Crítica Buscando a Dory: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Buscando a Dory: ¡Ya la hemos visto!

Este miércoles 22 de junio se estrena en las carteleras españolas la película Buscando a Dory, la secuela de la maravillosa Buscando a Nemo; que recupera trece años después personajes tan emblemáticos de Pixar como Nemo o Dory.

Así pues, Buscando a Dory está dirigida de nuevo por Andrew Stanton, que después de triunfar con Wall·E, sufrió en sus carnes ser el responsable de uno de los mayores fracasos comerciales de Disney, con John Carter. Para la secuela, sustituye a Lee Unkrich (Toy Story 3) por Angus MacLane (Toy Story ¡Terror!), como ayudante en la dirección.

La historia arranca un año después de donde finalizase Buscando a Nemo, con una Dory totalmente integrada en el arrecife en el que viven Marlin y Nemo, aunque su pérdida de memoria sigue dando más de un problema a sus amigos. Sin embargo, una expedición con el Maestro Raya le llevará a despertar partes de sus recuerdos que pensaba que había perdido para siempre, llevándola a ir desde Sidney a California para encontrar a su familia, de la que se separó siendo muy pequeña.

El problema con las secuelas, y más cuando aparecen más de una década después de la original como es el presente caso, es luchar no sólo contra la falta de sorpresa sino contra la propia idealización de la primera entrega orquestada por los espectadores. Así pues, una continuación no solamente debe luchar contra la falta de frescura y entregar una historia potente, sino que se siente obligada a derribar las propias barreras construidas por los fans que no perdonarán que una secuela baje el nivel ofrecido por la original cuando la disfrutaron en su momento.

De esta manera, puede que Buscando a Dory no consiga derribar esta barrera para algunos fans de Buscando a Nemo, pero de lo que no cabe duda es del hecho de que esta continuación está realizada con tanto cariño, dedicación y humor como el ofrecido en la primera parte. Así pues, la aventura protagonizada por la simpática Dory consigue ser tan fantástica, cautivadora y divertida como la cinta original, uno de los mejores trabajos de Pixar, y que no pierde frescura con los años y los revisionados.

Así pues, puede que Buscando a Dory no tenga personajes secundarios tan carismáticos como los de la primera entrega (a excepción del inolvidable pulpo Hank), y que la presencia de Nemo en esta entrega sea muy residual; pero no cabe duda de que esta continuación sabe abrirse camino y no ser una vulgar fotocopia de la primera entrega pero cambiando de protagonista (como ocurriera en la secuela de Resacón en Las Vegas), que era el mayor miedo al que esperaban enfrentarse los fans.

Por tanto, Buscando a Dory sabe encauzar la historia y compaginar el argumento actual con los flashbacks de Dory que nos presentan a sus padres, a los que no ve desde que era muy pequeñita (y totalmente adorable) y que ha empezado a recordarlos. La historia consigue así equilibrar las partes dramáticas y cautivadoras con grandes momentos de humor, por lo que no sólo consigue ser una excelente continuación de Buscando a Nemo, sino que se posiciona como la mejor secuela de Pixar, tan solo por detrás de Toy Story 3.

En resumen, Buscando a Dory es tan fantástica como su predecesora, rebosante de momentos mágicos, divertidos y enternecedores; donde también nos regala una tierna historia que da más protagonismo a uno de los mejores personajes de la factoría Pixar, doblada de forma inigualable por Anabel Alonso, que vuelve a estar increíble dando vida a la olvidadiza Dory. Así pues, si te gustó la primera entrega, no puedes perderte la última genialidad de Andrew Stanton.

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