Crítica Assassin's Creed: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Assassin's Creed: ¡Ya la hemos visto!

Este 23 de diciembre se estrena en las carteleras españolas la película Assassin's Creed, adaptación a la gran pantalla de la saga de videojuegos de Ubisoft.

El realizador Justin Kurzel se encarga de volver a reunir a la pareja protagonista de su anterior película, MacBeth, puesto que esta adaptación está protagonizada por Michael Fassbender (X-Men: Apocalipsis) y Marion Cotillard (El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace). A éstos también se unen Ariane Labed (Black Mirror: La Ciencia de Matar), Jeremy Irons (Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia), Brendan Gleeson (En el Corazón del Mar), Michael Kenneth Williams (Cazafantasmas), Charlotte Rampling (Broadchurch), Brian Gleeson (Rebellion), Carlos Bardem (Celda 211), Hovik Keuchkerian (El Ministerio del Tiempo), Matias Varela (Point Break), Denis Ménochet (Eyjafjallajökull), Mohammed Ali (Phantom), Javier Gutiérrez (1898: Los Últimos de Filipinas), Dino Fazzani (Jugadores) y Gabriel Andreu (El Infiltrado).

Gracias a una tecnología revolucionaria desarrollada por Abstergo, el Animus permite el acceso a los recuerdos genéticos de los antepasados. De esta forma, Callum Lynch (Michael Fassbender) podrá revivir las aventuras de Aguilar, un antepasado suyo que vivió en Andalucía en el año 1942, en plena Reconquista de la península y auge de la Inquisición, liderada por Torquemada (Javier Gutiérrez). Así descubrirá que su antepasado perteneció a una misteriosa organización secreta, conocida como los Asesinos. Como miembro de este credo, obtendrá las habilidades y los conocimientos necesarios para enfrentarse a la poderosa y temible organización de los Templarios, tanto en el pasado como en la época actual.

Nos encontramos ante una adaptación libre del videojuego homónimo, que absorbe la esencia de la primera entrega y la plasma con diferentes protagonistas y época, aunque respeta los bandos, la tecnología y toda la historia del Fruto del Edén. Resulta curioso que hayan conseguido extraer un relato relativamente original de una de las sagas más sobreexplotadas en los videojuegos en los últimos años, aunque últimamente Ubisoft (que actúa como productora) se ha tomado cierta relajación con una de sus franquicias estrella en ésta y en la anterior generación de videoconsolas.

Contar con un personaje y una ambientación histórica diferentes a las vividas por los jugadores durante años permite a Justin Kurzel, que se enfrenta aus primera superproducción con extraordinaria soltura, sobrellevar una historia dinámica y enérgica sin tropezar con la acérrima opinión de los fans y las inevitables comparaciones con el material original.

Eso sí, la habilidad para representar un contexto histórico tan religioso como fue la etapa en la que la Inquisición quemaba a cualquiera que cuestionara la Fe o su interpretación de la palabra de Dios, la cual extrañamente no había sido todavía abordada por la franquicia, choca forntalmente con la representación que se hace tanto de asesinos y templarios, con tatuajes y estilos de ropa y de peinado nada acordes con el contexto histórico, y que desentonan con el mensaje que ha pretendido siempre dar la saga original; es decir, reinterpretar la historia, pero basándose lo más posible en que el argumento se base en lo realmente ocurrido (o lo que los libros y vencedores dijeron que ocurrió).

Más allá de eso, la representación de la organización Abstergo es formidable, mostrando la recopilación de siglos de historia para documentarse y descubir líneas de sangre para encontrar a los herederos actuales de figuras históricas. A los amantes de la saga que hayan jugado a todos o a casi todas las entregas, como un servidor, les chocará la representación que hacen del Animus, donde en vez de quedarse tumbado, es un gancho (al más puro estilo de Toy Story) que le mueve por toda la habitación repitiendo los movimientos de Aguilar, cuando la sincronización se ha completado. Este cambio, aunque cuestionable, puede asumirse como una forma de hacer la sincronización más atractiva, de forma que los presentes puedan ver lo que hace de forma interactiva y no a través de la pantalla de un ordenador. Aunque, eso sí, se echa de menos más secuencias históricas, dado que al contrario que en los videojuegos, se está más tiempo en la etapa actual que en el pasado.

Respecto a Michael Fassbender, se le ve más cómodo encarnando a Callum que a Aguilar, y más teniendo en cuenta que todas su frases como Aguilar las dice en español en la versión original. Aún así, al aclamado actor se lo come con patatas el actor español Javier Gutiérrez, que en pocas escenas consigue absorberte con su interpretación de Torquemada. A su vez, se echa en falta un villano más consistente y carismático que el representado por Jeremy Irons, como líder de Abstergo. Algo que podrán corregir en futuras entregas.

Pero por encima de todo, Assassin's Creed puede vanagloriarse del hecho de que sin ser una película perfecta, ni tener un guión sólido, es la mejor adpatación de un videojuego que se ha llevado a la gran pantalla. La película de Kurzel y Fassbender sabe exprimir la esencia de la saga, mostrar los detalles que más gustan de los juegos, como los saltos de fe y las peleas de los asesinos. Así las cosas, sus escenas de acción no decepcionarán a los amantes de la saga Assassin's Creed. Y eso es algo de lo que pueden presumir muy pocas películas de videojuegos… O casi ninguna.

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