Reescribiendo la historia

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Aunque actualmente gocen de mucha popularidad, hubo una vez en que el shooter (más comúnmente conocido como FPS) daba sus primeros pasos entre nosotros. Juegos como Doom lo acompañaban, pero también había otro que merece ser catalogado como uno de los pioneros del género: Wolfenstein. El año pasado conocimos la existencia de una nueva entrega de la saga, llamada Wolfenstein: The New Order, que supone una revitalización de una franquicia que lleva sacando títulos desde 1981, año en el que se puso a la venta su primer juego: Castle Wolfenstein. Hace unos días tuvimos la oportunidad de probar una demo del juego en PlayStation 4 y aquí te contamos nuestras impresiones.

En Wolfenstein: The New Order encarnamos de nuevo al mítico B. J. Blazkowicz, conocido de sobra por todos los aficionados, capitán estadounidense de la OSA (Oficina de Acciones Secretas) en cuya cruzada contra el ejército nazi le conduce a la Europa de 1946 junto al resto de su pelotón para acabar con uno de los altos cargos de la división científica del Tercer Reich, intentando dar un golpe de efecto al grueso nazi que pueda dar la vuelta a la guerra. Pero la misión acaba en completo desastre, y la mayoría del pelotón acaba muerto o muy malherido, como el propio Blazkowicz, que pasa catorce años en estado vegetativo en un psiquiátrico polaco. 

Por primera vez en la saga el argumento del juego, lejos de querer situarnos de nuevo en la II Guerra Mundial, nos lleva a los años 60, momento en el que nuestro protagonista despierta de su letargo dispuesto a entrar en acción de nuevo tras descubrir que EE.UU había perdido la guerra al rendirse después de que el país sufriera un ataque nuclear, resultando vencedor el ejercito alemán que ahora aterrorizaba el mundo con su ideología, golpeando con mano firme cualquier tipo de sublevación.

La ambientación es uno de los puntos fuertes del juego, ya que por lo que vimos, al enmarcarse en una época alternativa, MachineGames ha tenido total libertad creativa para hacer algo totalmente diferente, con unos entornos bastante industrializados para lo que realmente fue la época, con un estilo steampunk, tanto en los escenarios como en las armas que llevamos, que algunas veces rozan lo futurista. En la misión que sirve como introducción ya vemos este tipo de estilo, incluso siendo 1946, ya que el bando alemán parece estar muy avanzado a su época en cuanto a tecnología, encontrándonos enormes maquinas que aplastan todo aquello que les sale al paso, perros robot con mandíbulas de acero dispuestos a hacernos añicos y los soldados parecen llevar mochilas cargadas de electricidad.

Cuando Blazkowicz se recupera de sus heridas, punto en el que realmente comienza el juego, se encuentra totalmente desubicado, creyendo que aun se está librando la batalla por la supremacía del mundo, pero se tiene que enfrentar a la cruda realidad. Durante todo el tiempo que ha pasado los nazis han mejorado todavía más toda su tecnología, llegando a construir verdaderas maquinas asesinas como los  los robots bípedos que pudimos ver en el tráiler con el que se anunció el juego, los cuales fueron los enemigos más duros a los que tuvimos que enfrentarnos durante la partida. Y suponemos que eso era tan sólo la punta del iceberg. 

A nivel visual, el juego contaba con unos gráficos sobresalientes, pero quizás un poco lejos de lo que esperamos ver en la nueva generación, donde todo lo que pasaba en pantalla lo hacía fluidamente, sin ningún tirón o caída de framerate, y eso que en algunos momentos la acción era bastante alta debido a la cantidad de enemigos que nos enfrentábamos y a los efectos que nuestros tiroteos producían. 

A nivel jugable, estamos ante un FPS, donde nuestro principal objetivo será ir avanzando hasta conseguir llegar al objetivo mientras acabamos con los enemigos que tratarán de impedírnoslo. Pero no todo es acción desenfrenada, ya que muchas zonas están custodiadas por generales alemanes y sus soldados que harán saltar la alarma en cuanto nos detecten, haciendo que intensifiquen nuestra búsqueda o llamando refuerzos. Por eso, en alguna ocasión podremos optar por hacerlo de manera silenciosa e ir acabando con los enemigos acechándolos y sorprendiéndolos por detrás, dando buena cuenta de ellos con nuestro cuchillo al ejecutar la acción de derribo. Cualquiera de las dos opciones es totalmente valida y tendremos recursos suficientes si decidimos ir por la vía rápida.

A la hora de hacer Wolfenstein: The New Order, MachineGames ha querido  alejarse un poco de una de las mecánicas más extendidas en el género, y también de las más criticadas, la de la regeneración de salud automática. En el juego tendremos dos indicadores que indican nuestro nivel de vida: los puntos de salud y el de blindaje, que irán disminuyendo a medida que recibamos daño. El primero de ellos se regenerará automáticamente, pero hasta cierto punto, es decir, si estamos a punto de morir y esperamos agachados estos se repondrán mínimamente para que podamos seguir nuestra lucha, pero si queremos llevarlos al máximo de nuevo tendremos que buscar botiquines y objetos que nos den salud para reponerlos. En el caso del blindaje, normalmente estará a cero, pudiendo aumentarlo recogiendo cascos de soldado o piezas de armadura que dejan nuestros enemigos al morir, pero se agota rápidamente si sufrimos algún tipo de herida. 

En cuanto a las armas, un punto crucial en este tipo de juegos, habrá bastante variedad y podremos seleccionarlas mediante una rueda desplegable donde se muestran todas las que tenemos, resaltando la elegida a través del stick del gamepad, además de cambiar rápidamente entre una  primaria y otra secundaria a golpe de botón si no queremos perder mucho tiempo. Tendremos a nuestra disposición pistolas, rifles de asalto, escopetas, fusiles de francotirador, etc, y eso que sólo pudimos jugar los primeros momentos del juego. Seguro que a medida que avancemos iremos encontrando nuevas armas cada vez mas destructivas. 

Algunas de estas armas se prestan a llevar una de ellas en cada mano, como las pistolas o los fusiles semiautomáticos como una AK, disparando cada una con los gatillos derecho e izquierdo, aumentando considerablemente nuestro poder, lo que resulta terriblemente divertido. Por contra, nuestro protagonista se moverá más lentamente, igual que si nos equipamos con un arma excesivamente pesada como la minigun, reduciendo nuestra movilidad y capacidad de reacción, por lo que hacerlo se convierte en un arma de doble filo.

Otro de los puntos que más llama la atención, al menos en la parte que pudimos probar, es la música, que acompaña extremadamente bien a las acciones de la pantalla, incluso haciendo que nuestra percepción del juego cambie. Por ejemplo, en la primera misión, cuando todo el grupo está motivado para darlo todo para cumplir su objetivo, en el momento en que seguir adelante significa todo o nada empieza a sonar un tema de rock con un bajo eléctrico muy animado que te hace sentir lo mismo. Genial ese detalle.

IMPRESIONES: Si sobre el papel Wolfenstein: The New Order ya pintaba francamente bien, una vez que nos ponemos a los mandos la experiencia es todavía mejor. Gracias a una historia muy interesante que nos lleva a unos atípicos años 60, una jugabilidad divertida, llena de acción y crudeza (de ahí que el juego tenga PEGI 18), y unas mecánicas traídas directamente de la época donde el FPS empezaba a abrirse camino, este nuevo título termina por engancharnos y hacer que queramos más. Afortunadamente, no tendremos que esperar mucho, ya que el próximo 23 de mayo podremos hacernos con él.

Álvaro Moral Arce

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Wolfenstein

No te quedes solo en el juego:

– Una película: Enemigo a las puertas, de Jean-Jacques Annaud

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