La mayor aventura de Link

Llevábamos años esperando poder jugar largo y tendido a The Legend of Zelda: Breath of the Wild sin tener que depender de demos en ferias o eventos similares. Hemos tenido la oportunidad de estrenar Nintendo Switch con el título estrella del lanzamiento de la consola y las experiencias no pueden ser mejores. Te avisamos de que lo que se nos presenta es el juego más grande de la serie, y eso queda claro desde el primer momento. A continuación te presentamos nuestras impresiones finales tras haber disfrutado de las primeras horas del nuevo juego de la saga en la nueva plataforma de Nintendo.

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The Legend of Zelda: Breath of the Wild supone una las creaciones más grandes que nunca ha tenido la saga Zelda o incluso una consola de Nintendo. Las proporciones del juego son estratosféricas en comparación con otros títulos previos de la serie. Hemos podido disfrutar de las primeras horas de la nueva aventura de Link y no hemos parado de sorprendernos con las nuevas características que el equipo de Eiji Aonuma ha podido plasmar en el videojuego.

En Breath of the Wild se han mezclado las mejores características de The Legend of Zelda con las propuestas más efectivas que han sabido ofrecer hasta día de hoy los juegos de mundo abierto, a lo que además se han añadido nuevos elementos. El resultado de este cóctel es alucinante desde el primer momento en el que te introduces en la aventura. El conjunto de la historia y la jugabilidad hace que no puedas soltar el mando y pasen las horas volando mientras juegas.

Además, hemos podido probar el juego con todos los tipos de control que ofrece Nintendo Switch: modo portátil, en la televisión con los Joy-Con colocados en el grip, así como con el mando Pro. En todos los casos la experiencia es muy satisfactoria y de cualquiera de las maneras se juega de una forma muy cómoda. Puede que sea pronto, pero ya te avanzamos de que lo que hemos podido conocer por ahora indica que The Legend of Zelda: Breath of the Wild va lanzado y sin frenos a coronarse como el mejor juego de 2017.

Hablar sobre la historia de The Legend of Zelda: Breath of the Wild sería fastidiar la fantástica experiencia que podrás iniciar a partir del 3 de marzo, por lo que no vamos a revelar ningún spoiler que tenga que ver con sucesos concretos o nombres de personajes. Durante las primeras horas de juego se nos pone en situación sobre los sucesos que han acontecido hasta llegar al punto en el que tomamos el control de Link, y a partir de ahí la narración principal se puede derivar en varias corrientes.

Nada más comenzar a jugar nos damos cuenta de la densidad que ofrece el mapa del juego, pero también de la libertad que nos ofrece la aventura. Tras completar ciertos pasos "obligatorios" se nos abre un abanico inmenso de posibilidades, así como la decisión de ir hacia donde queramos o hacer lo que deseemos. Nos encontramos ante el mapa más grande de un The Legend of Zelda y descubrir la inmensa cantidad de secretos que esconde hace que nuestro deseo de explorar no cese ni por un segundo. Y si hay una característica que aumenta aún más esa sensación es la opción de escalar allá por donde queramos.

Al principio la experiencia es extraña, ya que tenemos la mente pensando en lo que nos han ofrecido otros The Legend of Zelda, pero una vez cambiado el chip todo es coser y cantar. Un gesto bastante común al principio es pensar que para poder llegar a localizaciones altas tienes que buscar algún acceso secreto o alguna puerta, y puede que sea así, pero también es posible llegar si ves el lugar por donde escalar. No te das cuenta de la potencia que presenta esta característica hasta el momento en el que realmente te pones a subir por las paredes. Al igual que a la hora de correr, para escalar debemos tener en cuenta la barra de resistencia, ya que si se agota en plena subida podemos caer al vacío y morir. Y escalar con lluvia es un sinónimo de dificultad y caída casi segura.

Además de la misión principal o las ramas que pueden aparecer de ésta, también es posible aceptar encargos secundarios o descubrir cantidad de actividades o eventos que hay por el mapa. Se nota que con The Legend of Zelda: A Link Between Worlds ya quisieron experimentar la posibilidad de ofrecer al jugador la decisión de elegir qué hacer antes o después, pero en Breath of the Wild se han superado hasta límites insospechados. Este es uno de los mundos abiertos que más libertad presenta, incluso más que ciertos de los sandbox más famosos que han salido al mercado en los últimos años.

Si el tema de la escalada es algo que puede pillar por sorpresa de muchos de los fans de la serie, hay otras características que también son bastante rompedoras, como por ejemplo la desaparición de los corazones para recuperar salud, no el de los indicadores. Si nuestro nivel de vida cae y deseamos aumentarlo, tenemos que recoger elementos o materiales para poder alimentarnos, y tenemos la posibilidad de cocinar para obtener mejores resultados. Si combinamos diferentes elementos podemos dar con diferentes recetas que además de aumentar nuestra salud nos pueden dotar de estados beneficiosos temporales. Es realmente importante ir cargado de buenos alimentos o comidas preparadas, especialmente cuanto más vayamos avanzando en la historia o explorando nuevos territorios. La cocina es una característica que no deberíamos olvidar ni por un segundo, más teniendo en cuenta que comenzamos la aventura con tan sólo tres corazones.

En The Legend of Zelda: Breath of the Wild tenemos que andar recolectando armas, arcos, escudos, así como materiales varíos. Es importante destacar que las armas, arcos y escudos se deterioran y se rompen con el uso, por lo que obtener los que portan los enemigos, así como comprar o encontrar otros objetos de dichos tipos, es de vital importancia en caso de no querer quedarnos con las manos vacías en el combate menos pensado. Además, los bloques para guardar dichos elementos son escasos al comienzo del juego, por lo que el reto de tener equipo siempre encima es aún mayor. En cuanto al número de materiales o recetas no parece haber número límite, o al menos no hemos logrado almacenar tantos durante las primeras horas como para comprobarlo.

El diseño de los combates es similar al de otros juegos de la serie, con algunas modificaciones en cuanto a la disposición de los botones o el sistema de cambio del equipo, ya que en cualquier momento podemos rotar el uso de las armas, escudos y arcos que llevamos encima. Aprender a controlar cada tipo de objeto conlleva un proceso de aprendizaje, ya que el peso, tamaño o forma puede cambiar nuestra situación en los combates. Lo mismo ocurre con los arcos, asimilar la tensión de la cuerda o la potencia de disparo es algo que requiere experiencia. La selección de arma conlleva que el combate se detenga, al igual que la necesidad de abrir el menú para consumir objetos para regenerar salud o similares.

Gracias a la piedra Sheikah obtenemos diferentes poderes o habilidades que nos sirven para completar los puzles o situaciones que nos depara la aventura. Algunas de ellas ya se han visto en los tráilers o gameplays publicados por Nintendo, tales como crear bloques de hielo, mover elementos o generar bombas. Además, durante la historia se descubren nuevos elementos que permiten aún muchas más opciones. Las situaciones más especiales también presentan la necesidad de unir varios de estos recursos para así poder cumplir el objetivo que busquemos en dicho momento. Aprender a alternar rápidamente el uso de las armas y las habilidades es muy importante.

A lo largo del juego nos encontramos con muchos enemigos que no habíamos visto antes, pero también con otros que son conocidos de la serie. De la misma manera, también podemos ver una fauna bastante extensa en cuanto a variedad se refiere, lo que supone una buena noticia, ya que son una fuente de materiales a tener en cuenta para seguir adelante. Es importante obtener todo lo que encontramos por el camino, y aún más los objetos que dejan caer los enemigos o los animales salvajes.

Saber donde se sitúa The Legend os Zelda: Breath of the Wild en la línea temporal de la serie es imposible, al menos durante las primeras horas de juego. Es verdad que vemos nombres de personajes o lugares conocidos, y obtenemos diferentes fechas de acontecimientos, pero ligar todo ello para saber la verdadera situación de esta entrega parece que será una tarea bastante difícil. Es de esperar que tendremos que completar el juego para poder saber más al respecto.

Puede que no se trate de un portento en cuanto a calidad gráfica o definición, pero sin lugar a dudas estamos ante uno de los títulos más bonitos que hemos podido jugar nunca. El escenario desprende una belleza sin igual, los atardeceres prestan escenas que invitan a hacer capturas de pantalla cada dos por tres, así como el diseño de los personajes, enemigos o pueblos hace que sea un juego que entra directamente por los ojos.

En cuanto al sonido, no podemos decir nada que no hayamos dicho antes con otros juegos de The Legend of Zelda, ya que la banda sonora es preciosa y además de temas nuevos también permite escuchar canciones clásicas retocadas con gran delicadeza para la ocasión. El doblaje en castellano de las escenas más importantes también está a la altura del conjunto del juego y casa a la perfección con el acabado y la apariencia de los personajes.

Hemos disfrutado del juego tanto en su modalidad portátil como en la televisión, y en ambos casos el resultado es bastante satisfactorio. Si tuviésemos que decidirnos por una de las dos posiciones en principio nos decantamos por cómo se ve el juego en la pantalla de la propia consola, ya que nunca antes hemos tenido un Zelda en portátil tan espectacular.

Jugar con los Joy-Con enganchados al Grip es muy cómodo, al igual que hacerlo directamente con los mandos enganchados a la propia consola. Mención aparte requiere el mando Pro, ya que también presenta una experiencia muy satisfactoria y más cercana si eres de los jugadores que no se quieren alejar de un control más tradicional. En cualquier caso Breath of the Wild no es un título que requiera comprar dicho mando extra para jugar cómodamente en largos periodos de tiempo, ya que la distribución de los controles está muy bien adaptada a todas las posibilidades.

Alberto Hernanz

Las primeras horas de The Legend of Zelda: Breath of the Wild sólo hacen presagiar el gran juego que tenemos ante nosotros. Es increíble poder descubrir un mundo abierto tan grande, con tantas posibilidades y además saber que lo estamos haciendo mientras disfrutamos de The Legend of Zelda. La serie ha pegado un salto increíble con esta entrega y tiene todas las papeletas, no sólo para colocarse como el mejor título de la serie, sino para que dentro de unos cuantos años sea recordado como a día de hoy lo es Super Mario 64.

La primera gran toma de contacto con el último juego de Aonuma no podía haber sido mejor y parece que experiencia va a ir en crecimiento. De cara al análisis, seguiremos investigando y descubriendo las posibilidades que el juego esconde, ya que dada la gran libertad que se ofrece al jugador, el inicio de la aventura de cada uno puede ser totalmente diferente de la del resto.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild sale a la venta el próximo día 3 de marzo y sin lugar a dudas debe ser el título que acompañe las Nintendo Switch de todos aquellos que compren la consola híbrida en su fecha de lanzamiento. En nuestro caso hemos estado jugando en Switch, pero también Wii U recibirá el juego en la misma fecha.

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Además de la edición normal del juego también habrá una limitada para Switch, aunque será difícil obtenerla en caso de no haberla reservado ya.

Nacho Castañón

Editor y PR en Andro4all. Licenciado en Periodismo y Comunicación Integral. Formado en El Referente, Agencia Colpisa y AlfaBetaJuega, y escribiendo sobre el mundo de la tecnología, videojuegos y deporte desde 2013. Mi perfil en LinkedIn.
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