La cacería salvaje se acerca

11723

A estas alturas no son muchas las presentaciones que necesita un juego tan sumamente esperado como es The Witcher 3: Wild Hunt. Te contamos nuestras impresiones después de haber podido poner las manos sobre uno de los títulos más esperados del año y que incluso antes de haber sido lanzado, se posiciona como un firme candidato a obtener el puesto de GOTY 2015.

Después de haber tenido la ocasión de ponernos en la piel de Geralt de Rivia una vez más en el esperadísimo The Witcher 3: Wild Hunt, las sensaciones que a muchos les levanta el último título de la franquicia creada por los chicos de CD Projekt Red no han hecho más que tomar una forma todavía más sólida y han contribuido en gran manera a que se nos haga todavía más difícil la espera hasta su lanzamiento. Para muchos de vosotros esta nueva entrega de la franquicia se presenta como un título revolucionario y prometedor, y los números de reservas en diferentes comercios hablan por sí solos, algo que ya hemos podido comprobar de primera mano.

Los equipos de Microsoft España y Bandai Namco tuvieron a bien organizar un evento recientemente en Madrid en el que junto a José Teixeira y Damien Monnier, ambos parte del equipo de CD Projekt Red, nos explicaron y mostraron algunas de las claves que conforman el núcleo vital de The Witcher 3: Wild Hunt. Una vez allí, tuvimos la ocasión de probar el título tanto en Xbox One como en PCs de gama alta, como es el caso de los equipos PureGaming, que para que os hagáis a la idea, contaban con una gráfica tan competente como es la Nvidia GTX 980.

Concretamente pasamos la mayor parte del tiempo probando la versión de PC, y pese a que se trataba de la build en fase de desarrollo correspondiente al mes de enero, presentaba un aspecto bastante cercano a lo que nos ofrecerá el producto final. Para embarcarnos en nuestra corta pero intensa odisea, utilizamos un mando de Xbox One conectado al equipo que ofrecía unos controles muy finos e idénticos a los de consola.

El juego nos pone en antecedentes de los hechos que Geralt se encuentra viviendo a través de una vistosísima cinemática introductoria que nada tiene que envidiar a la que ya pudimos disfrutar con The Witcher 2: Assassins of Kings. Una vez pasados los primeros minutos de apoteósica CGI, nos ponemos a los mandos de un Geralt más joven que se encuentra compartiendo una tórrida escena junto a Yennefer, una de las figuras que actúan de hilo conductor en el videojuego.

Nos encontramos en la academia de brujos en la que junto a Vesemir, debemos tutelar los primeros pasos de una jovencísima Ciri en los caminos de la brujería. Esta sección del título actúa a modo de prólogo y para aquellos que se introduzcan por primera vez en la franquicia, hará las veces de tutorial en lo que a combate se refiere y algunas de las mecánicas fundamentales de The Witcher 3. Será este el momento en el que aprenderemos a atacar alternando entre espadas, a realizar tajos rápidos o potentes, además de parar y contrarrestar ataques o de usar algunos de los artilugios más populares entre los brujos sin olvidar cómo no, las siempre emblemáticas señales, las formas de magia menor de las que hacen uso los brujos.

Una vez superada esta fase introductoria nos lanzaremos de lleno al vastísimo mundo perteneciente al imperio Nilfgaardiano, y donde junto a nuestro compañero de cacería, Vesemir, comenzaremos la búsqueda de Yennefer a la par que nos lanzamos de lleno al arco argumental y realizamos nuestras tareas como brujos en un territorio desolado por los horrores de la guerra.



El juego continúa guiándonos a través de algunas de las claves que conforman este mundo abierto y en el que tenemos total libertad para explorar. No tardaremos demasiado en comenzar a meternos de lleno en los problemas que atormentan a los habitantes de la región y a los que deberemos ayudar (a cambio siempre de algo) si queremos sobrevivir en un mundo en el que aquellos pertenecientes a nuestra clase son vistos como bichos raros y en general, tratados con desconfianza. La primera prueba de ello la encontramos nada más llegar al primer pueblo de nuestro camino, donde muchos de los lugareños nos comienzan a tratar con cierta hostilidad y de los que debemos obtener su confianza.

Para ello y para que los habitantes de la región se muestren más dispuestos a ayudarnos, prometemos hacernos cargo de un grifo que está aterrorizando a la población del lugar y que nos permitirá conocer el paradero de Yennefer, esa mujer que de una forma u otra siempre parece inalcanzable. No entraremos en muchos más detalles una vez llegados a este punto ya que creemos que es importante que sea el jugador el que ahonde por sí mismo en los entresijos argumentales, pero sí podemos adelantaros que la mecánica de avance en este sentido sí será bastante similar a lo que ya ocurre con otros juegos de mundo abierto.



A priori contaremos con una línea narrativa principal que será la que mueva las motivaciones de nuestro personaje y de nosotros mismos como jugadores, pero queda totalmente a nuestra elección posponer estos objetivos para centrarnos más en profundidad en algunas de las tareas que los aldeanos y diferentes NPCs del mundo necesitarán que nosotros, como brujos realicemos. Y es precisamente en este sentido donde llega una de las principales sorpresas que The Witcher 3: Wild Hunt nos depara. Más allá de contar con un elenco de misiones secundarias que puedan parecer simplistas y de relleno, nuestra experiencia con el juego nos demostró que hasta las misiones que parecen más sencillas guardan una vuelta de tuerca que las hace interesantes de completar, ya sea por giros argumentales muy interesantes, o por conseguir diferentes recompensas a nivel de equipo o que las gentes del lugar nos vean con mejores ojos.

Y es que The Witcher 3 tiene tanto de acción y exploración como de diálogos, pero el buen saber hacer de los chicos de CD Projekt Red consigue que hasta la más banal de las conversaciones se torne en algo interesante, profundo y adulto en el que podemos elegir diferentes opciones de diálogo que dan lugar a diferentes resoluciones y consecuencias.

Podremos incluso, hacer uso de nuestra magia como brujos para influenciar la mente de nuestros interlocutores en ciertas conversaciones y hacer que se muestren más “participativos” a la hora de dialogar con nosotros. Pero cuidado, ya que esta no siempre será la opción fácil y en ocasiones puede acarrear consecuencias.

Para que os hagáis a la idea de la profundidad y desarrollo de algunas de las misiones secundarias que pueden parecer en principio simples, hacemos mención a una de las primeras a las que podemos optar en los primeros compases del título. En una zona pantanosa encontramos a un mercader que desesperado pide nuestra ayuda porque las criaturas que allí habitan han atacado su carruaje y quiere recuperar cierto objeto sin exponerse al peligro. Lo que en principio parece una simple misión en la que deberemos combatir contra algunos monstruos menores y recuperar el objeto, se torna en una fase de investigación gracias a nuestros sentidos agudizados donde el mercader desvalido resulta no ser quién dice ser, y que da un giro argumental notable con respecto a cómo se presentaba en un principio.



Más allá de eso y en términos jugables, nos enfrentamos a un juego exigente en lo que a combate se refiere. Si somos descuidados nos veremos rodeados rápidamente de enemigos y en cada uno de los combates no podremos permitirnos el lujo de subestimar a nuestro enemigo, ya sea humano, animal o monstruo. Saber cuándo contrarrestar un ataque, contraatacar o usar qué magia y en qué momento será algo vital si queremos salir victoriosos del combate. Por lo demás y en esta ocasión presentando un mundo mucho más vivo y libre, acudimos a algunas de las mecánicas jugables más clásicas de la saga. Vuelve a ser importante acampar y tomarse un respiro para elaborar pociones con distintos materiales naturales que iremos recogiendo, o crear aceites con los que impregnar nuestras armas para aquellos combates más desafiantes.

Durante las horas que pudimos pasar frente a The Witcher 3 siempre tuvimos la sensación de que existían multitud de cosas por hacer y de que el mundo en el que nos encontrábamos estaba vivo y rodeado de gente enfrascada en su vida diaria. Incluso se han añadido detalles más desenfadados al título como es el caso del "Gwent", un juego de cartas con una mecánica similar a Hearthstone y que nos permitirá romper la rutina de la exploración y el combate.

Gráficamente, y sobre todo teniendo en cuenta los equipos en los que pasamos la mayor parte del tiempo probándolo, The Witcher 3: Wild Hunt es una auténtica bestia. La distancia de dibujado es notable, los modelados de los personajes se han cuidado con esmero tanto para los protagonistas como para aquellos más secundarios y la iluminación y las físicas (mención especial al pelo de Geralt) responden enormemente bien.

Respecto a la versión de Xbox One se aprecian detalles que no llegan a la calidad vista en PC, como es el caso de algunas texturas de menor resolución u otros detalles, aunque por lo general aguanta el tipo con respecto a la versión de ordenador. Algo que pudimos apreciar en la build de consola fue un framerate en ocasiones algo irregular, un problema que se achaca al temprano estado de desarrollo de la versión que pudimos probar y que promete situarse sólido en los 30 fps el día de lanzamiento.



Después de meses de hype descontrolado y de expectativas que se encuentran por las nubes, el hecho de haber podido probar el título por nosotros mismos no ha hecho sino acrecentar nuestras ganas por tenerlo en nuestras manos. Las primeras horas del título dejan entrever un lanzamiento realmente prometedor que de mantenerse en dichas cotas, tiene todas las papeletas para convertirse en uno de los mejores juegos del año y por qué no, de las consolas de nueva generación.

Adrián López
—————-

Impresiones: Lo que hemos podido probar de The Witcher 3: Wild Hunt deja entrever un título que quedará en nuestras memorias durante un largo tiempo. Repleto de vida y de actividades por realizar, con un sistema de combate profundo, desafiante y divertido, se presenta como un portento gráfico que no solamente está sazonado con largas horas de entretenimiento, sino con un arco argumental profundo, adulto y tremendamente interesante.

Si te ha gustado te gustará:

No te quedes sólo en el juego:

  • La Saga del Brujo (Andrzej Sapkowski)

Publicaciones relacionadas

Cerrar