Crítica de El Desafío (The Walk): ¡Ya la hemos visto!

Crítica de El Desafío (The Walk): ¡Ya la hemos visto!

El viernes 25 de diciembre se estrena en las carteleras españolas la película El Desafío (The Walk), la nueva película de Robert Zemeckis, responsable de clásicos inolvidables como Regreso al Futuro y Forrest Gump. La cinta cuenta con un reparto en el que destacan Joseph Gordon-Levitt (El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace), Ben Kingsley (Exodus: Dioses y Reyes), Charlotte Le Bon (Yves Saint Laurent), James Badge Dale (Iron Man 3) y Clement Sibony (En lo Profundo del Bosque), entre otros.

Basada en el libro escrito por el propio Philippe Petit (encarnado por Joseph Gordon-Levitt), narra cómo un funambulista francés en 1974, guiado por su mentor Papa Rudy (Ben Kingsley), se propuso como reto el caminar sobre un cable sin protección a lo largo del espacio que separaba las Torres Gemelas, para asombrar a los ciudadanos de Nueva York.

El veterano Robert Zemeckis ha regalado a los cinéfilos clásicos inmortales, aunque también es cierto que cuando ha centrado sus esfuerzos en potenciar más los efectos especiales que la trama los resultados no han salido tan bien como le gustaría, como son los ejemplo de Cuento de Navidad, Beowulf y Polar Express. Así pues, en esta ocasión nos encontramos ante un producto intermedio, pero que claramente tiende más a sacrificar la trama en favor de los efectos especiales, por muy espectaculares que sean.

De esta forma, El Desafío se presenta como una película heterogénea con dos partes bien diferencias y desequilibradas, unidas por un hilo conductor como es la voz en off del protagonista desde un lugar tan conocido y desacertado como es la antorcha de la Estatua de la Libertad. Así, la cinta de Zemeckis se asienta sobre el personaje de Petit, dejando que él nos cuente la historia, en vez de que la historia hable por sí misma.

Junto a esto, el espectador choca ante una primera parte en la que nos presenta de forma superficial los orígenes e intenciones de este intrépido funambulista, con unas situaciones, diálogos y personajes que no terminan de entusiasmar, se conozca o no el desenlace y motivo principal de la historia: cruzar las Torres Gemelas.

Así las cosas, no es hasta los preparativos y desarrollo del plan cuando El Desafío realmente coge fuerza, exprimiendo de forma espectacular su poderío visual y sus asombrosos efectos especiales. Una vez el personaje empieza a cruzar la cuerda de acero, sin sujeción y sin más equilibrio que el innato, el espectador se olvida de la cuestionable caracterización de Joseph Gordon-Levitt y su forzado acento francés.

Por tanto, El Desafío es un espectáculo visual, que sabe recrear de la mano de Robert Zemeckis una hazaña tan increíble como la lograda por Philippe Petit, pero hasta que el personaje pone un pie en la cuerda la película oscila tanto como debería hacerlo el funambulista a 110 pisos de altura, y si no cae es por la espectacularidad de la hazaña y su asombrosa recreación.

En resumen, la media hora final de El Desafío bien vale los otros 90 minutos restantes, por mucho que los diálogos, las situaciones, las caracterizaciones y los acentos forzados pongan a prueba la paciencia del espectador.

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