Crítica de La Cumbre Escarlata: ¡Ya la hemos visto!

Crítica de La Cumbre Escarlata: ¡Ya la hemos visto!

El viernes 16 de octubre se estrena en las carteleras españolas la película La Cumbre Escarlata, la nueva historia de fantasmas del mexicano Guillermo del Toro, responsable de la espectacular Pacific Rim y su secuela, si algún día acaba realizándose.

En el reparto destacan Mia Wasikowska (Alicia a Través del Espejo), Tom Hiddleston (Thor: El Mundo Oscuro), Jessica Chastain (Marte), Charlie Hunnam (Sons of Anarchy) y Doug Jones (Dragon Age: Redemption); así como también cuenta con el español Javier Botet, encargado de darle cuerpo y movimientos a los fantasmas, algo que ya hiciera también en Mama.

Edith (Mia Wasikowska) es una escritora incapaz de decidirse entre casarse con su amigo de la infancia Alan (Charlie Hunnam) y la tentación que representa un misterioso desconocido (Tom Hiddleston) que acaba de llegar a Nueva York desde Inglaterra. Pero Edith no sólo cree en fantasmas, sino que los ve y le hablan, y le advierten de que no debe ir a La Cumbre Escarlata, una mansión que tiene vida propia.

Guillermo del Toro se arropa de un reparto lleno de rostro conocidos y mucho talento, especialmente en los hermanos Tom Hiddleston y Jessica Chastain para contarnos una historia de fantasmas en la que la presencia de éstos es puramente secundaria, puesto que la trama funciona perfectamente igual sin estos efectos sobrenaturales que edulcoran la historia.

Así las cosas, Guillermo del Toro juega a entregarnos una trama simple y propia de un telefilme de sobremesa, pero envuelta en un halo de misterio y con una ambientación, vestuario y escenarios francamente fascinantes y abrumadores. De esta forma, las debilidades de la trama y de los diálogos son absorbidos por unos personajes interesantes y cautivadores, en especial en la de los hermanos ingleses, que cargan ellos solos con todo el peso de la historia y aportan los mejores momentos, puesto que sus "contrincantes" (Wasikowska y Hunnam) se quedan como meros peleles ante la fiereza de los otros intérpretes; especialmente el protagonista de Hijos de la Anarquía, con un personaje en el que no termina de encajar.

De esta forma, la historia de fantasmas no se deja etiquetar como cuento de terror, sino que prefiere funcionar como un relato en el que la casa encantada es un personaje más, pero que priman el suspense, el misterio y la locura en su tramo final. Sin embargo, decepcionará a los espectadores que busquen una cinta de terror al uso, con mucha sangre y sustos. Esto es debido a que los fantasmas aparecen y pueden asustar, pero funcionan mejor como herramienta de crear tensión y desasosiego al espectador, más que como vehículos para gritos histéricos.

Curiosamente, el personaje encarnado por Mia Wasikowska es una escritora, que habla de su relato como una fábula en la que los fantasmas son una metáfora. De la misma forma articula Guillermo del Toro su historia, en la que los fantasmas se encuentran presentes pero sólo sirven para atormentar a la protagonista, puesto que la trama y desenlace hubiera funcionado de la misma forma sin ellos, aunque no sería un trabajo digno del cineasta mexicano. Igual cabe decir de la arcilla roja y su semejanza con la sangre, con la que también juega el director.

En resumen, Guillermo del Toro nos presenta una historia que recuerda a uno de sus primeros trabajos, El Espinazo del Diablo, en algunas secuencias y sus personajes fantasmagóricos, pero que adolece de la fuerza de aquel relato ambientado en la posguerra española. Aun así, La Cumbre Escarlata es una fábula de fantasmas que merece ser vista y disfrutada, aunque sea para contemplar su poderosa ambientación y alguna secuencia muy bien conseguidas, así como para ver en todo su apoteosis artístico a Tom Hiddleston y Jessica Chastain, especialmente en el tramo final de la cinta.

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