Megaevoluciar o morir

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Pokémon, una de las licencias más exitosas de Nintendo, ya va por su sexta generación y como tal ya peina algunas canas. Pero su nueva entrega Pokémon X, o Pokémon Y, a gusto del consumidor, se presenta con novedades que pretenden redefinirla.

Seis entregas de su serie principal, sin distinguir entre versiones ni contar spin-offs ni remakes, más varios títulos derivados es el bagaje que Pokémon arrastra desde que en 1996 apareciera para la ya vetusta Game Boy. Un cartucho en el que un venerable señor con bata de laboratorio nos daba la bienvenida a un mundo en donde unas criaturas coleccionables con poderes especiales convivían con los humanos como la cosa más normal del mundo.

Poco a poco, los elementos clave de esta primera entrega acabaron resultando familiares en sus secuelas. Peligrosamente familiares, incluso, ya que algunas voces habían hecho notar que, quizá, a lo mejor, habría que ir insuflando aire fresco en la franquicia. Pero Pokémon no deja de ser Pokémon. Es decir, se pueden añadir cosas por aquí y por allá, cambiar esto y lo otro, pero hay una serie de elementos que si no estuvieran no harían reconocibles a estos juegos de su serie, digamos, matriz, que es la cuna y referencia de los jugadores de cara a torneos y eventos.



Repasemos: Pokémon es, invariable, indefectible e impepinablemente, la historia de un muchacho o muchacha que sale de su pequeño pueblecito natal o actual en busca de emociones y aventuras en pos de lograr el éxito en la correspondiente Liga Pokémon de la nación que corresponda, no sin antes saludar a un científico con nombre de árbol que le explicará los pormenores del mundo en que vive y le dará a elegir a su primer Pokémon de entre tres disponibles correspondientes a los tipos Agua, Fuego o Planta. A lo largo de varias localizaciones, nuestro protagonista aumenta su colección, desafía a líderes de gimnasio, reúne medallas, combate contra gente con la que cruza miradas y se enfrenta a algún grupo con fines turbios que buscan usar a los Pokémon para sus propósitos. Y ya que estamos, tendremos la posibilidad única de atrapar a ciertos Pokémon distintivos y especiales en cada región, entre ellos sus propias criaturas legendarias. Todo esto nos suena, evidentemente, y todo esto lo encontraremos de nuevo en Pokémon X y Pokémon Y. Pero además de todo ello, esta vez encontraremos más cosas.

La clave de la sexta generación de la saga Pokémon parece ser ir a lo grande, lanzarse al ruedo de la portátil 3DS y abrazar sus capacidades técnicas para hacer el juego más avanzado técnicamente de toda la serie hasta el momento. Gracias a ello nos encontramos con personajes poligonales y modelos de nuestros Pokémon en las batallas que llevarán a cabo sus técnicas con unas animaciones que van más allá de un simple vaivén en pantalla acompañado de brillos y efectos varios. Pero si hemos de empezar hablando de las batallas es inevitable mencionar el gran elemento distintivo de Pokémon X e Y: las megaevoluciones.

Esta vez, y como una de las novedades de peso que Game Freaks incorpora a partir de esta entrega, las tres formas de rigor de nuestros Pokémon no serán el límite absoluto. Mediante unas piedras específicas de cada especie capaz de conseguirla, nuestros monstruos de bolsillo podrán trascender temporalmente su poder en pleno combate y adquirir su megaforma, una transformación que podrá variar su tipo y habilidades, y que nos será de gran utilidad para los momentos de más apuro. La megaevolución tuvo la culpa de que creyésemos que Mewtwo disponía de una nueva evolución, que ya se bautizaba como Mewthree. Bueno, en cierta forma no íbamos del todo desencaminados.

De modo que tenemos un combate mejor presentado y más espectacular, al que se unen nuevas especies de Pokémon con sus respectivas técnicas y un nuevo tipo elemental, Hada, para subir hasta 18 su número y proporcionar algo más recurso táctico gracias a su superioridad frente a los tipos Dragón, Lucha y Siniestro, o su ineficacia contra los tipos Acero, Fuego y Veneno. Nos vendrá bien para unos combates que ahora admiten la posibilidad de que nos las veamos, sin comerlo ni beberlo, contra un máximo de hasta 5 Pokémon salvajes a la vez. En el caso de oponentes humanos, seguiremos pudiendo disputar combates por parejas. Pero Game Freaks se ha abierto a otro terreno que, si bien no era virgen en la saga, sí que estaba un poco más por hollar. Hablamos de los combates online.



En Pokémon X e Y tendremos más facilidades para medir nuestras habilidades contra otros oponentes. Para empezar, ya no será necesario que nuestros adversarios formen parte de nuestro grupo de amigos, sino que gracias al nuevo Player Search System (Sistema de Búsqueda de Jugadores) podremos combatir contra un mayor abanico de entrenadores que el propio juego nos ofrecerá clasificados como Transeúntes (usuarios dentro del alcance de la red local, o que se encuentren conectados a través de Internet) , Conocidos (rivales a los que nos hemos enfrentado ya) o Amigos. Con todos ellos podremos disputar combates de los de toda la vida, o bien de clasificación, los cuales nos otorgarán puntos. Además, mediante StreetPass podremos acceder a noticias de eventos y torneos si es que estamos encarando nuestra carrera de entrenador de manera profesional, o sencillamente intercambiar Pokémon con otros jugadores.

Esta orientación más manifiesta hacia el juego online hace que el tener multitud de entrenadores clónicos correteando por ahí pueda resultar algo confuso, de modo que Pokémon X e Y permitirá, por primera vez, hacer uso de varias opciones de personalización para dar una imagen distintiva a nuestro personaje. Cambiando sombreros, camiseta, pantalones, botas y accesorios varios, podremos hacernos un entrenador al gusto que refleje mejor la personalidad que buscamos. Un entrenador que, como es usual también en la serie, dispondrá de varios medios de transporte, desde los propios Pokémon hasta patines, tables de skate o nuestras fieles deportivas con las que podremos correr ya desde el comienzo del juego.

Entrenar Pokémon, que al fin y al cabo es el meollo del asunto, cobrará también una nueva dimensión en X e Y, y es que si hasta el momento nuestros bichos solo podían progresar mediante la experiencia ganada en combates u objetos especiales destinados a tal fin, ahora podremos hacer que se machaquen en un campo de entrenamiento a través de sesiones en forma de minijuegos que harán aumentar algunas de sus características básicas como Ataque, Defensa, Salud o Velocidad sin que ello implique subir de nivel, cosa que quedará reservada para los combates. El trato que tengamos con nuestros Pokémon no se limitará a hacerles sudar la gota gorda, ya que de vez en cuando también necesitarán que les cuidemos y juguemos con ellos, algo que haremos en el PokéRecreo, un lugar donde podremos interactuar con nuestros monstruos como si estuviésemos en un simulador de mascotas para darles de comer o acariciarles y aumentar nuestra relación con ellos. Obviamente, cuanto mejor les tratemos, más rendimiento nos ofrecerán.



Con nuevas perspectivas de cámara, nuevas opciones de diálogo, nuevas opciones para guardar fotografías instantáneas y un renovado sistema de relaciones con otros personajes controlados por la máquina, algo que también será muy importante ya que en ocasiones necesitaremos su apoyo en nuestro viaje, las posibilidades de juego en Pokémon X e Y se multiplican con respecto a entregas anteriores sin perder la esencia que define a las entregas de la serie Pokémon. Pero desde luego, un punto que no debe faltar es la capacidad de almacenar estas criaturas y dar rienda suelta a nuestro afán de hacernos con todos. Para ello, el PC ya no será suficiente y podremos contar con otro sistema llamado Banco de Pokémon, un mecanismo por el que podremos acaparar hasta 3.000 Pokémon y que ha venido acompañado de cierta polémica debido a cierto detalle: es de pago. No obstante, su uso no es obligatorio y se dispondrá de un periodo de prueba que dará comienzo en diciembre para decidir si vale o no la pena.

Por supuesto, seguimos teniendo la banda de malhechores que no trama nada bueno, en este caso el Team Flare, cuyo propósito es hacerse ricos al tiempo que crean un mundo hermoso. Sobre el papel no se lo han montado mal, la verdad. Y también por supuesto contaremos con la posibilidad de resucitar Pokémon fósiles, de atrapar Pokémon legendarios, de darle una nueva forma a nuestro Eevee, de presentarnos a concursos varios y de explorar muchos y variados escenarios que darán forma y colorido a la entrega más ambiciosa de Pokémon hasta la fecha. Pokémon X e Y se presenta más espectacular, más profundo, con más posibilidades pero, y eso es lo principal, sin dejar de ser un juego con todo el sello, sabor y espíritu de su serie. Game Freaks ha puesto a la serie a buscar su propia evolución, y parece que las versiones X e Y (y apostamos por un futuro Pokémon Z desde ya mismo) han comenzado ya a andar ese camino con el impulso que les permite 3DS y la inercia de su legado.

IMPRESIONES: Estamos posiblemente ante la generación que más novedades ofrece con respecto a sus anteriores entregas, y eso supone nuevas posibilidades con las que Game Freaks juguetea para añadir más dulce a un título, que ya de por sí era esperado por sus fans como agua de mayo. La diferencia es que esta vez, gracias a las novedades y a su replanteamiento de cara al modo online, Pokémon X e Y podría conseguir abrir aún más su público, sin por ello cambiar de tono. Para los amantes de la saga, miel sobre hojuelas. Para los que no lo sean, una alfombra de bienvenida. El 12 de octubre comprobaremos su eficacia.

Juan Elías Fernández

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No te quedes solo en el juego:

Comic: Pokémon Adventures, de Hidenori Kusaka

Película: Pokémon, la película: El rapidísimo Genesect; El despertar de Mewtwo

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