Impresiones de Dead or Alive 6 – A tortazo limpio

La nueva entrega del juego de lucha deja muy buenas sensaciones semanas antes de su lanzamiento.

Marie llorando

Ya hemos probado la versión completa de Dead or Alive 6, la nueva entrega del juego de lucha que se lanzará el próximo 1 de marzo para PlayStation 4, Xbox One y PC. ¿Qué podemos encontrar en este sexto juego? En principio, todo lo que cabe esperar de un juego de lucha, donde aporrear botones es uno de los aspectos más atractivos, debido a la espectacularidad de sus golpes. Pero entrando en detalle, podemos encontrar un sinfín de contenido disponible que es de agradecer.

Nada más entrar nos topamos con el modo Historia, un clásico ya en este género que no se limita a los tortazos. En esta ocasión la trama se va ramificando en un árbol por capítulos que desbloquean otras escenas, no todas ellas con combates. Este sistema es un poco confuso, dando acceso a cinemáticas más avanzadas en la trama de forma caótica.

El jugador puede elegir cómo proseguir la historia, aunque siempre con la victoria por bandera. Hay que recordar que la protagonista del juego, Kasumi, quiere participar en el torneo Dead or Alive, pero algunos oscuros personajes le pondrán piedras en el camino. A base de golpes nos iremos abriendo paso, conociendo nuevos luchadores y no tan nuevos. El plantel supera los 25 combatientes, cada cuál con sus combos y sus propios tutoriales, muy agradecidos para los jugadores casual.

NiCO

Utiliza el escenario a tu favor

Los entornos son parte implicada en los combates. Sí, vuelve Mass Destruction a esta entrega y con ello la opción de utilizar algunos elementos de los escenarios para herir al contrincante. En ese sentido, es divertido interactuar con estos elementos y liberar dinosaurios para que ataquen al rival, por ejemplo. Detalles que pueden cambiar el transcurso de una pelea y evitar que el escenario sea solo un decorado bonito.

No hay que confundir esta mecánica con las zonas de peligro, que ya pudimos ver en anteriores entregas. Los escenarios tienen algunos elementos con los que puedes hacer más daño al oponente si los estrellas contra ellos. Algunos de los nuevos escenarios son el Coliseo DOA, custodiado por 3 estatuas o un callejón llamado The Throwdown que permite tener un ambiente más caldeado con el público.

El sistema de golpes se basa en un triángulo, como el juego de piedra, papel o tijera. Es decir, los golpes evitan los agarres, los agarres superan las guardias y éstas bloquean los golpes, una forma sencilla de balancear los combates. Pero esto es lo más básico, ya que una vez te adentras en el juego podrás aprender una multitud de combos y ataques especiales muy poderosos con los que noquear al rival.

NiCO contra Kasumi

En Dead or Alive 6 no falta el modo Entrenamiento para practicar los combos con cada luchador o el modo Versus que permite combates rápidos contra la máquina u otro usuario. Asimismo disponemos del Arcade, en el que llevamos a un solo luchador, el Time Attack a contrarreloj o Survival, un modo más hardcore con continuos combates. Sin embargo, el modo que más nos ha llamado la atención es DoA Mission, ya que propone al jugador una serie de objetivos en cada combate para conseguir objetos estéticos y títulos para los personajes. Tiene un total de 96 combates cada uno se completa con distintos luchadores y de formas distintas, lo que permite poner en práctica todo lo aprendido anteriormente.

Conclusiones

Dead or Alive 6 no destaca por su historia, pero sí por su variado contenido y espectacularidad. La saga ha ido evolucionando sin perder su ADN y en esta sexta entrega introduce ligeros cambios que le sientan bien. Team Ninja podría haber arriesgado más si quiere competir con los mejores juegos de lucha que hay en el mercado, en vez de limitarse a contentar a los fans de la franquicia. Pese a ello, el resultado es bueno y sobre todo divertido. Un juego que puede llevar horas de entretenimiento siempre es bien recibido por los usuarios.

Raquel Morales

Periodista. Me adiestré con Lara Croft en el templo de Karnak mientras buscaba el cubo horádrico entre vacas.
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