A la carrera por el Yermo

iD Software no acostumbra a aventurarse en muchas franquicias nuevas. En su haber, un puñado que se puede contar con los dedos de una mano, donde destacan algunos de los hitos más importantes del género FPS, como Wolfenstein 3D, Doom o Quake. Y precisamente Quake, cuyo primer juego salió a la venta en 1996, ha sido la última franquicia que iD Software desarrolló hasta el anuncio de Rage.

Estos quince años esperando una nueva licencia del estudio de John Carmack han creado una expectación increíble sobre este shooter, que se mezcla con elementos de juegos de entorno abierto, sandbox, y hasta con títulos de conducción.

Nuestro protagonista es uno de los pocos supervivientes al impacto del meteorito Apophis sobre la Tierra. Un puñado de humanos fueron elegidos para entrar en las Arcas, unas cápsulas criogenizadas formadas por doce personas cada uno, seleccionadas por su cualidades, y que deberían comenzar la reconstrucción de la Tierra después de la hecatombe. Sin embargo, al comenzar el juego nos damos cuenta de que nuestros compañeros están muertos y nosotros sufrimos amnesia.

Salimos de esta manera a un mundo en el que sí hay supervivientes, reagrupados en pequeñas ciudades, pero rodeados de bandidos y mutantes. Además, alguien está intentando reunir a los tripulantes de cada Arca, por lo que se nos persigue.

Como producto de iD Software, Rage no podía ser otra cosa que un shooter un primera persona, pero cuenta con ciertos elementos que pretenden hacer de el algo diferente en un género saturado de títulos en esta generación. Hay que destacar que no estamos ante un juego lineal, en absoluto. Es más parecido a un sandbox, con determinadas zonas cerradas. El extenso mapa se puede recorrer a bordo de vehículos, una de las señas de identidad de Rage. Podremos contar, a lo largo de la aventura, con varios diferentes (buggies, pick-ups, quads…) con sus cualidades diferenciadas.

Como juego de entorno abierto, su estructura no es lineal. Existe un arco argumental y de misiones principal, pero también numerosos objetivos secundarios e incluso circunstanciales, que surgen al pasar por determinadas zonas del escenario. A todo esto hay que sumarle varios de extras, como minijuegos de cartas o de dados en los bares de las ciudades hasta carreras con nuestros coches, pasando por el Mutant Bash. Éste es un programa de televisión dentro del juego que se convierte en una especie de modo Horda, en el que tenemos que acabar con oleadas de enemigos de diferente tipo en varias rondas.

Por todo esto que lees se podría pensar que estamos ante un RPG de acción. Pero no. En iD Software han insistido siempre mucho en que ellos hacen títulos de acción en primera persona. Olvídate de los puntos de experiencia y de elementos de ese tipo. Contaremos con tres tipos de armadura con diferentes cualidades, entre las que habrá que seleccionar una al comenzar el juego (la primera nos proporciona descuentos en las tiendas, la segunda nos da más resistencia al daño y la tercera evita que algunos disparos nos alcancen). Y luego toda la evolución irá enfocada a mejorar y conseguir armas y gadjets nuevos. ¿Cómo? Pateando los escenarios, inspeccionando los cuerpos de los enemigos muertos, cumpliendo misiones… todo para que nos den objetos con los que construirlos. Desde un explosivo coche de radio-control (que manejaremos nosotros directamente) hasta munición de todo tipo. En definitiva, un sistema de “recetas tecnológicas” que se convierte en el alma de la evolución del juego.

Con todo esto que te hemos comentado te habrás dado cuenta de que la experiencia de Rage está enfocada, principalmente, al juego en solitario. Y su duración lo dice así: unas quince horas para la trama principal, casi el doble si queremos cumplir todos los objetivos. Pero también habrá algún que otro modo multijugador para ampliar aún más las horas con el mando en la mano. Destacan sobre todo las carreras de coches para hasta seis jugadores, en las que habrá atajos, se podrán usar armas, power-ups…Y un cooperativo para dos jugadores, en donde cumpliremos misiones alternativas a las del modo campaña junto con un amigo.

iD Software también está poniendo un énfasis particular en todo lo que rodea a la acción más pura para hacerla todo lo rica que sea posible. Una depurada inteligencia artificial, un control que, cuando hemos podido probar el juego, a nosotros nos ha parecido brillante o la gran cantidad de animaciones en función de donde reciban los enemigos un disparo. Y, por supuesto, el apartado gráfico. El motor de producción propia del estudio, el iD Tech 5, que está siendo desarrollado a la par que el juego, busca alcanzar un nivel de detalle en todos los sentidos que sitúe a Rage entre los mejores de la generación en este aspecto. Desde un cielo en cambio continuo hasta una gran profundidad de horizonte, pasando por grandes texturas o una potente iluminación, sobre todo en las explosiones.

Resulta curioso que, entre la particular guerra que se va a vivir entre los grandes FPS de este último tercio de año, se cuente a Battlefield 3 y a Modern Warfare 3, pero no a Rage. Si es por la diferencia en sus aspectos jugables, aceptamos barco. Pero si no se le tiene en cuenta porque se considera que estará por detrás de los juegos de DICE y de Infinity Ward, más de uno se llevará una sorpresa, casi con toda seguridad.

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