Crítica de Kung Fu Panda 3: ¡Ya la hemos visto!

Crítica de Kung Fu Panda 3: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 11 de marzo se estrena en las carteleras españolas la película Kung Fu Panda 3, la secuela en la que vuelve el adorable oso panda Po y los Cinco Furiosos. Dirigida de nuevo por Jennifer Yuh y con guión firmado de nuevo por los guionistas Jonathan Aibel y Glenn Berger, esta tercera entrega consigue mantener la magia de una franquicia cuya segunda parte decepcionó a muchos de los fans de la cinta original que tanto sorprendió la público en el año 2008.

La película de animación cuenta con un reparto espectacular de voces, donde destacan la de Jack Black como Po, Jackie Chan como Mono, Angelina Jolie como Tigresa, Seth Rogen como Mantis, Dustin Hoffman como el maestro Shifu y Lucy Liu como Víbora. Pero en esta tercera entrega se unen Bryan Cranston como Li, Kate Hudson como Mei Mei y J.K. Simmons como Kai. En la versión doblada para España, volvemos a contar con el inigualable humorista Florentino Fernández (que recientemente también puso voz en El Gurú de las Bodas) como el Guerrero del Dragón, el panda Po.

Ya asentado como el Guerrero del Dragón, el panda Po deberá afrontar un nuevo y desconocido desafío: aprender a enseñar kung fu. Pero los planes del maestro Shifu de dejar el destino del Valle en manos de Po se desvanecerán cuando vuelva del más allá el terrible Kai, un guerrero al que sólo el maestro Oogway consiguió detener hace quinientos años. Sin los conocimientos del Chi del maestro Oogway, Po deberá entrenarse en esta disciplina en la aldea oculta de los pandas, donde será guiado por su padre, Li.

Después del bajón de calidad y humor que significó Kung Fu Panda 2 respecto a la entrega original, muchos dudaron que finalmente se llevara a cabo este tercera parte, y más después de sus numerosos retrasos. A diferencia de otras películas en las que ni sus retrasos en su estreno lograron salvarla de la quema, como fue El Destino de Júpiter (y quiera que no pase con Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia), a Kung Fu Panda 3 le ha sentado muy bien este lapso de 5 años respecto a la segunda entrega de la franquicia del oso panda.

Esto es debido a que el trabajo realizado en Kung Fu Panda 3 por los directores Jennifer Yuh y Alessandro Carloni resulta espectacular en los apartados técnico y artístico, puesto que su espectacularidad visual y su paleta de colores y salto entre el 2D y el 3D convierte a la tercera entrega en la más bella y plástica de la trilogía, donde la belleza de sus planos se equipara con los efectos especiales que han mejorado muchísimo desde que viéramos a Po y a los Cinco Furiosos en el año 2011.

Sin embargo, la historia no consigue superar a la entrega original, pero sí que supera a la primera secuela del adorable oso panda. Así pues, los casos en los que una secuela logra superar a la cinta original se pueden contar casi con los dedos de la mano, pero al menos consigue recuperar la esperanza en una franquicia que parecía perdida, y que deja una sensación de que las aventuras de Po y compañía aún no han terminado, y que toda la familia puede disfrutar con esta secuela llena de magia y humor.

Junto a esto, la historia no duda en soltar detalles que sólo los fans de la saga captarán, pero también sabe jugar muy bien con la autoparodia y en desubicar al espectador que ya cree saber qué harán nuestros héroes. Por tanto, nos encontramos ante un producto que si bien no termina de superar a la cinta original, sabe jugar sus cartas y mostrar una historia entretenida, espectacular en el apartado visual y que arrancará muchas carcajadas a los niños y más de una risa a los padres.

Más allá de las virtudes técnicas y visuales, Kung Fu Panda 3 no consigue terminar de despegar con una historia que no sabe explotar adecuadamente toda la esencia que podría haber dado, con un final precipitado y previsible que despierta demasiadas similitudes con la línea argumental utilizada previamente en la franquicia, así como un villano principal demasiado plano y cuyo estilo de combate recuerda mucho a Kratos, al que copia descaradamente sus famosas espadas.

En resumen, Kung Fu Panda 3 es una digna secuela que reflota el interés por la franquicia, que si bien ofrece una historia previsible, también posee la suficientes dosis de humor y autoparodia como apra que los pequeños de la casa y los mayores disfruten durante hora y media. Caben destacar sus portentosos y espectaculares apartados visuales y técnicos, que eclipsan totalmente a la mayoría de películas de animación de los últimos años.

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