Avance de Metro Exodus – ¿El heredero de STALKER?

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El universo engendrado por el escritor ruso Dmitri Glujovski encontró una materialización perfecta con la saga Metro. Las novelas de nombre homónimo dieron forma al videojuego Metro 2033, que llegaba en 2010 en el regazo de una 4A Games que sabía a la perfección lo que era dar vida a un mundo devastado por la radiación, con una atmósfera tétrica en la que el gris no era solo el color del cielo y unos parajes habitados por criaturas tan horripilantes como peligrosas.

No en vano el estudio de desarrollo de videojuegos polaco cuenta en su haber con algunos de los nombres más importantes tras uno de los títulos más potentes y a la vez más desconocidos en esta nuestra industria. Los padres de toda esta saga tienen entre sus filas a las mentes que hicieron realidad el fenómenal STALKER: Shadow of Chernobyl, un shooter cuyo nombre habla por si solo, que nos sumergió en La Zona y nos enseñó hasta qué punto podemos zambullirnos en un mundo abierto y hostil combinando el RPG con los disparos.

Puede que la fórmula os sea familiar, Fallout lleva años haciendo algo por el estilo, pero el sello de identidad de STALKER y, por ende, de Metro, dista mucho de esos tintes postapocalípticos de la obra de Interplay y Bethesda. Tanto, que le ha servido para erigirse como una saga propia con un prometedor título acechando en 2018. Preparad las máscaras de gas porque 4A Games viene con un Metro Exodus que apunta a ser uno de los pesos pesados del año que viene.

Hablar de STALKER a la hora de pensar en Metro Exodus cobra ahora más sentido que nunca. El estudio polaco ha pensado en esta nueva entrega como la idónea para fusionar sagas, para crear un ente que coja lo mejor de aquella Zona en la que nos sumergimos en 2009 y lo mezcle con la ambientación y el mundo nacido con la pluma de Glujovski. Por eso, aunque retomemos el papel del protagonista que nos ha acompañado todos estos añós con la saga Metro, Artyom, esta vez nos va a tocar salir de los túneles donde llevamos ya una década.

La historia, ubicada tras los acontecimientos de la novela rusa Metro 2035 (lo que vendría a ser el año 2036) gira en torno al viaje de Artyom y otros tantos refugiados fuera de los túneles de metro de Moscú, reclutados por él mismo como fuerza tras los acontecimientos de una de las posibles líneas temporales marcadas por los juegos anteriores. Ahora, a bordo del tren Aurora, deciden por fin salir a la superficie para recorrer el mundo en busca de un lugar en el que poder habitar. Así, esta vez podremos descubrir más parajes del país ruso y liberarnos de esa máscara para poder respirar aire puro, o al menos respirable.

Este cambio de paisaje es el elemento perfecto para que 4A Games introduzca una serie de mecánicas con las que ya experimentó en Metro: Last Light. Los escenarios abiertos en los que el jugador pueda perderse y explorar con total libertad serán uno de los puntos fuertes y una constante que se alternará con otros niveles más conservadores con las líneas jugables de la saga. Todos aquellos que jugaran al anterior título posiblemente recuerden una de las partes en las que se ofrecía cierta libertad. Tal y como asegura el equipo de desarrollo, aquella parte sería una porción enana de todo el mapeado que tienen preparado para Exodus.

Esta libertad puede suponer un problema para un título que se apoya de semejante forma en la fuerza de su argumento, en una narrativa tan vital para algo que nace de una obra literaria. De ahí la necesidad de alternar con otros escenarios donde la acción sea más lineal y haya menos abanicos de posibilidades. Aún así, ambos tipos de escenarios servirán de vehículo conductor para que el jugador poco a poco vaya enmarañándose más y más en la trama argumental no solo como espectador, sino como parte activa. Las decisiones vuelven a jugar su papel fundamental y probablemente traerán consigo que sobrevivan más o menos de nuestros compañeros, además de varios finales (algo que ya es firma de la casa).

Todo esto nos llevará a vivir dentro de esta Rusia post-apocalíptica durante todo un año. El paso de las estaciones influirá tanto en paisajes como en la acción, teniendo que vigilar nuestra temperatura y viendo el comportamiento de las criaturas en función del clima, y no será la única novedad con la que nos topemos. 4A Games quiere enriquecer todas las mecánicas de juego, aunque no olvida las bases de Metro 2033. Nos despedimos de la munición como moneda de pago; pero, esta vez, vamos a toparnos con muchísimas más formas de personalizar nuestro armamento, con un sistema de gestión donde los recursos serán más importantes que nunca y, por supuesto, con ese reloj que nos indique cuánta vida útil le queda a los filtros de nuestras máscaras de gas. Un componente para el que adelantan tener preparada alguna que otra sorpresa.

Lo demás, aspira a conservarse como siempre. No vamos a llevarnos ninguna sorpresa que elimine las raíces de cualquier shooter en primera persona de la jugabilidad de Metro Exodus. Aunque ahora se le acuñe como un Survival Sandbox, al menos de boca de sus creadores, la exploración de zonas subterráneas seguirá presente, solo que esta vez serán el hilo conductor entre unos escenarios mucho más grandes y con muchas más cosas por hacer.

No nos extraña que desde el estudio piensen tanto en STALKER: Shadow of Chernobyl a la hora de hablar de Metro Exodus. Este híbrido polaco va a aprovechar la intensidad, el sigilo y la acción de Metro para mezclarlo con la grandeza, la riqueza y la variedad de STALKER con el único fin de satisfacer a los seguidores de ambas sagas. Un juego cuya estructura, tal y como la define Andry Prokhorov, director creativo, es un acordeón que se contrae o se expande en función de lo que exija la historia.

Promete sorprendernos, y por el momento lo está logrando con el escaso material que sus responsables han liberado. Desde el estudio de desarrollo han llamado a la calma y levantado el hype asegurando que todo el metraje que hemos visto hasta ahora está extraído de partidas, ligeramente modificadas para condensar acción y conseguir esa espectacularidad tan necesaria para satisfacer las ansias del público; pero totalmente representativas del videojuego que podremos disfrutar en nuestras consolas y ordenadores.

De hecho, Metro Exodus es el proyecto más ambicioso de 4A Games. Su motor propietario, el 4A Engine, se está llevando al máximo para aprovechar la tecnología moderna (ya han manifestado en más de una ocasión estar gozando con lo que Xbox One X les ofrece en este campo) y ofrecer un mundo, unos personajes y, consecuentemente, una experiencia mucho más realista e inmersiva que nunca. No lo dudamos por un segundo. Cada vídeo y cada imagen que salen a la luz dejan bien claro que ese equipo de 150 personas distribuidas entre Malta y Ucrania está preparando algo tremendamente grande y cargado de potencial.

Puede que 2018 sea el año en el que veamos al auténtico sucesor de STALKER: Shadow of Chernobyl. Tiene un nombre diferente, incluso una casa distinta tras él; pero el ambiente y, sobre todo, las sensaciones que busca transmitir son las mismas que este conseguía hace tantos años. Metro Exodus va a ser mucho más grande que cualquier otro videojuego de la saga Metro, mucho más impactante que cualquiera de sus novelas y mucho más ambicioso que aquel lejano juego que nos llevaba a La Zona.

Jamás pensaríamos que podríamos decir esto, pero nunca antes habíamos tenido tantas ganas de lanzarnos de lleno a un mundo totalmente devastado, de conocer una Rusia rota hasta los huesos para aprender a la fuerza lo que es sobrevivir rodeados de hostilidad. Esperamos que 4A Games logre saciar nuestro hype y el de todos los jugadores con algo a la altura. Por el momento, todo parece indicar que será así.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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