Como una moto

Mientras que de simuladores de automovilismo hemos ido y vamos bien suministrados, en lo referente al motociclismo la tendencia ha sido muy diferente. RIDE surgió para llenar un hueco solo reclamado por unas pocas franquicias, y ahora regresa con una secuela con la que aspira a pulir algunos de sus defectos, pero sobre todo, terminar de enamorar a los más afines a esta competición.

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Tengo que avisar que este avance va a ser más personal de lo acostumbrado. Es porque moralmente siento la obligación de empezar confesando algo. Servidor no es fan del motociclismo. El mundo del motor y en particular el de las dos ruedas nunca me han llegado al alma. Qué se le va a hacer, uno es así. Por eso se me hace extraño ponerme frente a RIDE 2 como el marciano al que le sirven una langosta. No con miedo ni vértigo, al contrario. Cuando ejecuto RIDE 2 por primera vez es con curiosidad. Seguramente el aficionado a las motos ya va relativamente curado de espanto a la hora probar un simulador, se fija en el realismo de su manejo y de sus físicas, en la variedad de modelos o en las categorías en que se puede competir. Pero en ese momento en que RIDE 2 termina su instalación soy un montón de arcilla esperando a ser moldeado, y cuando hago correr el juego de Milestone lo que quiero sacar en claro de estas primeras impresiones es qué puede ofrecerme RIDE 2 a mí y otros como yo para que descubramos el placer del motociclismo.

Tras crear el piloto digital que aspirará a lo más alto sobre el asfalto, RIDE 2 tiende la mano para demostrar el movimiento como debe ser, es decir, andando. No se tarda mucho en subir a la moto y empezar a competir en una carrera inicial a modo de tutorial para ir rompiendo mano frente a otros 15 competidores controlados por la IA. Considerando mis nulas aptitudes, aprovecho todas las ayudas que me ofrece el juego. Una guía que indica el trazado óptimo y los tramos en los que acelerar y frenar, y un nivel de dificultad en lo que a rivales respecta más permisivo. A la primera curva, mi pobre piloto se estrella de morros. Era de esperar, siendo las motos vehículos más ágiles y de manejo más delicado que los que podemos encontrar en otros simuladores. Hay que cambiar el chip, pero mientras tanto, mi pobre motero rueda sobre el circuito como un saco de patatas. Calculo que en la vida real el pobre desgraciado habría muerto no menos de diez veces en la primera vuelta, ya sea con el cuello roto, arrollado por otras motos y una de ellas despeñado por una ladera, eso sí, con unas vistas preciosas. Termina la carrera y como era de esperar, mi pobre aspirante ha cruzado la meta el último. Pero esto no se trata de cómo empieza, sino de cómo acaba.

Porque de hecho, RIDE 2 acaba de empezar. Ahora es cuando al fin están disponibles los diferentes modos, y lo principal, el vehículo con el que empezamos a conquistar los laureles del éxito, regalado por el juego a elección propia en virtud del estilo de pilotaje que mejor nos encaje. Cada moto dispone de una serie de valores en cuanto a manejo, aceleración, velocidad máxima y potencia de frenado, y si bien al comienzo los modelos que se ofrecen son bastante diferentes, con los créditos que se nos conceden de inicio y los que podamos ir ganando al completar carreras podremos pasar por la tienda y hacer mejoras en la moto con nuevos recambios que aumentarán nuestras prestaciones. Pero cuidado con venirse arriba, porque para participar en cada uno de los Eventos de Temporada donde nos tendremos que ganar el prestigio y las habichuelas hay un límite de Puntos de Rendimiento, puntos que cada moto tiene en función de sus prestaciones y que lógicamente aumentan con cada mejora.



Cada temporada termina tras disputarse 8 eventos, que podremos elegir de entre varias categorías conforme vayamos obteniendo éxitos que las desbloqueen. Inicialmente, son las pruebas de nivel amateur en diversas clases de motocicletas (naked, supermoto, deportivas, dos marchas, etc.) las que están disponibles, y si conseguimos una serie de medallas de oro en ellas terminando en primer lugar, tendremos acceso a más. Transcurren en trazados ambientados en localizaciones reales, tales como Sierra Nevada, la Costa Azul o Almería, e incluyen efectos climáticos que inciden sobre el terreno, y aunque generalmente son carreras al uso hay algunas que toman normas específicas en las que se aplican penalizaciones, e incluso pruebas contrarreloj. Tras algunas carreras, menos de las que sinceramente esperaba, la práctica y la guía visual surten efecto y mi abollado piloto, con docenas de clones pasados a mejor vida por el camino, ya empieza a mantener el tipo. Algún coscorrón aún no se lo quita nadie, pero tras comprender los compases para tomar mejor las curvas y empezar a intuir cuándo acelerar y cuándo aprovechar la inercia de la moto, el último lugar se convierte en un meritorio sexto puesto, luego un cuarto, por fin un podio y finalmente, la primera victoria. Y ahí llega la primera sorpresa.

¡Mi piloto ha sido invitado a una carrera especial! La fama empieza a llamar a la puerta. Los Eventos por Invitación son donde realmente se mueve la "chicha" del juego, porque no sólo ofrecen premios más jugosos, 20.000 créditos por ganar frente a los 5.000 de un evento de temporada corriente y moliente, sino además una moto nueva y flamante a elegir de entre dos posibles. Claro está, no son habituales. Sólo están disponibles al terminar cada temporada y sólo se puede disputar uno hasta que finalice de nuevo la siguiente. Los eventos por invitación también tienen requisitos de prestaciones y clase, de modo que es la oportunidad de estrenar una nueva moto recientemente adquirida de dos marchas. Termino sexto, pero voy aprendiendo.



Precisamente al ser consciente de que RIDE 2 me ha llevado de la mano para familiarizarme con su mecánica, considero dar el paso y quitar los ruedines, es decir, subir el nivel de la IA y usar físicas más realistas. Pero desecho la idea por el momento debido a dos motivos. Uno no se vuelve un Crivillé de la noche a la mañana y estoy seguro de que el juego me lo recordará por las malas con rivales más agresivos – más de una embestida ya me ha costado que mi sufrido corredor se lleve parte del circuito restregado por el lomo – y una mayor facilidad para salir volando o caer, y esa opción que hace mención a los caballitos aún me intimida y aterra a partes iguales, visto en alguna ocasión que mi piloto quedaba literalmente suspendido en el aire solamente cogido al manillar tras perder la estabilidad. Un usuario más experimentado o dado al género, y sobre todo que no se le conviertan las manos en muñones al tocar un juego de conducción, a buen seguro sabrá exprimir mejor esta mayor exigencia. Por otro lado, estoy disfrutando honestamente de RIDE 2 y quiero que la cosa dure un poco más. Me lo estoy pasando bien y tengo la sensación de que estamos llegando a algún sitio, que voy dominando el juego y que esto de correr sobre una moto no está tan mal. 

Conforme llegan los triunfos y el prestigio de mi piloto sube en la clasificación mundial, RIDE 2 va floreciendo con nuevas opciones de competición. En un momento dado se pueden disputar campeonatos, series de carreras con puntuaciones y clasificación en función de los puntos recibidos por terminar en según qué posición. El premio tampoco es manco, 15.000 créditos y una nueva moto. Y nuevas modalidades empiezan a aparecer en las temporadas con el protagonismo de más clases de motos a la vez que en el menú principal, donde ya aparecen carreras por equipos (en las que la posición final de todos los miembros de un equipo determina de manera conjunta al vencedor) y desafíos, retos a cumplir a cambio de premios. A medida que va engrosando la nómina de créditos, éstos se van invirtiendo en nuevas motos para poder acceder a las pruebas desbloquedas y en mejoras para éstas, ya más selectivas en función de la característica a mejorar, porque a estas alturas RIDE 2 ya ha mostrado también que no siempre la moto más rápida es la más recomendable, y en según qué circuitos una rápida aceleración tras la última curva es tan importante para robar unos cuantos puestos por la mano como lo es en otros un potente motor para darlo todo en una recta larga frente a la línea de meta.

Tras llegar de la nada y ver cómo los resultados hacen acto de presencia, cada nuevo logro desbloqueado dentro del juego aumenta mi autoestima. Así que eventualmente paso a mayores y subo el listón de la dificultad y el realismo para jugar en la liga de los mayores. A las primeras de cambio, mi desdichado piloto vuelve a volar por los aires bajo los azules cielos de la región de Kanto, en Honshu, Japón, mientras rezo para que los dioses acojan su alma. Definitivamente, queda mucho por practicar.



Esta versión beta de RIDE 2 avisa que es un producto en desarrollo en todo momento. Como jugador del género, ya somos dos. Mi experiencia con simuladores de motociclismo también estaba en desarrollo, pero en general ha sido satisfactoria. Honestamente, bastante más de lo que esperaba. RIDE 2 se mira en el espejo de un Gran Turismo de dos ruedas que pueda ofrecer una experiencia realista al usuario de la mano de una completa selección de modelos reales, de los que da pelos y señales durante las no breves pero tampoco demasiado extensas cargas, y de varias modalidades para diversos gustos donde tampoco falta el juego online para competir con amigos. Quizá es apuntar alto, pero nadie le negará que le pone ganas. Lo que le falta es lo que en sí mismo reconoce, y es estar terminado. Pulir algunas cosas en el aspecto gráfico, ajustar unas físicas que a veces hacen cosas un poco extrañas (a veces un mal roce basta para mandarnos a paseo pero es una simple caricia para un rival con una moto similar en las mismas circunstancias) y una IA que tan pronto hace el adelantamiento de su vida como que se cae sola, hay que decir que no muy frecuentemente, y que en las carreras de equipos se le agradecería un poco más de colaboración y ganas. RIDE 2 sale en octubre y a servidor de ustedes le ha convencido para seguir llevando a su magullado piloto a la fama. Aunque el pobre se deje la piel en el intento. Literalmente.

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RIDE


RIDE 2 incluirá 174 motocicletas mas otras 16 modificables para sumar 190, de las que las supermotos son la principal novedad. 

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