Crítica de Mad Max: Furia en la Carretera: ¡Ya la hemos visto!

Este viernes 15 de mayo se estrena en las carteleras españolas la película Mad Max: Furia en la Carretera, de nuevo dirigida por George Miller. Vuelve Max 30 años después del estreno de Mad Max 3: Más Allá de la Cúpula del Trueno, aunque esta vez no está protagonizada por Mel Gibson (Los Mercenarios 3); sino por Tom Hardy (El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace), Charlize Theron (Mil Maneras de Morder el Polvo), Zoë Kravitz (La serie Divergente: Insurgente) y Nicholas Hoult (X-Men: Días del Futuro Pasado).

La ley y la sociedad ya no existen en este mundo postapocalíptico donde todo el planeta es un páramo desértico. Ya no hay orden, pero sí miseria, sangre, muerte y mucha locura. Max (Hardy) trata de hallar la paz espiritual tras la muerte de su mujer y su hija, pero los fanáticos de Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne) le atraparán para extraerle su sangre. Cuando consigue escapar, se unirá a la cruzada de Furiosa, una Imperator que ha desertado, arrebatándole a Immortan Joe lo que más quiere, por lo que no tardará en mandar a todo su ejército en su captura.

Han tenido que pasar 36 años desde el estreno de Mad Max: Salvajes de la Autopista y 30 desde que George Miller cerrase su trilogía con Mad Max 3: Más Allá de la Cúpula del Trueno para que el cine volviera a la autopista postapocalíptica dominada por Mad Max. Pero esta vez no está Mel Gibson al volante, sino Tom Hardy, en esta nueva entrega que funciona como revisión y continuación de la trilogía original. Así pues, el universo recreado de nuevo por Miller y las actuaciones de Hardy y Theron hacen que no se eche de menos a Mel Gibson. Es más, Mad Max: Furia en la Carretera coge rebufo de la saga original y consigue adelantarla con fuerza, rabia y mucha locura absorbente.

De esta forma, Miller vuelve a recrear el universo de Mad Max, pero su apuesta por los decorados artesanales tradicionales y su combinación con los efectos especiales más punteros consiguen que esta producción de Kennedy Miller Productions, Village Roadshow Productions y Warner Bros. consiga eclipsar a la original y traer un nuevo universo de posibilidades, como es la secuela ya anunciada, titulada Mad Max: Furiosa. De esta forma, esta continuación conseguirá profundizar en uno de los papeles más destacables de la cinta, el de Charlize Theron como Furiosa, que lidera a un grupo de mujeres que buscan huir del desierto y vivir en la tierra prometida por la Imperator, un paraíso verde y próspero.

Así las cosas, Miller nos presenta una película frenética, una 'road movie' sin descanso, donde la película te absorbe desde la primera escena y no te deja descansar hasta sus títulos de créditos finales. Esto es debido a que Mad Max: Furia en la Carretera es pura adrenalina. El mundo se ha vuelto loco y nadie como Miller para describir esta anarquía y poderío visual que te embriaga durante todo su adrenalítico metraje.

Por tanto, nos encontramos con una reinvención única que sabe extraer lo mejor del producto original y amoldarlo a una historia que sólo con los medios técnicos y visuales podría contarse en su justa medida. Puede que el hilo conductor no sea muy original, puesto que se trata simplemente de una persecución, pero su forma de contarlo y conseguir mantener la tensión durante esta perenne huida a través del desierto y sus salvajes moradores hacen que la película de Miller sea uno de los estrenos más potentes del año hasta la fecha.

Así pues, se tiene que dar muy bien la cosa respecto a los estrenos que quedan de 2015 para que Mad Max: Furia en la Carretera no se baje del top 5 del año, debido a su arriesgada propuesta y genial puesta en escena. Esto último se apoya en la magnífica y brutal caracterización de los personajes (casi todos irreconocibles), a la construcción de los escenarios (un espectáculo visual) y a una recreación de las escenas de acción y persecución que consigue mantener pendiente al espectador de cada secuencia y locura plasmada en la pantalla, a través de esos vehículos tuneados que serán una auténtica delicia para los amantes del género del motor.

En resumen, poco falla en Mad Max: Furia en la Carretera, puesto que sabe plasmar en cada secuencia su espléndida y absorbente puesta en escena, llena de rabia, locura y una acción plenamente adrenalítica. No es un producto para todos los espectadores, pero quienes apuesten por ver a Max y Furiosa no saldrán decepcionados del cine. Es más, querrán volver a verla cuanto antes.

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