo.

Olvídate de lo que sabías de los videojuegos de Naruto y quédate con que el cambio de generación en la ficción también supone un cambio en sus juegos. Naruto to Boruto: Shinobi Striker ha dejado claro con su beta cerrada que apuesta por el cambio, y no hace más que reforzarlo apoyándose en un simple Capturar la Bandera y un mapa de tamaño medio para recordarnos que los ninjas pueden hacer mucho más que ceñirse al 1 vs 1 y moverse por espacios reducidos.

Necesita pulir pequeños detalles, controles y sobre todo cámaras que no terminan de funcionar como deberían; pero todo lo demás apunta a cimentar algo bastante robusto. Crear tu personaje, hacerlo evolucionar y perfilarlo para el rol que mejor encaje con tu forma de jugar nos deja claro que, con la llegada de Boruto, las cosas van a ser distintas. Ahora la pregunta es, ¿cuánto de distintas acabarán siendo?

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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