Huída sobre ruedas

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La conocida serie de velocidad de Electronic Arts evolucionará de nuevo, ofreciendo carreras trepidantes, mucha adrenalina y una ambientación más parecida a sus entregas clásicas.

En los últimos años, la serie Need for Speed no ha dejado de cambiar. Bueno, más bien desde que vio la luz allá por 1993. Pero en la actual generación de consolas, estos cambios han sido especialmente pronunciados. Algo que se apreciará más que nunca en The Run. En este caso Black Box (los desarrolladores originales) quieren ofrecer una entrega distintas, pero que de alguna forma refleje los casi veinte años de historia de la franquicia.

De costa a costa

En Need for Speed The Run, recorreremos Estados Unidos en su totalidad, pasando desde San Francisco hasta Nueva York, y visitando ciudades como Denver, Las Vegas o Detroit. Lo haremos en la piel de Jack, un personaje que intentará redimirse de su pasado de la mejor manera posible: pisando el acelerador al máximo en carreras al margen de la ley.

Uno de los principales atractivos del juego será precisamente su variedad de escenarios. Recorreremos desde las ciudades más metropolitanas, hasta desiertos, montañas, carreteras de mala muerte, desfiladeros… Todo lo que da de sí la geografía norteamericana pasará bajo nuestros neumáticos. Para ello, Black Box ha utilizado el flamante motor Frostbite 2.0. El mismo que DICE han desarrollado para Battlefield 3. De esta forma os podéis hacer una idea de lo bien que lucirán los escenarios y los vehículos. Las texturas, los efectos de iluminación, las colisiones. Posiblemente estemos ante el Need for Speed más realista contemplado hasta la fecha, al menos visualmente hablando.

Pero si algo nos ha sorprendido de The Run, es la forma en la que abandonará el estilo de las últimas entregas de la saga. Volvemos a estar ante un juego que apuesta por el espectáculo por encima de todo, y que incluso recuerda al mismísimo Burnout en algunos momentos. Por ejemplo, antes y después de las carreras podremos manejar directamente a Jack. No es que esto vaya a tener demasiada importancia, pero sí seremos capaces de completar alguna tarea que nos darán un respiro entre competición y competición.

Por otro lado, olvidaros de circuitos profesionales o cosas así. El “tunning” volverá a estar completamente presente en el juego, pudiendo tunear los coches a nuestro antojo para poder sacarlos el máximo partido. Además, al recorrer todo tipo de carreteras diferentes, los accidentes del terreno y las inclemencias climatológicas formarán una parte muy importante del título, puesto que no existirán dos tramos iguales. Por último, incluso nos encontraremos con la oportunidad, al más puro estilo Prince of Persia, de volver atrás en el tiempo cada vez que tengamos un buen piñazo, evitándolo así antes de que ocurra. Lo dicho: la espectacularidad primará por encima de todo lo demás.

Así pues, estamos ante un Need for Speed que parece claramente enfocado a todos aquellos que busquen emociones fuertes al volante. Un título que promete reencontrarse con el estilo gamberro y underground de capítulos anteriores, pero partiendo de un nuevo concepto y mejorados gráficos. Sale a la venta en noviembre.

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