Una buena mano

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Bethesda Softworks expande el universo The Elder Scrolls con un juego de cartas estratégico free to play en el que nos reencontramos con algunas de las criaturas y personajes de la popular franquicia de videojuegos. The Elder Scrolls Legends sigue, de este modo, los pasos de Hearthstone: Heroes of Warcraft con una propuesta que, excepto en la ambientación, resulta casi idéntica.

Siguiendo la estela de Hearthstone: Heroes of Warcraft, Bethesda Softworks decide expandir el universo The Elder Scrolls con un free to play de características muy similares, tanto en lo visual como en lo jugable, en el que las cartas serán las protagonistas. Estamos, de este modo, ante un título que ofrecerá la posibilidad de jugar intensas partidas ambientadas en la exitosa franquicia de videojuegos, incluyendo referencias a criaturas, personajes, objetos y citas que los seguidores más acérrimos de la saga reconocerán al instante.

Además de un completo modo historia, el título ofrecerá distintos modos de juego y desafíos que enriquezcan la experiencia de juego y, sobre todo, entretengan al usuario con diversas alternativas para todos los gustos. De momento, y a falta de conocer la fecha de lanzamiento, hemos podido probar la versión beta del videojuego en PC aunque, presumiblemente, también llegará a Mac, iOS y Android. Se trata, de hecho, de una propuesta muy propicia para ser disfrutada en móvil y tablet, como ocurre con el título de Blizzard.

 

Aunque la trama es solo una excusa argumental para ambientar las partidas, Bethesda se ha tomado la molestia de crear una historia con la que el jugador logre una inmersión mayor al enfrentarse a cada uno de los rivales del modo historia. Como se nos muestra en el vídeo inicial, The Elder Scrolls Legends comienza recordando la guerra entre el Imperio y los Altos elfos, que acabó con la victoria élfica y la conquista de Cyrodiil, una fase conocida como el dominio de Altmer. Al menos en la introducción, no se narran los hechos posteriores que ya conocemos gracias a Skyrim y otros juegos de la saga.

Más adelante, conforme vayamos superando las primeras fases del juego, iremos descubriendo que nuestro personaje logrará huir de una prisión con la ayuda de un cuchilla, Tyr. Mientras tanto, un daedra querrá darnos caza para evitar que revelemos sus secretos, por lo que mandará perseguirnos con todos los medios a su alcance. En nuestra huida, de camino a una hechicera versada en asuntos daédricos, seremos emboscados por unos bandidos para, posteriromente, topamos con una temible patrulla del Dominio de Altmer.

 

Con el objetivo de resultar lo más extenso y diverso posible, el juego presenta diferentes modos de juego, entre los que encontramos el modo Batalla, Arena, Duelo, Práctica y el principal, el de historia. Tanto el modo Batalla como el Arena ofrecen la posibilidad de jugarse en solitario, contra la IA, o en competitivo, opción mediante la que nos enfrentaremos a otros usuarios. La única diferencia entre ambos es que, en el primero, podremos jugar con nuestro propio mazo mientras que, en el segundo, se nos entregará una baraja aleatoria de 30 cartas. Por su parte, el modo Duelo poseerá, como ha adelantado la desarrolladora, con su propio sistema de rangos, asociados con un signo del zodiaco de The Elder Scrolls.

Sin embargo, y aunque seguramente estos modos acaben resultando ser la principal baza del juego, centraremos el análisis en el modo principal, el que hemos podido probar en mayor medida en la beta cerrada y el que, al mismo tiempo, presenta todos los aspectos y detalles fundamentales de este free to play de cartas. De este modo, lo primero con lo que se encuentra el usuario es con la elección de su avatar, que decidirá la habilidad de la que nos beneficiaremos durante las partidas pero que, en ningún caso, parece modificar el modo historia. Por tanto, la elección del personaje será, en todo caso, una mera cuestión estética.

Así, podremos escoger entre cuatro personajes por raza, las mismas que recordamos de The Elder Scrolls V: Skyrim: Alto elfo (raza que permite conseguir más rápidamente cartas relacionas con hechizos), Imperial (con cartas que te permitan crear grandes ejércitos), Khajiita (cartas orientadas a atacar ágilmente a tu rival), Nórdico (cartas orientadas a atacar sin cuartel a tus enemigos), Orco (cartas de horco que reflejarán tu habilidad para liderar a otros orcos en combate), Guardia rojo (cartas relacionadas con armas), Elfo del bosque (cartas que despachen a los enemigos debilitados), Argoniano (cartas orientadas a partidas largas), Bretón (cartas que pueden desviar el daño) y Elfo oscuro (que potencia las cartas que dominen el poder de los caídos). Como puedes ver, un buen surtido de opciones que modificarán, ligeramente, tu suerte en las partidas.

Unas partidas que viviremos con mayor intensidad gracias al desarrollo de la trama que Bethesda propone entre cada uno de los duelos. De este forma, intercaladas entre cada capítulo, se nos presentarán pequeñas cinemáticas que siguen el hilo argumental de la historia y que incluso nos plantearán dilemas que deberemos resolver tras la toma de una decisión. De este modo no solo podremos deducir pequeños detalles de la trama sino que, al mismo tiempo, estaremos escogiendo entre una carta u otra para nuestro mazo. Un curioso método que, en ocasiones, podrá condicionar nuestra elección.

En lo referente a la mecánica de juego de las partidas, cabe destacar que cada jugador empieza con 30 vidas y una mano de tres, aunque el segundo, como es obvio, robará una más y arrancará con cuatro. Un detalle curioso es que, por cada 5 vidas que pierda el jugador, también perderá una de las cinco runas que posee desde el inicio y que, al mismo tiempo, le permitirá robar una carta. De este modo, por tanto, podremos conseguir unas cuentas cartas adicionales a lo largo de la partida, que se desarrollará en múltiples turnos que solo constarán de un robo. Como en Hearthstone: Heroes of Warcraft, cada turno que pase el usuario irá sumando un nuevo punto de magia (maná en la mayoría de títulos similares), que permitirá que, progresivamente, puede ir jugando cartas de mayor coste y, por ende, más poderosas.

Con el objetivo de ubicar al jugador, en la parte superior izquierda de la pantalla podrán verse las últimas cartas jugadas, un detalle que de gran utilidad cuando en turnos más avanzados puede jugarse un número mayor por parte del jugador y también del rival, que constantemente irá comentando la jugada y al que podrás dirigirte implorar, burlarte o simplemente dirigirte con un “hola”, “buena partida”, “ups”, “bien jugado”, “gracias” o “lo siento”.

Respecto a la forma de jugar las criaturas, la principal diferencia con Hearthstone es que el jugador deberá colocarla en una de las calles, de las dos que componen el tablero. Este simple detalle añadirá una dificultad adicional a las partidas pues, todas aquellas criaturas situadas en una calle no podrán atacar ni ser atacadas por las de la otra, solo por las de su misma zona, lo que abrirá un gran abanico de estrategias durante los duelos. Además, como en la mayoría de propuestas de este estilo, las criaturas podrán atacarse tanto entre ellas como directamente al jugador rival. En los enfrentamientos, el ataque de ambas reducirá sus defensas, que permanecerán menguadas hasta que sean destruidas. Sin embargo, si se opta por atacar al jugador, el ataque de la criatura restará esa misma cantidad de vida al usuario.

Cabe señalar que sus ataques podrán ser potenciados mediante hechizos, que podrán mejorar sus habilidades o, simplemente, infringir daño a las cartas rivales o al propio oponente. No obstante, algunas criaturas poseerán habilidades innatas que, por ejemplo, les pueden permitir atacar nada más ser puestas en juego (algo que no podrán hacer normalmente), obligar al rival a ser atacadas, mejorar las habilidades de otra criatura, etc. Si, por alguna razón estas posibilidades no te suponen un reto suficiente, debes saber que, en ocasiones, empezaremos la partida con un hándicap debidamente justificado en la trama. Por ejemplo, si nos las vemos con un rival más poderoso, este podría comenzar con un par de tropas ya dispuestas en el tablero. También puede suceder que nos topemos contra una manada de lobos, que no se mostrarán para que les podamos atacar hasta que den el primer paso. Las posibilidades, son desde luego, infinitas.

Conforme el usuario vaya avanzando y logrando victorias, también irá e va subiendo de nivel, lo que le otorgará interesantes recompensas. Del mismo modo, al terminar algunos duelos recibirá las llamadas recompensas de partida, que le proporcionará nuevas cartas o mejoras para algunas que ya poseamos (en ocasiones podremos escoger de entre dos alternativas), que añadirán habilidades secundarias a nuestras criaturas. Como curiosidad, los personajes de las cartas, que hablan al ser invocados o al atacar, pronuncian algunas frases conocidas de la saga. Por ejemplo, el clásico “ahora te toca pagar” de Lydia o el también reconocible “por el honor del Jarl”, que podremos oír continuamente durante las partidas, que en ocasiones se asemejarán más a un duelo dialéctico entre las criaturas que entre los propios jugadores.

No hay nada que objetar en cuanto al acabado gráfico del juego que, debemos recordar, aún se encuentra en fase beta. Visualmente el tablero luce atractivo, las cartas aparecen con un constante halo de luz y sus ilustraciones son destacables a nivel artístico. Por su parte, las constantes animaciones en los ataques, aunque sencillas, son efectivas. En la mayoría de los casos, podremos ver cómo la carta en cuestión se desplaza y golpea, con el consiguiente grito de guerra, a una de las del rival o al propio jugador. En referencia al sonido, cabe destacar que el juego se presenta totalmente doblado al castellano, tanto durante las partidas como en las cinemáticas. Por su parte, los textos, también los de las cartas, pueden leerse igualmente traducidos a nuestro idioma. Para redondear el conjunto, la banda sonora, presente en todo momento y con reminiscencias a algunas piezas conocidas de la saga The Elder Scrolls, resulta en su mayor parte espectacular.

Javier Castillo

 

Pese a que The Elder Scrolls Legends sigue, inevitablemente, los pasos de Hearthstone: Heroes of Warcraft, cabe reconocer que la experiencia de juego resulta del todo satisfactoria. Aunque la mecánica ya la conocemos, algunas sorpresas en el desarrollo de las partidas conseguirán despertar el interés de los usuarios que, sobre todo, ya mantengan un lazo con la franquicia en la que se inspira, que constantemente vemos homenajeada a través de la trama, de los personajes, las criaturas y demás referencias que, en el transcurso del juego, encontraremos a nuestro paso.

Además de un trabajado modo historia, el resto de opciones de juego parecen ofrecer interesantes alternativas con las que extender las horas de diversión, tanto contra otros usuarios como contra la IA, que nos mantendrá ocupados cuando no podamos, o simplemente no nos apetezca, cruzar la cartas con jugadores del mundo real. Solo nos queda esperar a que Bethesda anuncie, por fin, la fecha de lanzamiento de un titulo que los máximos seguidores de la saga llevan esperando desde hace tiempo.

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En la elección del avatar, podrás escoger entre las mismas razas que aparecían en Skyrim.

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