Impresiones de Shenmue III – Regreso al pasado

Shenmue III va a tocar el corazoncito de los jugadores más nostálgicos.

Shenmue III Steam Después de tantos años de espera, casi podemos tocar con los dedos Shenmue III, donde parece que el tiempo se ha detenido. De hecho, para muchos seguidores de la saga la historia se detuvo hace 18 años, pero la insistencia de la comunidad produjo el milagro. Después de tantos retrasos y una campaña de Kickstarter por el camino, Shenmue III se lanza el próximo 19 de noviembre para PlayStation 4 y PC, y hemos tenido acceso a una demo del juego definitivo que no nos ha dejado indiferentes.

Después de jugar durante dos horas en una versión algo limitada, ya que no se podía explorar el escenario a nuestro antojo, nos hemos hecho una idea muy definida de esta esperada continuación. Volvemos a controlar a Ryo Hazuki, un adolescente especialista en artes marciales que quiere vengar la muerte de su padre. Esta entrega promete recuperar las sensaciones de los jugadores de entonces y ofrecerles un envoltorio nuevo. Quiere encontrar el equilibrio entre lo tradicional y lo moderno. Pero, ¿lo conseguirá?

Mundo abierto más vivo que nunca

A primera vista tiene un apartado visual de ensueño, con paisajes que parecen cobrar vida potenciado por un ciclo de tiempo que influirá en determinadas misiones. Precisamente, una de las principales novedades es el mundo abierto que suma el componente de exploración que tanto nos gusta. Podemos recorrer el pueblo y hablar con sus lugareños a pesar de sentirnos un forastero en estas tierras. Pero hay mecánicas y transiciones demasiado toscas que parecen ancladas en aquellos días de Dreamcast y que no nos hace sentirnos especialmente cómodos. Incluso conserva aquellas pantallas de carga que nos anunciaba un día nuevo, posiblemente a modo de guiño.

Son detalles que gustarán a los fans, pero puede resultar excesivo cuando llevas unas cuantas horas de juego. Aprovechando el salto visual, podría haber sido un poco más ambicioso en su jugabilidad. En su lugar es bastante conservador, al menos lo que hemos podido jugar. La gente del pueblo nos habla de unos ladrones y la misión nos permite hablar con unos y con otros para descubrir qué está pasando. Esto ya nos adelanta que la historia tendrá un desarrollo lento en la que han querido detenerse en los detalles. Por otra parte, la interfaz del diario, mapa o el propio inventario son muy sencillos, quizás demasiado para un juego tan bonito visualmente.

Un juego que quiere apelar a la nostalgia

Mientras investigamos el pueblo, encontramos muchos minijuegos para pasar el rato y ganarnos algo de dinero. Así que podremos apostar en una carrera de tortugas, conseguir premios por encestar una piedra en un cubo o las clásicas máquinas de bolas que aparecen desde la primera entrega. El dinero acumulado también se puede gastar en comida, la principal fuente de energía para Ryo. Curiosamente hay pocos «viajes rápidos» que nos llevan automáticamente al próximo objetivo, así que hay que recorrerlo todo andando y corriendo, lo que supone un gasto importante de vida. No hay barra de resistencia ni energía, todo esto penaliza directamente en la vida, con lo que tuvimos que llevar provisiones para recuperar HP muy a menudo.

Shenmue III kung-fu

Pero no todo son minijuegos en Shenmue III porque Ryo también puede entrenarse en el Dojo para enfrentarse a otros oponentes y a enemigos más adelante. Después de hacer un par de minijuegos para mejorar nuestro nivel de combate, Ryo se enfrenta en el final de la demo a un corredor de apuestas que le va a poner las cosas difíciles. Al sistema de combate le falta fluidez y encontramos movimientos torpes por parte de ambos contrincantes a pesar de todas las combinaciones posibles que tenemos. Claro, Shenmue III no tiene mayor pretensión que un juego de lucha, pero habría sido positivo ver un combate más profundo. No obstante, han incluido Quick Time Events aunque hemos visto poco su funcionamiento en esta demo.

Un caramelo para los fans

Shenmue III es muy continuista en cuanto a jugabilidad y esto puede llamar la atención de los fans más nostálgicos. Yu Suzuki no ha querido cambiar mucho la experiencia de juego, pero por otra parte se ha atrevido con el mundo abierto, un aspecto que le viene como anillo al dedo a la saga. A esto hay que sumarle un apartado gráfico muy bonito que, unido al rediseño de personajes y la música, es la mayor baza de esta entrega. No podemos hablar mucho de la historia con lo poco que hemos jugado, pero todo apunta que será una aventura que apele a las emociones más que nunca. En este apartado, se ha simplificado en exceso el menú del jugador y le ha faltado un salto técnico respecto a las cinemáticas y sus transiciones.

Los minijuegos son muy entretenidos y ahí podríamos dejarnos el dinero fácilmente si la energía nos lo permite. Pero otro aspecto que se ha quedado a medio camino es el sistema de combate. Bastante tosco y confuso, no es todo lo fluido que nos gustaría. Shenmue III ha intentando buscar ese equilibrio entre lo tradicional y lo moderno, pero ha pecado de ser conformista en casi todos sus apartados.

Raquel Morales

Periodista. No puedo dejar NADA sin explorar. Me adiestré con Lara Croft en el templo de Karnak mientras buscaba el cubo horádrico entre vacas. Camino de Grand Line.

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