A sus órdenes, presidente

9432

Los Santos regresan de la mano de Volition pero sin el techo de THQ para afrontar una guerra a la que no están acostumbrados. Alienígenas y superpoderes serán la temática de Saints Row IV.

Cualquiera que esté frente a un juego de la serie Saints Row debería, a estas alturas, saber a qué atenerse. Sus dos primeras entregas, quizá más discretas, ya nos introdujeron en una ambientación urbana en la que las bandas transformaban las calles en una batalla campal sin freno ni complejos, unos juegos de acción en mundo abierto en el que se nos incitaba a hacer el cafre y dar rienda suelta a nuestros impulsos más primarios.

Pero la última entrega, Saints Row: The Third, fue la que terminó de colocar a la marca entre el pelotón de cabeza de la popularidad y consiguió armar más revuelo y convencer a unos fans que vieron cómo a Volition se le iban las inhibiciones cada vez más. Y es que no hay nada que diga “desenfado” como atizar a diestro y siniestro con un gigantesco dildo morado.



Eso pensábamos hasta la fecha. Hasta el día en que comenzamos a ver detalles de Saints Row IV, un proyecto que parecía querer lograr lo que se antojaba si no imposible, sí bastante complicado, que a Volition se le fuera la pinza todavía más. Para empezar, la delicada situación de THQ, cuyo triste final ya conocemos de sobra, hacía temer por el regreso de los Santos y sus, digamos, poco ortodoxos métodos, pero si bien la franquicia callejera no es un Grand Theft Auto o un Elder Scrolls, no dejaba de ser un caramelito bien jugoso, y más viendo lo que sus responsables acababan de plantear en la anterior entrega, una versión ampliada que, esta vez sí, gozó del favor del público. Los alemanes Deep Silver son ahora quienes traen de la mano al estudio y su retoño, y la duda era si esto podía afectar de alguna manera al desarrollo del juego. La respuesta parece ser un rotundo no.

Es cierto que Saints Row IV supone un cambio, pero no un cambio convencional. Tenemos de vuelta a nuestra pandilla favorita, y ha habido algunos cambios por el vecindario. Para comenzar, apenas cinco años tras los sucesos de Saints Row: The Third, nos encontramos con que el líder de los Santos acaba de ser elegido presidente de los Estados Unidos de América. ¡Bam! ¿Qué es lo peor que puede pasar cuando un pandillero recalcitrante toma el control de la Casa Blanca? Podemos esperar de todo, pero desde luego una de las pocas cosas que podrían aumentar el embrollo sería saber que no estamos solos en el Universo y que una invasión alienígena se cierna sobre la Tierra. Bien, no miréis ahora, pero los Santos están a punto de ampliar sus riñas de vecindario a niveles más cósmicos. 

Pandilleros contra alienígenas podría ser de por sí un punto de partida lo bastante curioso e incluso interesante, pero por si los consoladores tamaño extra grande no fuesen lo bastante efectivos para repeler una amenaza extraterrestre, Volition ha querido añadir el factor que más juegos no va a dar: superpoderes. Nuestro protagonista y sus compañeros se convertirán en Saints Row IV en una especie de bizarra Liga de la Justicia capitaneada por el mismísimo presidente de los Estados Unidos y cuyos poderes serán puestos al servicio de… nuestra diversión. Al fin y al cabo, el civismo no entraba en el programa electoral.

El material que hasta ahora hemos podido ver de Saints Row IV es, por definirlo en corto, de locos. De locos en el sentido divertido del término. La metamorfosis de esta franquicia en una aventura de ciencia ficción nos va a llevar a ir consiguiendo nuevos y espectaculares superpoderes en el transcurso de esta que poder poner al servicio de la nación, léase por nación nuestros propios intereses. Supervelocidad, superfuerza, vuelo y la acostumbrada ristra de habilidades propias de las colecciones de DC o Marvel serán nuestras herramientas en Saints Row IV para transformar a un grupo de gamberros en los salvadores del mundo. 

Y no serán las únicas. Volition parece pasárselo en grande diseñando las armas, vehículos y dispositivos más hilarantes y al mismo tiempo contundentes para dar a su juego lo que ya parece ser un sello propio consistente en a ver quién hace la animalada más gorda. En esta ocasión no podemos dejar de mencionar la Dubstepadora, una de las nuevas armas que, como su nombre indica, liberará todo el poder del ritmo urbano en forma de un rayo similar a un efecto de ecualizador para poner a bailar sin remedio a todo hombre, mujer o incluso aparato que se le cruce por delante. Pero si con eso no basta, habrá más arsenal, y también vehículos. Coches, coches más grandes, coches monstruo, y su evolución lógica, robots tripulables. Habéis léido bien. No os sorprendáis, estamos en Saints Row.



Con todo esto queda ya patente, por si no lo estaba antes, que Volition ha querido llevar su saga un paso, o dos, más allá. No solo por el vuelco hacia la ciencia ficción más descerebrada y, por qué no decirlo, agradecida cuando tenemos un mando en las manos, sino también por un cambio en su jugabilidad. Aunque al parecer la interfaz de usuarios no vaya a presentar grandes cambios, el llevar el caos y la destrucción a un nuevo nivel con estos superpoderes y la presencia de alienígenas de varios tipos con sus propios métodos y armas de conquista va a hacer que tengamos que cambiar un poco el chip con respecto a esas broncas de callejón que habíamos vivido hasta ahora.

Si algo se puede decir de Saints Row IV a falta de ponerle la mano encima, es que desde luego parece un juego honesto en el sentido de que no busca engañar a nadie. Lo que ofrece está bien claro, y no es otra cosa que dosis extra familiares de violencia, irreverencia, incorrección, humor negro y de grano grueso, referencias sexuales y adultas, un ligero (o no tanto) toque de sátira política y, lo que más nos importa al fin y al cabo, guantazos como ruedas de molino.

Esto no va dirigido a un fan en la onda de Mass Effect que busque explorar otros planetas, vivir una intrincada trama y descubrir las costumbres y personalidades de otras razas. El público de Saints Row IV es el público que goza de patear entrepiernas con superfuerza o de inflar a quien se les ponga delante con una pistola de ciencia ficción casposa hasta hacerle reventar. Es el público que se lo pasa en grande cuando le dan diversión pura y dura. Saints Row IV no solo nos promete esto, sino que como si del arquetípico vendedor loco de coches usados se tratase nos promete más y más y mucho más hasta que a él o a nosotros nos explote la cabeza.

El 28 de agosto, Saints Row IV llegará a las tiendas. De paso llegarán también belicosos alienígenas, armas imposibles, poderes asombrosos y todo el desfase que se pueda imaginar en un videojuego de mundo abierto. Los ingredientes son interesantes, falta saber si Volition los ha mezclado bien. Y esperamos que sea así porque este es el tipo de presidente al que daríamos nuestro voto.

Primera impresión: Saints Row IV, a pesar de desmarcarse de lo que venía siendo su rumbo hasta el momento, por lo menos en cuanto a ambientación y mecánicas, puede acabar siendo su consagración entre el grueso de los usuarios si juega bien sus cartas. A todos nos gusta soltarnos la melena y desencadenar la mala baba, y esta y no otra es la verdadera meta de este juego. Si Volition consigue ejecutar debidamente lo que tiene en mente, podemos estar ante un juego de culto entre los aficionados por todo lo que presenta y, lo más importante, uno de los títulos más divertidos de lo que resta de año. Pero el doble filo de esta navaja puede hacer que, por el contrario, los Santos se condenen al infierno de la mediocridad. Lo único que es seguro es que en estos momentos, solo el presidente de los Estados Unidos puede sacarnos de ésta. 

—————————————————————————————————————————

Juegos relacionados:

Saints Row II

Saints Row: The Third

No te quedes solo en el juego:

Película: Attack The Block, de Joe Cornish

Canción: Chad Kroger – Hero

 

Juan Elías Fernández

Publicaciones relacionadas

Cerrar