Impresiones de Railway Empire – La senda del progreso

Estamos en pleno siglo XIX y las praderas norteamericanas tienen un nuevo habitante. El caballo de hierro llega trayendo consigo el progreso, la comunicación y el comercio para empezar a pavimentar la acera que conducirá a la nación a la época moderna. Con las décadas, atrás van a quedar las diligencias y los carromatos, y los transportes de grandes volúmenes de mercancías, correo y pasajeros entre ciudades se realizarán en tiempos que parecían impensables. Esto es historia, pero ya se sabe que la historia puede dar para interesantes videojuegos.

Este en concreto es Railway Empire, una propuesta que nos llegará con el sello de Kalypso Media y el aval de los responsables de la saga Tropico, la longeva serie en la que adoptamos el papel de El Presidente para gobernar con puño de hierro una república tropical. Pero en esta ocasión nos vamos un poco más arriba, a los Estados Unidos de los pioneros industriales. La revolución del vapor está al caer y se necesita de emprendedores para poder hacerla realidad. Y de paso, embolsarse unos millones de dólares, claro.

Siguiendo la estela de la afamada serie Railroad Tycoon, en Railway Empire nos pondremos al frente de una compañía de ferrocarril desde la que diseñaremos trazados ferroviarios, crearemos líneas entre ciudades a las que haremos conocer económicamente y controlaremos el tráfico de mercancías y pasajeros de punta a punta del país. Eso, si la competencia y los imprevistos nos dejan. Si tienes lo necesario para ser un magnate de las locomotoras en los mismos inicios de este medio de transporte, presta atención a lo que puede ofrecerte este juego que se lanzará a finales del enero.

Los albores de la industria ferroviaria son apasionantes a muchos niveles. Buena prueba de ello es que hay un cierto número de juegos específicamente con esta temática, y no solo de ordenador, también de tablero. Si conoces algunos de ellos, como Aventureros al Tren o 1803: Railways & Robber Barons, o simplemente compartes la pasión de Sheldon Cooper por los trenes y todo lo que les rodea, disponte a entrar en tu elemento con la propuesta de Kalypso Media.

Railway Empire, como indica su nombre, nos encomienda la misión de gestionar un imperio del ferrocarril que podemos crear a nuestro antojo desde la nada, o bien siguiendo un modo campaña que se nos va a plantear en diversos escenarios a lo largo de distintos periodos de tiempo. En cada uno de ellos deberemos cumplir unas metas antes de que transcurra el año indicado, pero no sufras si te inclinas más hacia las maquetas del Ibertren que al aburrido papeleo y la gestión empresarial. Precisamente, el plantar vías, estaciones y demás elementos sobre el paisaje norteamericano va a ser nuestra mejor baza.

En Railway Empire, el territorio de Estados Unidos se nos muestra indicando las principales ciudades de la época, en las cuales podremos construir estaciones que podremos comunicar entre sí de la manera lógica, tendiendo vías entre ellas. Comunicados dos puntos, ya podemos establecer una línea ferroviaria con un trayecto de origen y destino (y paradas intermedias si las hubiere) y asignar una locomotora para que lleve a cabo dicho trayecto. El propósito es transportar el excedente de la ciudad de origen y cubrir la demanda de la de destino, a ser posible. Dicho de otro modo, se trata de construir rutas comerciales teniendo en cuenta lo que demanda cada ciudad.

Y lo que demanda se puede obtener en los mismos alrededores si hay suerte. Y es que hay propiedades de ganaderos, leñadores, granjeros y demás que pueden ofrecer su mercancía si les ponemos al alcance una pequeña estación y les comunicamos con el mundo para que sean parte de nuestra red. A mayor actividad comercial, las ciudades que dispongan de estación irán creciendo, y podremos hacer que el progreso se deje notar en ellas otorgándoles mejoras a cuenta del ferrocarril. Así, podemos construir atracciones, universidades, bibliotecas y demás edificios que tendrán un impacto sobre la localidad y sobre el flujo de visitantes que atraiga. Lógicamente, nos conviene que sea alto y que toda esa gente viaje en nuestros trenes.

Esta es la idea sobre el papel, que la verdad es que no cuesta llevar a la práctica, porque lo cierto es que es tan fácil colocar un edificio, unir los puntos con el siguiente y hacer que una locomotora cubra el recorrido. Ahora bien, cuando tengamos que usar dos locomotoras en una sola vía nos tendremos que pensar el poner tramos de adelantamiento y sus convenientes señales, para que en caso de venir dos trenes de cara uno se detenga y espere mientras el otro adelanta por la vía próxima. 

De detalles como este, así como de construir edificios de mantenimiento, torres de aprovisionamiento, de contratar a personal especializado para que le saque eficiencia a los trenes o de solucionar los imprevistos que se presenten sobre la vía también tendremos que ocuparnos. Porque aunque la caldera eche chispas, a veces no todo va sobre ruedas. Basta con poner una señal de parada mirando hacia donde no toca para que dos trenes se queden ad eternum esperando a que uno libere la vía. Y si no prestamos atención al mantenimiento de nuestras viejas cafeteras nos pueden dar un disgusto que se traduzca en pérdidas.

Eso sí, el progreso es imparable. Y eso se notará en las investigaciones que podremos llevara cabo con puntos que nos concederán mensualmente, y con los que desbloquearemos nuevas tecnologías, tipos de tren y elementos que harán que cumplan con su función con mayor eficiencia. Eventualmente, y si jugamos bien nuestras cartas, no solo tendremos una colosal flota de flamantes trenes, sino que las ciudades que hayan sido agraciadas por la presencia de nuestra compañía serán el súmun del bienestar.

Precisamente, las fuerzas vivas de estas localidades no serán ajenas a nuestro éxito, y de vez en cuando nos ofrecerán hacernos cargos de ciertos negocios de la zona que saldrán a subasta. Si controlamos una producción y controlamos los transportes en la zona, huelga decir que tenemos un pelotazo entre manos. Dependerá de tu capacidad de decisión y planificación el saber erigir o no un imperio sobre raíles.

Railway Empire no está terminado aún, y eso se deja notar en la versión de prueba. Sin embargo, se basta para mostrar que su manejo es bastante sencillo, pudiendo incluso usar mando. No es del todo intuitivo, algunas cosas tienen su truco pero no cuesta habituarse, y al final, lo que parecía enrevesado resulta que se puede resolver de la manera más sencilla. Eso nos deja respirar tranquilos y vivir la emoción de ver cómo poco a poco nuestra compañía ferroviaria se hace con el control del país.

Tanto si disfrutas del género tycoon de gestión empresarial estratégica como si siempre has querido montar tu propia maqueta de trenes pero nunca has tenido espacio, Railway Empire quiere ser una alternativa que tengas en cuenta. Nuestras primeras impresiones son bastante positivas a este respecto, y si el 26 de enero de 2018 nos llega este juego debidamente pulido, puede ser un título al que le echemos bastantes horas. No te olvides la gorra y el silbato. 

Juan Elías Fernández
 

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