Tuning 3.0

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El historial cíclico de Need for Speed vuelve a llevar la franquicia a los terrenos del tuning con un juego cuyo título, que suena a reinicio, deja claras muchas de sus intenciones: retomar las señas que más la popularizaron hace unos quince años y actualizarlas con las posibilidades de la nueva generación.

Durante el pasado fin de semana Electronic Arts ha estado probando sus servidores mediante una beta cerrada y hemos podido comprobar qué ofrece al jugador.Una de las grandes novedades de este Need for Speed no lo es tanto: el tuning. Sin embargo a estas alturas de la película ya se encuentra casi solo en la pista de baile debido a que apenas hay juegos que cubran el mismo tema, y tras varios años de descanso, apetece explorarlo de nuevo.

Como si de una nueva entrega de Underground o una continuación de Carbono se tratase, esta vez Ventura Bay es el escenario de multitud de carreras urbanas ilegales en las que la reputación está en juego. La ciudad, de bastante extensión, está dividida en cuatro zonas interconectadas mediante un complejo entramado de carreteras y autovías. Cada una de ellas tiene unos ambientes y unas estructuras diferentes, que pasan por lo industrial, las zonas residenciales o partes de mayor altitud.

En todo caso, aunque el terreno es amplio y los cuatro centros urbanos están muy distanciados, no hay resulta demasiado grande la ciudad, en un momento se puede llegar de una punta a otra. Las pruebas se encuentran dispersas por el mapa, por lo que el GPS es un gran aliado para desplazarse. Una vez llegado al punto, se activa la carrera y los pilotos empiezan a correr por diferentes puntos de la ciudad guiados nuevamente por ese GPS que marca el recorrido en el suelo. La ciudad siempre se encuentra abierta por completo, así que las carreras se desarrollan como una sucesión de puntos de control.



Las pruebas ofrecen diferentes tipos de carreras, como los sprints y los derrapes que dominan especialmente los primeros compases del juego. La conducción es bastante satisfactoria, tras un par de carreras se domina bien el primer coche y los siguientes no cuesta mucho hacerse a ellos. Una opción interesante es la de configurar cada uno de ellos mediante unos ajustes rápidos hacia un manejo con más agarre o con más derrapes. Así se pueden reservar a determinados vehículos para cada tipo de prueba sin muchos conocimientos de mecánica.

La policía es nuevamente un factor a tener en cuenta (o a esquivar) tanto dentro como fuera de las carreras, ya que como anden cerca comenzarán una persecución. Sin embargo, en esta ocasión es bastante facilona. Se le puede dar esquinazo fácilmente y pronto se queda atrás.

Una de las peculiaridades de este Need for Speed es la obligación de jugar conectado permanentemente. Rivals ya comenzó a implementar las funciones sociales y dio los primeros pasos para crear un juego que fuera individual y multijugador al mismo tiempo, y este continúa por esa senda. Hay dos formas de entrar al juego: la de un jugador y Alldrive. La primera es la que más recordará al jugador a los juegos de otras generaciones, mientras que en la segunda pueblan las calles otros corredores que se encuentran desarrollando sus carreras o huyendo de la policía mientras el jugador las transita.

Al cruzarse con esos otros pilotos se les puede retar o interactuar con ellos de diferentes maneras. Además el equipo de Ghost Games también ha creado un marco social con diversas actividades sociales como compartir capturas de pantalla, votaciones y retos semanales.

A pesar de todos estos cambios y renovaciones, lo que destaca por encima de los demás apartados en Need for Speed es su apartado gráfico. Está creado a partir del nuevo motor Frostbite 3 y luce de una manera espectacular. La sensación visual no podía ser mejor, y por momentos el juego intenga engañar al ojo haciéndole creer que está viendo imágenes reales

En Ventura Bay de nuevo siempre es de noche, y uno de los aspectos más logrados es la iluminación. Se trata de un juego ciertamente oscuro, pero que luce mucho gracias al gran tratamiento de los reflejos, la humedad de los vehículos y el asfalto, que por supuesto, vuelve a estar permanentemente mojado, algo que les sonará a los más experimentados en la saga.

La recreación de los vehículos podría ser la mejor de la actual generación. Los espectaculares modelados de nuevo se hacen pasar por reales gracias a los efectos del juego. Todos ellos tienen un enorme abanico de piezas y opciones de personalización que se van desbloqueando según se avanza en la historia y se completan determinadas misiones. Faldones, alerones, llantas, capós, ensanches, retrovisores y neumáticos son solo algunas de las piezas disponibles. Se trata además de una personalización totalmente manual, en el sentido de que no se realiza semiautomáticamente como en Carbono ni se instalan kits completos. El acabado de la pintura y los vinilos ponen la puntilla a unas máquinas con cientos de posibilidades cada una. Es difícil que se creen dos iguales.

Por último, los vídeos son una constante en el transcurso del juego. De nuevo se rescata la técnica de rodarlos con actores y entornos reales para dar más realismo a la trama. Se suceden cada pocas carreras y se antojan demasiado largos por momentos. Narran el ascenso de un nuevo piloto en la ciudad que pretende llegar al primer puesto en diferentes disciplinas, pero pueden llegar a cargar.

Rubén García.

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IMPRESIONES: La beta cerrada a la que ha dado acceso Electronic Arts da la sensación de ser un juego terminado o al menos al 95%. Todo funcionaba bien, no había problemas aparentes y, a pesar de estar destinada a probar los servidores, tan solo tuvimos problemas de conexión en un par de veces a la hora de buscar uno al que conectarnos, y nunca durante la partida. Las sensaciones son positivas. Se trata de un título que mira al pasado para adaptar el estilo Underground y Carbono al juego social y multijugador de hoy en día.

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Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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