Los viejos soldados van a la nueva guerra

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Sega y Relic Entertainment traen de vuelta la serie Warhammer 40.000: Dawn of War después de la debacle de la extinta THQ con un juego que, al menos en su vertiente multijugador, se quiere apuntar a los nuevos tiempos y tendencias competitivas. Y es que Dawn of War III no abraza necesariamente todos los elementos de un MOBA, pero los que abraza los abraza muy fuerte.


La de Warhammer es una nave que no para jamás. Si hace no mucho tuvimos la inclusión de su ambientación de fantasía oscura en la franquicia Total War, ahora Sega sigue dando grasa a la maquinaria de la propiedad de Games Workshop con el reflote de una serie de culto entre los aficionados a su vertiente futurista. Warhammer 40.000: Dawn of War III ha tardado 8 años en llegar desde que se publicó su anterior entrega, y en este hiato ha tomado nota de unas cuantas cosas del panorama actual de videojuegos.

Sega y Relic Entertainment ha llevado a cabo una beta del multijugador de Dawn of War III durante el pasado fin de semana y de la que hemos podido participar, viendo así cómo está planteado este aspecto, y sobre todo, saliendo de dudas sobre los rumores de su acercamiento al género MOBA. ¿Se ha convertido Dawn of War III – su apartado multijugador al menos – en un émulo de League of Legends? Bueno, si hay que sintetizar mucho la respuesta, lo dejaríamos en un sí pero no. Lo que hemos podido experimentar en más bien que el juego, y valga la expresión para este tipo de juegos, ha tirado por la calle de enmedio.



Lo primero que hay que dejar claro para que nadie se asuste es que no, que Warhammer 40.000: Dawn of War III no es un MOBA, como muchos se temían ante los rumores y datos que circulaban por la red y que adscribían la mecánica del juego a la de este subgénero, por otro lado nacido de la estrategia en tiempo real. No, en realidad Dawn of War III es y seguirá siendo un RTS, pero sí es verdad y eso ya se hacía evidente con solo ver la estructura de los mapas disponibles en la beta, que ha tomados muchos, muchos apuntes, hasta que se ha quedado sin tinta en el boli, de referentes como DOTA 2 y League of Legends. Lo que ha hecho Relic Entertainment ha sido tomar esta forma de jugar, directa y furiosa, y hasta rápida si se desea, que no breve, y llevarla al terreno de Warhammer 40.000 y de la mecánica de construcción de bases y gestión de tropas que es más familiar a los jugadores de los RTS.

Durante la beta del multijugador de Dawn of War III hemos podido acceder a tres tipos de partidas competitivas: 1 vs 1, 2 vs 2 y 3 vs 3, bastante explicativas de por sí. O bien nosotros solos, o bien conformando una facción con hasta dos aliados más, nos enfrentamos a otros tantos oponentes con un único objetivo principal, y es destruir su núcleo energético, para lo cual antes hay que hacer caer las defensas que lo rodean y el generador de energía que lo sustenta. Dicho así suena bastante a MOBA, y ciertamente así es. Pero hay algunos elementos tácticos que cambian la filosofía de encarar este tipo de partidas.

Antes del primer contacto, el juego ofrece la posibilidad de jugar a tutoriales que explican el funcionamiento tanto de Dawn of War III en sí mismo como de los diferentes edificios y unidades que podemos edificar a lo largo y ancho del mapeado. Lo primero que tenemos que saber es que para poder generar unidades y edificios tenemos que tomar puntos de captura que actúan como fuente de recursos. De este modo, cuando tengamos asegurada una fuente de ingresos y de suministro energético, podremos empezar a desplegar nuestra base y a partir de ahí reclutar y mejorar unidades, ya sea de infantería, armamento pesado o vehículos. Esto conformará nuestros batallones, convenientemente organizables en grupos asignados a teclas de acceso rápido para poder coordinar nuestros despliegues y golpear allá donde queramos.



Y precisamente al hilo de la importancia de saber situar nuestras tropas, en el terreno veremos determinadas zonas que ofrecerán protección a los nuestros al escudarlos dentro de un campo de fuerza. Igualmente, hay otras zonas envueltas en sombras que ofrecen camuflaje a nuestros efectivos, haciéndolos emplazamientos ideales para emboscadas. Los puntos de producción pueden mejorarse para que proporcionen curación a las tropas cercanas que no estén en combate, y desde nuestra propia base podremos desarrollar mejoras de daño, salud y otros factores para nuestras unidades de diferentes tipos, haciendo que nuestro ejército evolucione mientras escala la batalla.

Donde se acentúan más las similitudes con las actuales tendencias competitivas es en la figura de los Élites, y es que éstos no son sino los héroes o las unidades legendarias del juego, dotadas de habilidades especiales que necesitarán de recarga una vez usadas. Antes de cada partida, podemos seleccionar nuestros Élites y dotarles de Doctrinas, capacidades especiales propias que pueden influir decisivamente con sus efectos en la batalla, y es que pueden afectar a todas nuestras unidades de golpe, girando una partida que parecía perdida en el momento clave. El uso de estas unidades, que incluyen desde personajes conocidos como Gabriel Angelos, líder del Capítulo de los Cuervos Sangrientos en la facción de los Marines Espaciales, hasta gigantescas moles de devastadores poderes, viene regido por el uso de puntos de élite que deberemos ganar sobre el escenario.

De este modo, si bien en juegos como League of Legends son los héroes lo que llevan el peso de la partida bajo nuestro control, en Dawn of War III no podemos dejar de poner el ojo sobre nuestro ejército, porque lejos de ser únicamente la carne de cañón, al final puede ser la llave que nos dé la victoria. En un equilibrio entre el buen manejo de los Élites y sus habilidades y la gestión, producción, mejora y despliegue de nuestro ejército, está el secreto de Dawn of War III para hacer volar en pedazos el núcleo enemigo. Un núcleo que por el momento solo puede pertenecer o a los Marines Espaciales, o a los Orkos o a los Eldar, a falta de más facciones que presumiblemente llegarán en un futuro y que de entrada, la verdad sea dicha, se echan de menos pese a la versatilidad de las ya existentes.



Las partidas multijugador de Dawn of War III, por lo que hemos podido ver en la beta, desde luego son intensas. El pitote que se puede armar en el punto de captura en liza cuando chocan todos los ejércitos es francamente espectacular. Y esas reyertas, el reforzar a las tropas, moverlas a otra posición o ganar tiempo hasta poder invocar a un Élite, son divertidas. Extensas, porque lo cierto es que llevan su tiempo. Y no hace falta tener que depender de habilidades enfriamientos y demás. La táctica siempre está presente, hay muchos puntos que vigilar y el enemigo tiene tanta movilidad como la tenemos nosotros.

Pero al final acaba llegando ese momento en el que los pesos pesados toman el protagonismo y Dawn of War III se convierte, si se el deja, en un primo hermano de otros juegos de similar jugabilidad. Y es un momento que, por extraño que parezca, casi hace que se añoren los primeros momentos de la escaramuza, los más parecidos a un RTS puro y duro. De lo que sí tiene la consideración, y se le agradece, es de dejarnos elegir cómo encarar la partida, ya sea con la configuración previa o elaborando una estrategia a la antigua usanza sobre el terreno. Es un tipo de enfrentamiento en el que los veteranos de Dawn of War no tienen necesariamente la mano ganadora y los asiduos a los MOBA tendrán que tener en cuenta otros factores. De todas formas, si no te convence esta forma de jugar, la buena noticia es que Dawn of War III no nos dejará sin modo campaña. No está mal por lo menos el darle una oportunidad, por si fuera una de esas mezclas que al final endulzan un elemento que te termina de conquistar, sea un género o sea el otro. Al fin y al cabo, las combinaciones están para probarlas.

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Las dos anteriores entregas, Dawn of War y Dawn of War II, las puedes encontrar en Steam por menos de 20 euros cada una.

 

Juan Montes

Comunicador y apasionado de los videojuegos de aventuras, rol y plataformas. Crecí junto a un marsupial y blandiendo la llave espada; ahora acompaño a cazarrecompensas, asaltatumbas y luciérnagas con la misma pasión.

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