Crítica Coco: ¡Ya la hemos visto!

Crítica Coco: ¡Ya la hemos visto!

El próximo 1 de diciembre llega a las salas de cine el último y esperado film animado de Pixar Animation Studios y Walt Disney Pictures. La película, estrenada en México un mes antes que en el resto el mundo, nos permite acompañar a Miguel, un “chamaquito” mexicano de 12 años que buscará por todos los medios su ansiado sueño: ser una de las mayores leyendas de la música. Pero debido a la prohibición de su familia, reticente ésta con la música a lo largo de varias generaciones, el viaje hacia ese sueño será toda una odisea por la Tierra de los Muertos. Allí, en lo que al principio parecerá un lugar inhóspito para él, intentará discernir el verdadero legado de su familia. 

Y repetimos tanto lo de ser un “largometraje animado muy esperado” porque Coco no solo ha sido el más taquillero en cuanto a las películas de animación proyectadas en dicho país en el que transcurre la historia, México, sino que además ha derrocado a Los Vengadores de la cima de ser la película que más dinero ha recaudado hasta ahora. Hablamos de 842 millones de pesos. Y en tan solo 20 días. Es posible que Disney y Pixar hicieran cábalas sobre la buena expectación y acogida que iba a tener Coco en México. Pero lo que quizá no imaginaban es que batiese todos los records de taquilla de un plumazo. 

El resultado que han creado Lee Unkrich y Adrián Molina, directores de la película, es brillante, vibrante y fascinante. Coco es un espléndido coctel de todas las tradiciones y costumbres mexicanas, un coctel lleno de acción, diversión, emoción, humor y música, mucha música. La textura y el colorido de la animación deleitan a nuestros ojos. La trama y la música, a nuestro corazón. 

Y es que Coco cuenta con unos personajes profundos, divertidos y dimensionales que, además de atraer nuestra continua atención y hacer que no despeguemos los ojos de la pantalla, ayudan y facilitan al film a exponer situaciones y vivencias tan existenciales y reales como la trascendencia y relevancia del ser humano y el legado que dejamos por convertirnos en el recuerdo que tendrán las siguientes generaciones de nuestro paso por la vida, el mundo de los vivos. 

Todos y cada uno de estos personajes cobran vida gracias a un peculiar reparto de doblaje donde ciertos actores interpretan al mismo personaje en la versión americana y mexicana. Es el caso de Gael García Bernal, Sofía Espinoza, Luis Valdez y Alejandro Fernández, que ponen la voz de su personaje tanto en la versión de EE.UU. como en la de México. Además, los cinéfilos van a encontrar voces familiares como las de Edward James Olmos, Benjamin Bratt o Alfonso Arau. Pero los grandes protagonistas del film son el incipiente Anthony Gonzalez y el ya mencionado Gael García, que pone voz a Héctor, el lazarillo de Miguel en la Tierra de los Muertos. 

Mención aparte merece la música, fundamental en la película. Y no solo como acompañamiento y atavío del film, donde la banda sonora es exquisita, sino que Coco crea un mensaje claro y continuo: que utilicemos la música como una vía de escape, como algo esencial y necesario en nuestra vida y en nuestro día a día.

La banda sonora de la película fue realizada por Michael Giacchino, compositor americano que alcanzó el éxito y reconocimiento gracias a la creación del tema principal del videojuego Medal of Honor. Giacchino también ganó un Oscar a la mejor banda sonora gracias a su trabajo en el largometraje de Up. De entre todas las canciones que forman Coco, una destaca por encima del resto: Recuérdame, que aparece hasta en cuatro ocasiones. 

Coco es un viaje que te gustará emprender. Un viaje apto para todos los públicos. Y aunque es evidente su eficacia dramática y humorística, es un largometraje complejo. Se hace cercana y humana. Con todos los símbolos, colores, texturas y cotidianidad, Coco produce una especie de catarata de valores, sobre todo familiares, que no pasan desapercibidos. Un film emotivo, dramático, divertido, fascinante, familiar y tremendamente conmovedor. Una cinta que es capaz de crear una inyección de nostalgia y un intenso recuerdo y arraigo a la familia. Coco es, en definitiva, algo diferente a lo que se había hecho hasta ahora.
 

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