Mario regresa en 3D

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¿Qué sería de una nueva máquina de Nintendo sin un Mario para estrenarla como Dios manda? Por suerte el popular fontanero ya está a punto de dar otro salto triunfal en Nintendo 3DS.

Desde la época de los ocho bits, allá por mediados de los ochenta, Mario ha sido una fuente de inspiración constante para el mundo de los videojuegos. Desde sus orígenes, cada aventura del bigotudo personaje ha marcado un antes y un después, al menos en su género predilecto, el de las plataformas. Pero, lejos de conformarse con vivir del pasado, Mario quiere demostrar que sigue en plena forma, y qué mejor manera de hacerlo que protagonizando una de las aventuras del año para Nintendo 3DS.

Plataformas con encanto
La intención de Nintendo a la hora de realizar Super Mario Land 3D no es lo que se dice fácil. La compañía japonesa pretende unir en un solo cartucho el pasado, el presente y el futuro del fontanero como nunca antes lo ha hecho. ¿Qué quiere decir esto? Pues sencillo: llevar a cabo un plataformas con toda la esencia de Mario, con guiños a sus anteriores aventuras y capaz de aprovechar todo lo posible el efecto tridimensional de Nintendo 3DS. ¿Acaso se puede pedir más?

Lo primero que sentiremos al probar este título será que estamos ante un Mario de los de toda la vida, con mucho de scroll lateral (o sea, en plan “2D”) pero con momentos también cercanos al aclamado Mario 64. Pero las apariencias engañan. Está claro que el juego volverá a ser un plataformas como los de siempre, pero también tendrá novedades importantes.

Para empezar, Nintendo ha puesto el ojo en los jugadores más “casuales” de su nueva máquina, y Mario parece un plato muy apetitoso en este sentido. Por este motivo, la habitual dificultad del juego se verá ligeramente reducida. No exactamente haciéndonos la vida más fácil, pero sí con pequeñas y sutiles ayudas que den el empujoncito que necesitan los menos expertos en la materia. Sin ir más lejos, Mario podrá, por primera vez en su historia, portar objetos, para utilizarlos en cualquier momento, o sufrir tres toques (en lugar de dos) antes de perder una vida. Pero sin duda en lo que más se notará esta “accesibilidad” será en los frecuentes puntos de control. En lugar de tener que repetir entero cada nivel siempre que muramos, tendremos numerosos “checkpoints”. Además, en Super Mario Land 3D cada mundo estará dividido en fases más cortas de lo habitual, aunque no por ello más simples.

Es más, si por algo volverá a destacar la aventura, será por el ingeniosos diseños de los escenarios, que en nada tendrán que envidiar a los del exitoso Mario Galaxy. Y por si fuera poco, estos esconderán más secretos que nunca, en forma de monedas, ítems, pasadizos… Así Nintendo pretende compensar a los jugadores más hábiles. Es decir, que el juego intentará adaptarse a todo tipo de usuarios. Un equilibrio que no suele ser fácil, pero que tratándose de la Gran N, seguro que logran.

Pero como decíamos, los guiños a las entregas clásicas de Mario estarán ahí, más presentes que nunca. No solamente por los enemigos y demás, sino por los poderes que Mario tendrá, como la mítica Flor de Fuego o el recordado Traje de Mapache que tanto nos ayudará en Super Mario Bros 3. Además, por primera vez en mucho tiempo, terminaremos los niveles saltando al mástil de una bandera, como en el inmortal Super Mario Bros de NES.

En definitiva, una aventura con la que Mario pretende llegar a cualquier público, y de paso demostrar que en esto de las plataformas no hay quien le tosa. Estas navidades, qué duda cabe, el fontanero será la estrella indiscutible de Nintendo 3DS.

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